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Sí se puede pasar cualquier obstáculo, afirman

Migrantes y activistas repudian la visita del mandatario a la frontera
Mireya Cuéllar, Antonio Heras y Afp
La Jornada Baja California y corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de marzo de 2018, p. 3

Tijuana, BC.

En la gira que realizó para observar los prototipos del muro que pretende construir en la frontera, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido con expresiones de rechazo por grupos de migrantes, quienes desde el lado mexicano corearon: ¡Fuera! ¡Fuera! y cantaron: Sacaremos a ese buey de la barranca.

Los contingentes llegaron hasta la colonia Las Torres, de Tijuana (fronteriza con Mesa de Otay, de San Diego, California), donde desplegaron pancartas, muchas de las cuales pegaron en la valla de lámina que separa a ambos países, y le dijeron a Trump que su muro no es un gesto amistoso.

La policía mexicana mantuvo a los manifestantes a unos metros del muro divisorio. Permitió que colocaran las pancartas y les pidió retirarse. “¡No wall, no hate, no Trump! (¡No muro, no odio, no Trump!)” fueron algunas leyendas escritas en las mantas.

Además, instalaron cruces en el cerco de acero, en alusión a que la construcción significará más muertes de indocumentados.

Los prototipos de muro tuvieron un costo de 23 millones de dólares. Trump permaneció entre ellos unos 50 minutos, durante los cuales no se le pudo ver desde el lado mexicano.

Los tractocamiones colocados a lo largo del tramo donde se realizó la visita sólo dejaron a la vista los pies de los acompañantes de Trump, pero se les pudo seguir por medio de algunos canales de televisión.

Los migrantes no somos sus enemigos gritaban activistas de Ángeles Sin Fronteras, consignas que por momentos se escuchaban del lado estadunidense. Es un acto de poder, de supremacía, es para mostrarnos que ellos pueden más que nosotros, reclamó Sergio Tamai, vocero del grupo.

El o los muros elegidos serpentearán sobre gran parte de la frontera mexicano-estadunidense, de casi 3 mil 200 kilómetros.

¡Sí se puede (atravesar cualquier muro)!, aseguró desafiante un mexicano frente a la frontera. Su intención era gritarle a Trump y quemar una piñata que lo representa, pero agentes de la Policía Federal mexicana lo disuadieron.

Pareciera que Trump quiere venir a decirnos que aquí está, que va a hacer lo que él dice de los muros, dijo a la Afp Eladio Sánchez, obrero de 30 años que vive desde niño en un humilde barrio a escasos metros del lado mexicano de la frontera.

Para Sánchez, que ha cruzado la frontera en forma ilegal varias veces, el prototipo más retador es el único con un copete de rejas y picos, construido por Texas Sterling Construction.

Igual sí se puede cruzar, nomás que está un poquito complicado, pero siempre le busca uno la manera de cómo brincar, por la necesidad, asegura este hombre que extraña poder ver, sin obstáculos, las montañas del desierto.

Se estima que unos 11 millones de indocumentados viven en Estados Unidos, la mayoría mexicanos. Ellos son ¡la prueba de que sí se puede pasar y que cada vez estarán pasando más mexicanos!, exclamó Sergio Tamai, fundador de la organización Ángeles Sin Fronteras.

“Van a buscar por dónde (pasar), el desierto, la montaña, los polleros (traficantes de personas). El ánimo de querer pasar no se quita. Ese deseo de querer mejorar a tu familia es una energía tan fuerte, tan poderosa”, retó este combativo activista frente al albergue Hotel del Migrante, que fundó en la fronteriza Mexicali.

Cerca de ahí, Salvador Moreno friega el piso del albergue. Lo hace desde que lo deportaron hace dos años de California, donde vivió 14 como campesino. Sus varios intentos por regresar en forma clandestina para reunirse con su hijo terminaron en detenciones, porque ahora es más difícil, pero esto no le impide acariciar su eterno sueño americano. Primero Dios, volveré, dice tímidamente.