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En un año la moneda mexicana perdió 12 por ciento de su valor frente al dólar

Preocupa a analistas depreciación del peso por su impacto en el precio de las gasolinas

Anticipan que el BdeM subirá la tasa de interés un cuarto de punto, a 7.75 por ciento

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A partir de la liberalización del mercado de combustibles son tres los componentes de la fórmula que determina el precio al consumidor final: el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio y los costos de trasladoFoto Carlos Ramos Mamahua
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de junio de 2018, p. 17

En un año el peso perdió 12 por ciento de su valor frente al dólar. El ajuste tiene un impacto directo sobre precios que inciden en un segmento amplio de la población y, de acuerdo con analistas, su efecto puede ser más notorio en los siguientes días.

Lo que más preocupa es la depreciación del tipo de cambio y si se sostiene por más tiempo, ya que genera impactos generalizados para todas las importaciones y, específicamente, en el caso del precio de las gasolinas, dijo Salvador Orozco, analista de Santander.

La pérdida del valor del peso de las semanas recientes tiene que ver con la incógnita que rodea al proceso de actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Lo más probable, según diversos analistas, es que el proceso de renegociación se extienda hasta bien entrado 2019. Ello significa que será retomado por el gobierno de México que surja de la elección de julio y que, en el caso estadounidense, deba ser procesado por un renovado Congreso, dado que en noviembre hay elecciones legislativas en ese país.

Otro factor que explica la depreciación del peso es la imposición de aranceles, primero de Estados Unidos al acero y aluminio de Canadá, México y la Unión Europea y, posteriormente, de México a las importaciones estadunidenses de productos como carne de cerdo, manzana, arándanos, algunos quesos y destilados, entre otros.

Ruido por la relación comercial

“La volatilidad en los mercados emergentes –como es considerado México– ha aumentado de manera importante”, comentaron Sergio Kurczyn y Myriam Rubalcava, analistas de Citibanamex. El peso fue la segunda moneda con peor comportamiento durante la semana, al cerrar en torno a 20.3 unidades por dólar, una depreciación de 1.7 por ciento con respecto a la semana previa, solo detrás del rand de Sudáfrica.

Una de las razones detrás de la fuerte depreciación del peso fue el enrarecimiento de la relación comercial con Estados Unidos, al poner en marcha México medidas compensatorias en 71 productos importados. Esto claramente dificulta la renegociación del TLCAN, comentaron.

Salvador Orozco, de Santander, consideró que la imposición de aranceles por parte de México a productos de Estados Unidos tendrá poco impacto en la inflación interna, dado que hay otros mercados desde donde pueden abastecerse.

Desde la liberalización del mercado de combustibles el año pasado son tres los componentes de la fórmula que determina el precio al consumidor final: el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio y los costos de traslado desde los centros de producción y almacenaje a los de consumo.

En algunas gasolineras de la capital del país el litro del combustible se vende hasta en 20.29 pesos para el tipo Premium.

México importa siete de cada 10 litros de gasolina que consume, los cuales son pagados en divisas.

En un año el tipo de cambio para operaciones al mayoreo, las más representativas del mercado de divisas, pasó de 18.20 a 20.37 pesos por dólar, lo que significó una depreciación de 12 por ciento.

Ante las presiones en el tipo de cambio, el Banco de México realizará un nuevo incremento en la tasa de interés de un cuarto de punto, para ubicarla en 7.75 por ciento, consideró el analista de Santander.

Más aún, si se mantiene la debilidad del peso en el segundo semestre del año, contrario a la expectativa que tenemos de que al cierre del año se ubique en 18.9 pesos por dólar, se anularía la posibilidad de que el Banco de México recorte su tasa de interés al final del mismo, tal como ahora estimamos, agregó.

Esto abre la posibilidad de que se observen nuevos periodos de volatilidad en el tipo de cambio y las tasas de interés en lo que resta del año, como se observó la semana pasada, cuando las tasas domésticas continuaron presionadas al alza, y el tipo de cambio interbancario mostró una fuerte depreciación, dijo.