Sociedad y Justicia
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El tropezón de Bernardo Domínguez

Malpaso, editorial vinculada al blanqueo
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de agosto de 2018, p. 33

Barcelona

Hace apenas dos años, la joven editorial Malpaso revolucionaba el mercado español comprando los derechos de Bob Dylan. Pero ahora esos sueños de grandeza se desvanecen entre la investigación por blanqueo a su propietario mexicano y serios problemas de liquidez.

Los apuros de esta editorial fundada en 2013 por el empresario de la construcción mexicano Bernardo Domínguez Cereceres salieron a la palestra a finales de junio, pero no sorprendieron en Barcelona, capital mundial de la edición en español y sede de Malpaso.

Desde hacía años el sector recelaba del desorbitado crecimiento del grupo: conseguían cotizados derechos de traducción, adquirían otros sellos, publicaban 200 títulos anuales y abrían una librería o incluso un restaurante que inauguraron con una fiesta con mariachis.

El castillo de naipes empezó a desmoronarse el 26 de junio: Domínguez Cereceres fue detenido acusado de blanquear dinero para la familia de Jordi Pujol, ex presidente regional de Cataluña (1980-2003) caído en desgracia por las sospechas de corrupción sobre él, su mujer y sus hijos.

Después del interrogatorio, el empresario quedó en libertad, pero se le retiró el pasaporte.

Y poco después de la detención, la etiqueta #MalpasoPagaYa se viralizó en redes sociales por las denuncias de impagos a escritores y traductores. Según Carlos Fortea, presidente de la asociación de traductores ACE, sus afiliados empezaron a denunciar impa-gos a finales de 2016 y la situación ha ido a peor.

Entonces, la editorial acababa de adquirir los derechos de las letras y la obra literaria del cantautor Bob Dylan, justo después de que se le otorgara el Nobel de Literatura, en una operación valorada en 250 mil euros y que dejó atónito al sector.

Por esos mismos tiempos Malpaso absorbió hasta cinco pequeñas editoriales, aumentó su plantilla hasta 50 personas y de 40 títulos anuales publicados llegó a 200.

Quienes conocemos el sector estábamos sorprendidos por la rápida expansión del grupo. Había mucha desconfianza porque no es un sector que se caracterice por sus ingentes beneficios, sostu-vo Fortea.

Era todo un disparate, afirmó un ex trabajador que prefirió permanecer en el anonimato.

En el departamento de marketing y prensa trabajaban 15 personas y la impresión de los libros, todos exquisitos, con su tapa dura, sus hojas tintadas y papel de alta calidad, era mucho más cara de lo habitual. No se reparaba en gastos pero éstos no iban en consonancia con los ingresos, añadió.

Los fondos procedían de Bernardo Domínguez Cereceres, una persona con mucho dinero que quería ser un gran editor.

Pero las remesas desde México para mantener el negocio editorial empezaron a dilatarse a mediados de 2017, cuando la investigación sobre presunto blanqueo empezaba a cernirse sobre él, asegura el ex trabajador.

Apostamos por las adqui-siciones, lo que nos llevó a un crecimiento muy fuerte en muy poco tiempo, explicó un portavoz.

La apuesta no salió suficientemente bien y las expectativas de ventas que teníamos no se cumplieron y nos encontramos con este desajuste, añadió.

Se espera recapitalización des-de México, señaló, en tanto, el grupo está tomando medidas para adaptarse a la realidad del mercado: la plantilla se redujo en más de la mitad, hasta la veintena de trabajadores, y volverán a publicar alrededor de 40 títulos al año.

Las deudas se van a liquidar antes de fin de año y Malpaso va a continuar, pero como era al principio: más pequeña, más independiente y con menos títulos.