Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 26 de octubre de 2008 Num: 712

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Espionaje
RICARDO GUZMÁN WOLFFER

Regalo profundísimo
NANA ISAÍA

Walter Benjamin: pasajes y paisajes
LUIS E. GÓMEZ

Canción y poesía
ANTONIO CICERO

Juan Octavio Prenz: elogio de la ausencia
CLAUDIO MAGRIS

El reloj de arena
MARÍA BATEL

Isidora Sekulic y el acto de escribir
JELENA RASTOVIC

Doscientos años de soledad
RICARDO VENEGAS entrevista con RAMÓN COTE BARAIBAR

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Angélica Abelleyra

Ale de la Puente: preguntarse es la herramienta

Su herramienta ha sido la incertidumbre. Eso que le provoca movimiento y le ayuda a salvarse de las inercias y los autoengaños. Por eso, a través del video, las instalaciones y sus propios textos, Ale de la Puente (México, DF, 1968) se da la mano con materiales, conceptos y exploraciones de la memoria, el tiempo, la identidad y el espacio, para ir en la búsqueda de esas preguntas que quizás le sirvan de protección ante las posibles respuestas.

Desde niña trataba de ver “la nada”. Tenía un juego en el que volteaba rápido a sus espaldas para atisbar algo de inexistencia. No lo conseguía, pero lo intentaba una y otra vez, con un vuelco en el pecho por si lo hallaba. Luego, con su abuela paterna se interrogaban sobre el tiempo. Y cuando su hermano y ella lograban algo de certeza al ver las manecillas del reloj situarse en un instante, la anciana les rompía en mil pedazos la certidumbre cuando les decía: “¿Y si lo que traes allí es Dios? Si le crees, ya te chingaste.”

Su abuela, esa “loca divina”, fue su guía para cuestionárselo todo. Y su padre y madre, arquitectos, le infundieron el acercamiento a lo visual y su familiaridad con materiales de la construcción, la carpintería y la herrería, gracias a los talleres paternos que la niña inspeccionaba. Por eso, al decidirse por el Diseño industrial en la Universidad Iberoamericana, sólo porque le encantaron los salones donde “construían cosas”, tenía cierto camino andado en su conexión con los materiales.

Ya en la carrera quiso dedicarse al diseño escenográfico, pero como no había maestros, entonces escogió diseño textil, que le amplió la gama de sus pasiones: aprendió de serigrafía, mosaicos y entramado, mientras su maestra, Androna Linartas, la iniciaba en el sendero de las exhibiciones de arte en una colectiva de miniatura textil en el Museo Tamayo. Eran momentos en que no tenía idea si lo que hacía era diseño o arte, pero sí que no deseaba tejer sólo hilos, sino combinarlos con cobre y más metales. Por eso el camino se abrió con vistas a la joyería y fue a Barcelona, a la Escuela Massana de Artes y Oficios.

En España no sólo el mar fue su encuentro y parteaguas. También el ejercicio de la autocrítica que practicaba en un velero donde su maestro encaramaba a los alumnos para evaluar los proyectos propios y ajenos, sin escapatoria. Esa fue su entrada a la reflexión conceptual que ahora es eje de su trabajo artístico mediante el video, las instalaciones y sus experimentaciones de la memoria a partir de la hipnosis y, más tarde, por medio del autorretrato y muchos otros canales de observación.

Tras muchos años de viajar con esposo (y luego dos hijos) por Londres, Australia, Tasmania y San Francisco (donde ingresó a la Boatbuilding The Arques School para aprender a construir barcos), el mar de Puerto Vallarta fue otra escala, no únicamente para remodelar barcos e ingresar a un equipo femenil de vela, sino para descubrir en la hipnosis un medio para aislar el ego y cumplir con una beca del fonca en medios alternativos. Por un año se sometió a sesiones de fin de semana de hipnosis, bajo la guía de tres verbos y tres sustantivos: aislar, aceptar e incluir; ego, lenguaje y tiempo-espacio. El objetivo era aislar el ego, aceptar el lenguaje e incluir el tiempo-espacio, así como cuestionar su proceso creativo a partir de los contenidos mentales o las instrucciones desde el inconsciente.

La voluntad de dejarse ir surtió efecto y se volvió adicta a la hipnosis. Pero para cubrir los requisitos de la beca tenía que presentar una obra y ésta fue una foto de ella en estado hipnótico. Más allá de eso, el año entrante espera ver editado el libro Olvidar-recordar, escrito entre ella y Robert Stuart (su médico): una historia no literaria donde cada uno registra el proceso de (des)memoria y cuestionamiento del sendero creativo, donde la intuición, el deseo, las relaciones de afecto y muchos factores más determinaron dicho trance, pero que también han marcado cada instalación, video y muchas piezas, como Restos (memoria en tierra desconocida), 2008; …viene lenta, casi sobre la nada (2007), Todos nosotros (2005), donde confeti, ojos lacrimosos, muebles que caen y rostros con muecas nos sirven de espejo y reflexión entorno de las vidas mínimas, lo efímero, la virtualización del tiempo y la contemplación.

Por el momento sus preguntas se dirigen a la astronomía, y compartirá investigaciones con artistas y científicos de la unam para una exhibición, mientras que en 2010 irá a Croacia a exponer con el artista Tony Mestrovic.