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Entusiasmo en las calles de Bagdad ante la salida parcial de las tropas estadunidenses

Comienza en Irak la subasta de contratos para explotar yacimientos petroleros

Alertan unas 30 trasnacionales sobre las bajas tarifas que se pretende pagar a los iraquíes

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Un iraquí saluda a soldados que patrullan el centro de Bagdad. La población celebra la salida de tropas estadunidenses del paísFoto Ap
The Independent
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de julio de 2009, p. 26

Bagdad, 30 de junio. Irak se encuentra, por primera vez en 40 años, en el centro de la lucha entre las mayores petroleras del mundo para explotar la vastedad de crudo que existe en sus yacimientos. Este martes comenzaron a subastarse en Bagdad los contratos en un acto que se difundió en vivo por televisión para demostrar que no hay corrupción en las operaciones. Pero el procedimiento se vio en dificultades cuando 32 compañías internacionales involucradas alertaron sobre lo bajas que son las tarifas que se quiere pagar a los iraquíes.

El gobierno esperaba enfrentar riesgos al verse de nuevo con el control sobre los yacimientos petroleros iraquíes, que se estima se pueden producir hasta 115 mil millones de barriles de crudo, en la zona considerada la tercera más rica del mundo en este rubro. Irak quiere elevar su deficiente producción pues necesita desesperadamente de esos ingresos para reconstruir el país, tras décadas de guerras.

Este martes estaban en juego seis yacimientos de petróleo productivos y dos de gas que aún deben construirse. El más importante es el enorme yacimiento de crudo de Rumaila, al norte de la frontera con Kuwait.

El contrato finalmente fue otorgado en subasta al consorcio encabezado por BP que incluye a la Compañía Nacional Petrolera de China, pero sólo cuando su puja inicial, lo mismo que la del consorcio rival de Exxon Mobil, fue rechazada por el Ministerio Iraquí del Petróleo por ser demasiado baja. Otros yacimientos no despertaron tanto interés.

Lo que ocurra con el petróleo de Irak determinará el futuro de las reservas energéticas mundiales. Irak e Irán son las únicas naciones en el mundo en las que se cree existen inmensas reservas aún no descubiertas, pero la guerra y las sanciones han impedido la exploración. Bajo los desiertos en el oeste y el sur de Irak puede haber 100 mil millones de barriles de petróleo que pueden extraerse. Décadas de falta de inversión y de tecnología, aunadas al hecho de que la producción petrolera de Irak está cayendo, pues con sólo 2.4 millones de barriles al día, está por debajo de lo que se producía durante los últimos días de gobierno de Saddam Hussein, en 2003.

El ministro iraquí del Petróleo, Hussain Shahristani, espera atraer a las petroleras trasnacionales con el plan de ofrecerles que aporten la inversión y la tecnología durante los próximos 40 años, a cambio de una tarifa fija que se pagará por cada barril extra de petróleo sobre una cantidad mínima, que podrá ser superior a la producción actual. Esto es arriesgado para las compañías pues ninguna quiere ni que el Ministerio Iraquí del Petróleo sepa de la magnitud de cualquier posible daño hecho a los gigantescos yacimientos por explotaciones descuidadas, ni que éste exija cobrar una compensación por manejos irresponsables durante la extracción del petróleo.

Al comienzo de las subastas en el hotel Al Rashid, de Bagdad, que se retrasó un día debido a que hubo tormentas de arena, el consorcio Exxon Mobil solicitó una tarifa de 4.80 dólares por cada barril que se produzca por encima del mínimo, mientras que BP quería que esta tarifa fuera de 3.99, informó Shahristani, quien afirmó que Irak pagaría no más de dos dólares por barril. Esta condición fue aceptada finalmente por BP.

Shahristani, científico nuclear que fue encarcelado y torturado durante el gobierno de Saddam Hussein, tiene que cuidarse de críticas de que está malbaratando el único recurso de Irak. A esto, él responde que las compañías no serán dueñas de un solo barril de petróleo iraquí y que, en cambio, el país obtendrá ingresos extras por 1.7 billones de dólares durante los próximos 20 años, con los que podrán pagarse proyectos de infraestructura en todo Irak; escuelas, carreteras, aeropuertos, vivienda y hospitales.

Los iraquíes con frecuencia sospechan que el propósito secreto de la invasión estadunidense de 2003 era apropiarse de las reservas de petróleo que son el único recurso del país. Jugar la carta del nacionalismo al discutir sobre el control sobre el crudo ha sido muy frecuente en las discusiones entre partidos políticos y facciones. Shahristani ha estado bajo ataques constantes en el Parlamento por permitir que decaiga la producción de petróleo e invitar a la subasta a compañías extranjeras. Él responde a esto al afirmar que Irak no tiene otra opción si pretende alcanzar su meta de producir 5 millones de barriles al día en un plazo de cinco años.

La fuerza del nacionalismo iraquí fue evidente este martes cuando los iraquíes celebraron con un entusiasmo no visto en años la salida de las tropas estadunidenses de ciudades y poblados. Botes que navegaban el río Tigris, que atraviesa Bagdad, llevaban banderas iraquíes. Soldados se subieron a postes telegráficos para colgar de ahí banderas. La gente circulaba en automóviles decorados con flores de plástico y banderas, como si fueran camino a una boda. Miles de soldados iraquíes celebraron al participar en una suerte de desfile en la Zona Verde.

Los 130 mil militares estadunidenses que se quedarán en Irak afuera de ciudades y aldeas tendrán que apegarse a restricciones en cuanto a sus atribuciones, según el Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas Extranjeras que se logró el año pasado. No pueden arrestar a iraquíes o llevar a cabo operaciones militares sin permiso del gobierno iraquí. Asimismo, los convoyes estadunidenses deberán estar siempre acompañados de vehículos militares iraquíes.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca