Opinión
Ver día anteriorLunes 12 de octubre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Una nueva era
Gonzalo Martínez Corbalá
E

l hecho de que un presidente de Estados Unidos haga ante la Asamblea General de Naciones Unidas un llamamiento en tono de exigencia para emprender una nueva era, admitiendo que su país no podrá hacerlo solo, ya era necesario. Las guerras de dominio, dado su número y potencia destructora, muestran que el Consejo de Seguridad debe seguir pugnando por un mundo sin armas atómicas.

Los puntos principales de la resolución fueron los siguientes:

“La resolución 1887 se adopta con el objetivo de buscar un mundo más seguro para todos y crear las condiciones para un mundo sin armas nucleares. Insta a los estados que no son partes del Tratado de No Proliferación (TNP) a que no ratifiquen como estados libres de armas nucleares y así lograr su universalidad.

“Insta a las partes del TNP a que impulsen negociaciones de buena fe para adoptar medidas efectivas relacionadas con el desarme y un tratado que establezca medidas de supervisión.

“Insta a todos los estados a que se abstengan de llevar a cabo pruebas nucleares.

“Expresa una preocupación particular por los serios desafíos actuales al régimen de no proliferación del consejo de seguridad y requiere a las partes afectadas que cumplan con sus obligaciones.

“Alienta los esfuerzos para asegurar el uso pacífico de la energía nuclear.

“Pone de relieve que el TNP reconoce el derecho inalienable de las partes del tratado a investigar, producir y usar energía nuclear para fines pacíficos sin discriminación y (…) de conformidad con la OIEA [Organización Internacional de la Energía Atómica].

“Insta a todos los estados a que adopten controles nacionales más estrictos sobre las exportaciones de bienes sensibles y tecnología que formen parte del ciclo de producción nuclear.

Alienta a los estados a que cooperen con la OIEA para verificar si un Estado cumple con sus obligaciones de salvaguardia.

Finalmente, el señor Obama afirmó que Estados Unidos jamás renunciará al futuro, por lo que hace suyos los puntos de la resolución.

Quizá todos ellos ya han sido planteados en alguna ocasión en la asamblea general de Naciones Unidas o en otra reunión cumbre, pero lo que ahora llama la atención, y se tiene que tomar muy en cuenta, es que es un presidente estadunidense haga esos planteamientos. Quizás esta notable excepción obedezca a su raza o sus orígenes sociales y políticos, porque se ve, desde luego, que el señor Obama se ha constituido de inmediato en un presidente líder de jefes de Estado y de gobierno, 18 por ahora, que fueron los que asistieron a L’Aquila, y veremos cuántos más pudieran reforzar con su presencia los conceptos que se refieren a un mundo en pleno desarme, sobre todo por lo que significa la carrera armamentista para este mundo y el futuro inmediato.

Ya se ha dicho hasta la saciedad que en este momento, en diversas partes del mundo, existe el suficiente número de misiles con capacidad destructiva para hacer estallar varias veces el planeta Tierra, es decir, como dice el corrido mexicano Rosita Alvirez, que un solo balazo sería de muerte.

Así que seguir hablando en los foros de fabricación de misiles de más alcance cada vez, con los que un país pueden destruir completamente a otro, como el caso concreto de Irán e Israel, o el de las dos Coreas, del Norte y del Sur, que aun cuando hoy precisamente (El País, 7/10/09) trae algunas noticias alentadoras por lo dicho durante la visita de China del señor Wen Jiabao a Corea del Norte, asegurando que las pláticas nucleares en esta región se reanudarán muy pronto, alejando la posibilidad de un conflicto bélico, por supuesto con misiles que una vez disparados y lanzados al espacio, den o no den en su blanco con exactitud, de todas maneras contribuirán a la destrucción por contaminación nuclear de nuestro planeta.

Ya no se trata de ser belicista o pacifista –halcón o paloma– para estar de todas maneras, voluntaria o involuntariamente, de cerca o de lejos, tomando parte de los conflictos de Medio Oriente, de Rusia y Chechenia, de Corea del Sur o del Norte, o de ser ciudadano estadunidense o ruso, pues si bien Estados Unidos no ha tenido nunca un conflicto bélico en su propio territorio, una vez que alguien apriete el primer botón, y diera el first strike, habría que ver quién va a sobrevivir para dar el último golpe.

Si no están hablando en serio y conscientes de las consecuencias de lo que puede significar un fracaso de cualquiera de esas cumbres, más vale que no estén perdiendo tiempo y dinero tratando de adquirir popularidad a escala mundial, a base de la demagogia nuclearizada, pero es conveniente escribir y recordar por todos los medios a nuestro alcance, una y mil veces, que la lejanía geográfica de los sitios de conflicto caliente, donde ya se están usando o se vayan a usar algunos misiles nucleares de cualquier tamaño, porque la distancia no salvaría a ningún país de este planeta de una atmósfera nuclear ni del desencadenamiento de un conflicto que, una vez iniciado, nadie podría parar, porque algunos jefes de Estado de los que pertenecen al club atómico o nuclear tienen poder para hacer estallar desde los famosos maletines negros que los acompañan a cualquier parte a donde van, y que seguramente duermen cerca de ellos también. Las consecuencias serían catastróficas, por lo que se espera que ninguno de estos jefes de Estado nuclearizado sea capaz de iniciar.