Economía
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La reciente alza a los víveres se suma a una crisis estructural de hace 40 años: investigador

Vulnerabilidad alimentaria crónica del país por altos precios y deterioro del ingreso
 
Periódico La Jornada
Sábado 14 de noviembre de 2009, p. 24

México padece una vulnerabilidad alimentaria crónica. No sólo porque el repunte de precios de los últimos años agravó la situación de pobreza de una franja importante de la población, sino porque esta alza ocurre cuando se acumulan décadas de deterioro del ingreso. La consecuencia de esta mezcla es el deterioro nutricional y de las condiciones sociales en que vive la mayoría de los habitantes del país, planteó un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM.

El año pasado se reconoció oficialmente la existencia de una nueva crisis alimentaria en México. Se explicó como el resultado del incremento en el precio de granos en los mercados internacionales, la utilización de granos para producir biocombustibles en Estados Unidos, el repunte en el consumo en China e India –que reúnen a un tercio de la población mundial– y el daño a las cosechas por desastres naturales.

Felipe Torres Torres, investigador titular en el IIE de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó:

Si bien diversos de esos elementos que llevaron en un lapso muy corto a una espiral de precios sin precedentes de los alimentos básicos pueden ser válidos, lo cierto es que se trata de una nueva crisis superpuesta a otra de tipo estructural que se presenta en México desde hace 40 años, por lo menos, relacionada con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Y también es una crisis relacionada con el papel marginal que se asignó a la agricultura en el modelo de crecimiento, en el que se optó por importar granos para aprovechar una baja del ciclo internacional de precios. Sin embargo, esta decisión llevó a la postre a un colapso de producción interna, a la descapitalización del campo, abandono de la asistencia técnica, el desmantelamiento del sistema de crédito al agro y un atraso evidente en la productividad y los costos de producción, que se volvieron más notorios con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado por México con dos potencias agrícolas como son Estados Unidos y Canadá, expuso el experto. Lo más grave de esto ha sido el incremento de la pobreza rural, la dependencia externa y una vulnerabilidad manifiesta en los niveles de seguridad alimentaria.

En un contexto de crisis económica y ahora alimentaria, las familias mexicanas de los estratos más pobres han tenido que sacrificar de cualquier forma la calidad de su alimentación, con el consiguiente deterioro del patrón de consumo, de acuerdo con el especialista, autor del estudio Crisis y deterioro de la alimentación en México, publicado por el IIE.

El experto asegura que los estratos de menor ingreso llegan a destinar hasta 80 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos y se encuentran muy alejados de una calidad de alimentación deseable.

En cambio, los estratos de mayor ingreso han incrementado de tal manera sus recursos disponibles en los últimos años, que la porción de su gasto que destinan a la compra de alimentos se ha mantenido constante, sin que se influya de manera significativa por el alza en el precio de la comida.