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Que 20 años no es nada, es una mezcolanza rarísima, comenta la compositora y pianista

En cedé, dos décadas de obra de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez

La piratería rompió el concepto del disco como unidad, mística del autor y el intérprete, dice la dramaturga

El álbum incluye temas como Mala y Los ladrones y Vaticano SA de CV

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Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, con su perro, Cirilo, en 2005Foto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Jueves 24 de diciembre de 2009, p. 6

Cada seis meses, durante 20 años, Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez publicaron una canción en la revista Debate Feminista. La idea era presentar la letra y la partitura de una pieza de ese momento. A menudo era una canción compuesta para la obra de teatro cabaret que entonces montaban en El Hábito, y por tanto reflejaba el momento social y político que vivía México. Muchas no se grabaron. Estaba presente la irreverencia e indignación, pero también la ternura, y nunca el cinismo, con el característico humor de ambas: En tiempos de las bárbaras legiones,/ de lo alto de las cruces colgaban a los ladrones./ Hoy, en pleno siglo del progreso y de las luces,/ del pecho de los ladrones cuelgan las cruces o Las histéricas somos lo máximo/ Solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas/ superegos moderados, cunnilingus para todas a placer.

Ahora que la publicación feminista cumplió dos décadas, lanzó el disco Que 20 años no es nada (incluido en su número de aniversario y también se puede adquirir por separado, distribuido por Fonarte) que contiene las 40 canciones, en el orden en que fueron publicadas. Desde Mala hasta la inédita Como se pueda (con un epílogo-bolero dedicado a El Espurio) se va tejiendo un ecléctico mosaico. Unas son íntimas, como La mayonesa (inédita), otras cuentan momentos del país y el mundo, como la hasta ahora inédita El chupacabras. A veces Lili mandaba la que acababa de hacer, que no se había grabado, contó la actriz y directora teatral Jesusa Rodríguez.

El chupacabras, actualizado

Aprovecharon la ocasión para actualizar la letra de El chupacabras, compuesta en el sexenio de Ernesto Zedillo y que hoy habla sobre el terror que tenemos de que el país dé un paso hacia atrás tan pavoroso: No falta el que anda diciendo, que estaba mejor el PRI, que aunque los dos son corruptos, salieron peor los del PAN. Se olvidan que fue Salinas, el que los apadrinó... Chupacabras ven, acábate al país; chupacabras ven, regrésamos al PRI, chupacabras ven, diabólico animal.

Una mezcolanza rarísima. Así describe el disco la compositora y pianista Liliana Felipe, quien migró de su natal Argentina en 1976.

Es un retrato de 20 años, opinó Jesusa Rodríguez. Un retrato sin retoques, sin omisiones: las 40 canciones entregadas por la pareja.

El disco está muy asociado al trabajo que hicieron durante 15 años en El Hábito, fundamental en la vida artística de la ciudad. Es un registro de cuál era el tema de ese momento en el país, qué era el tema del espectáculo en El Hábito y qué canción había hecho Lili para el espectáculo.

A diferencia de un disco planeado, en éste lo único que une una pieza con otra es el orden cronológico en el que fueron publicadas.

Respecto a cómo la piratería ha cambiado el concepto del disco como unidad, Rodríguez dijo: Hoy, los piratas, que seguramente son las grandes disqueras, porque no puedes creer que estén divorciados, te sacan toda la música de Liliana Felipe en mp3. (...) Son recopilaciones que inventan los piratas. Ya se rompió la mística del compositor o intérprete (que pensaba en el disco como unidad). Me acuerdo que he estado horas con Eugenia León viendo si esta canción primero... si ésta aquí... Con la nueva piratería ésto ya se rompió.

En cambio, la actual recopilación tiene sentido por el hecho de que te marca 20 años continuos y en secuencia, dijo la dramaturga.

En el álbum doble hay piezas conocidas, como Mala, El protoplasma y Las histéricas.

En el espectáculo que montaron este año, Diálogos entre Darwin y Dios, interpretan la apocalíptica Fallamos como especie, incluida en el disco y que se compuso para una obra anterior: “¿Quién ha visto una lechuga traicionando a otra lechuga?, ¿quién ha visto una tortuga estirándose una arruga?, ¿una mosca terrorista?... Fallamos como especie, nos queremos suicidar, nos gustan los kentuckys y también el mcdonald’s, cambiamos el pozole por la sopa maruchán”.

Al principio no querían entrarle a enviar una canción cada semestre a Debate Feminista. No teníamos ganas de dejar registro de nada. Me negaba incluso a dejar registro en video porque así creen que las obras fueron buenas..., dijo Rodríguez, entre risas de ambas.

“No... para mí, la cuestión de que el teatro sea efímero es importante. Ahora estoy aterrada porque la Universidad de Nueva York (el Instituto Hemisférico de Performance y Política, con sede en la NYU) pidió el archivo (de El Hábito) y lo subieron online (http://hidvl.nyu.edu/search/?start=0&fq=&q=%22El+Habito%22&facets=) y además hicieron unos discos de platino para enterrar en el desierto de Arizona, para que duren 5 mil años. Uno dice, ¡por favor, no dejen tantas estupideces tantos siglos sobre la Tierra! Pero lo interesante es que la publicación en Debate Feminista nos obligaba a dejar constancia de lo que estábamos haciendo. Muchas de las canciones que Lili ha hecho para cabaret ya hasta las olvidamos”, siguió Rodríguez.

“Como eran canciones de, ‘Lili, necesitamos una canción para ahorita, para el estreno en una hora’, se ponía a componer una y esa se cantaba en el espectáculo pero ahí se quedaba. Muchas canciones se perdieron así y muchas otras se rescataron porque se iban metiendo en esta revista cada seis meses”.