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Podrá ser vista a partir de la segunda quincena de junio, adelanta el director del recinto

Tlaltecuhtli ya ocupa el vestíbulo del Museo del Templo Mayor

El monumental monolito de la diosa mexica de la tierra y el inframundo forma parte de la exposición Moctezuma II

Su destino final será el mismo sitio donde fue descubierta en 2006

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Vista frontal de la deidadFoto INAH
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Imagen del desembalaje del monolito, labor que se realizó con extremo cuidadoFoto Mauricio Marat/ INAH
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El traslado de la diosa Tlaltecuhtli del predio de Las Ajaracas al Museo del Templo Mayor se convirtió en un espectáculo que captó la atención de muchas personasFoto Jesús Villaseca
Ana Mónica Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Martes 18 de mayo de 2010, p. 4

Luego de más de 12 horas de maniobras, este lunes el monolito de Tlaltecuhtli, deidad mexica de la tierra, fue trasladado del predio Las Ajaracas al vestíbulo del Museo del Templo Mayor, en el Centro Histórico.

El desplazamiento de la gran piedra labrada en andesita lamprobolita, de entre 12 y 13 toneladas, requirió la utilización de una grúa para llevar en una primera fase tres de los cuatro fragmentos y, al final, colocar el de mayor tamaño.

Así lo explicó Carlos Javier González, director del Museo del Templo Mayor, quien adelantó que Tlaltecuhtli, descubierta en octubre de 2006 y sometida a un proceso de restauración y recuperación de sus colores originales, podrá ser vista a partir de la segunda quincena de junio en el contexto de la exposición Moctezuma II, que será montada en ese recinto.

Durante el traslado del más grande de los fragmentos, González dijo que el proceso se realizó con el mayor cuidado, para continuar con la instalación museográfica y culminar con la colocación de la gran pieza mexica dentro del museo, para que el público la admire a partir de las próximas semanas.

Benevolencia de Tláloc

Tláloc, dijo Carlos Javier González, ha sido benevolente, porque permitió que la maniobra se pudiera efectuar sin ningún problema: por fortuna, no llovió.

Los trabajos se iniciaron desde las seis de la mañana y requirieron la supervisión de alrededor de 18 personas, entre las que se encuentran los especialistas de la compañía de grúas Córdova Plaza, además de los equipos de restauración y conservación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como de los expertos que colaboran con el director del proyecto, Leonardo López Luján.

La operación se inició antes de las seis de la mañana con el desarmado de la caseta dentro de la cual estuvo la escultura desde 2006, posteriormente fueron trasladados tres de los cuatros fragmentos para finalizar con el restante, que es el de mayor tamaño, explicó el director del museo.

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Eduardo Matos Moctezuma, artífice del proyecto Museo Templo MayorFoto Jesús Villaseca

El embalaje desde la cabina, después el traslado y por último la colocación de Tlaltecuhtli dentro del recinto fue realizado con el mayor cuidado, y durante toda la maniobra la escultura estuvo cubierta con hojas de poliuretano, triplay, cinta adhesiva y plásticos negros, perfectamente sujeta a una especie de cinturones para evitar cualquier riesgo.

La representación de la deidad hermafrodita de la tierra y del inframundo permanecerá por lo menos año y medio dentro del Museo del Templo Mayor y su destino final será el mismo lugar donde fue descubierta, que marcará otra pauta para recorrer la zona arqueológica.

La instalación museográfica se realiza con minuciosidad para que las personas contemplen de cerca la monumental escultura, así como su policromía.

Tlaltecuhtli ya había sido movida unos metros del lugar donde fue descubierta (La Jornada, 05/11/07), para ser colocada en la cabina que la resguardó para su conservación y restauración; además, permitió que los especialistas del INAH, dirigidos por López Luján, comenzaran la búsqueda de los restos del tlatoani Ahuizótl y otros altos dignatarios mexicas.

El pasado abril concluyeron los trabajos de restauración del monolito (La Jornada, 18/03/10) y ya se pueden observar los colores originales de origen mineral: rojo, ocre, azul, el blanco y negro.

Tlaltecuhtli, la señora de la tierra, progenitora y devoradora a la vez de todas las criaturas, en una de sus representaciones más espectaculares, que es la mayor talla jamás encontrada en la ciudad de México.

La representación de la deidad fue hecha en una roca de origen volcánico extrusivo, obtenida por los mexicas en la misma cuenca de México, en específico de la formación chiquihuite, la cual, y según deducen los especialistas, requirió de 225 a 510 individuos para su traslado.

Otra de las características de la colosal piedra es que tiene un gran hueco central, a partir del cual los especialistas también se han planteado numerosas hipótesis.