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El gobierno de Chiapas planea llevarlos a Ciudad Rural Sustentable en previsión de aludes

Cafetaleros piden alternativas para quedarse en Jaltenango

Alrededor de 300 pobladores apoyan el proyecto oficial, con la expectativa de iniciar negocios propios

Los inconformes temen perder ingresos y proponen evaluación minuciosa de los riesgos

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Mujeres productoras de café del poblado Nueva Colombia, en la Sierra Madre de Chiapas, pidieron reahabilitar los caminos de acceso a sus cafetales y buscar alternativas para permanecer en la zona Ángeles Mariscal
Ángeles Mariscal
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 18 de octubre de 2010, p. 35

Jaltenango, Chis., 17 de octubre. Los habitantes de la comunidad Nueva Colombia, ubicada en la reserva de la biosfera El Triunfo, a unos 400 kilómetros de la capital del estado, temen que esté en peligro el proyecto que emprendieron hace más de una década para producir uno de los mejores cafés del mundo, pues las autoridades decidieron reubicarlos después de un deslizamiento ocurrido el 28 de septiembre, que sepultó tres viviendas, el camino de acceso y decenas de plantaciones.

El poblado se asienta en una falla geológica en la zona de amortiguamiento de reserva de bosques de niebla, pero la mayoría de los mil 777 pobladores se opone a que los trasladen a la Ciudad Rural Sustentable del Café anunciada el 3 de octubre pasado por el gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, para proteger a la comunidad de nuevos deslaves.

La Ciudad Rural del Café se construye desde hace tres años a unos 60 kilómetros de la actual comunidad, en la cabecera municipal de Ángel Albino Corzo, y concentraría a los pobladores de nueve comunidades de la serranía considerados en pobreza: sin embargo, los habitantes de Nueva Colombia están en una situación económica favorable.

Pobladores y autoridades ejidales de la localidad consideran que la reubicación alterará su proyecto de vida y su dinámica de producción, que en 2009 les permitió cosechar 30 mil quintales de café orgánico y cultivado a la sombra (shade grown), valuados en más de 63 millones de pesos y gran parte destinados a los mercados de Europa y Estados Unidos por conducto de varias cooperativas.

Prevén deterioro ambiental

Rodimiro Gálvez Rivera, comisario ejidal y máxima autoridad de Nueva Colombia, señaló que la reubicación anunciada no se basa en un análisis científico de los riesgos, pues sólo hubo un dictamen preliminar del Instituto de Protección Civil estatal, según el cual no todo el asentamiento peligra, sino únicamente la parte ubicada junto a la zona del deslizamiento.

Al irnos a la Ciudad Rural Sustentable se pondrá en riesgo el proceso de conservación de los cafetales, por el alto costo que implicaría un traslado diario hasta de cinco horas hacia las zonas de cultivo; y si adicionalmente las casas del poblado son destruidas, no podremos alojarnos en la época de producción y se perderá el trabajo de tantos años, explicó.

Gálvez Rivera recordó que la próxima cosecha se iniciará en noviembre y de lo que se obtenga dependerá la supervivencia de los habitantes el próximo año, por lo que urge rehabilitar los caminos de acceso a los cafetales. Además, señaló, el proyecto de reubicación debe ser valorado por la comunidad con base en dictámenes periciales y la asesoría de especialistas.

Desde finales de octubre hay que abrir brechas para sacar la cosecha; luego vienen el corte del grano, su lavado y secado. El proceso se repite dos y hasta tres veces conforme las plantaciones van madurando, y en él participan los moradores ayudados por jornaleros centroamericanos, detalló Juan Roblero, uno de los 300 caficultores de la comunidad.

Otro inconveniente es que vivir en la ciudad rural obligaría a los reubicados a comprar alimentos y depender de otros productores; en cambio, hoy siembran verduras y frutas y crían animales, dijo Rosa Santizo, esposa de un productor.

Otra moradora, Blanca López Rivera, aceptó que, en comparación con la de otros grupos campesinos, la economía de Nueva Colombia es próspera gracias al sistema de comercio justo con participación familiar. No somos ricos, pero la venta de café orgánico y de conservación permite que nuestros hijos vayan a centros de educación superior en otras partes de Chiapas y México, explicó.

Pero las opiniones están divididas: un grupo de aproximadamente 300 moradores de Nueva Colombia no posee cafetales y ve una oportunidad en la reubicación. Uno es Luciano López, que sólo puede emplearse con algún productor, mientras en la ciudad rural podría poner un negocito, como ofreció el gobernador.

Respecto al nivel de riesgo, el académico Sergio Cortina Villa, del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), comentó que, según recientes estudios periciales, deslaves como el del 28 de septiembre –donde también murieron tres jornaleros guatemaltecos– dependen del terreno, el tipo de rocas y las condiciones meteorológicas, pero con una vegetación abundante y bien desarrollada, como la que hay en la zona de cafetales, con árboles nativos, los deslizamientos son significativamente menores.

Además observó que el índice de deforestación en el perímetro que abarca la zona de amortiguamiento de El Triunfo –donde se ubican 29 poblados del sector social, entre ellos Nueva Colombia– ha disminuido a una quinta parte desde 2003.

El ejido Nueva Colombia fue fundado en 1914. Mide 4 mil hectáreas, mil 200 de ellas dedicadas al cultivo de café con sistemas de conservación ambiental, y sus moradores argumentan que no desdeñan el riesgo, pero tampoco quieren ir a la quiebra.