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Alrededor de 50 mil asistentes bailaban con los beats y parafernalia de los británicos

Culminó el Vive Latino con la fuerza electrónica de The Chemical Brothers

En otro momento y foro, varios músicos hicieron un tributo a Gustavo Cerati, quien sigue en coma

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Los británicos Tom Rowlands y Ed Simmons se apoderaron de sus tornamesas en medio de una luz tenue y leds iridiscentesFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Martes 12 de abril de 2011, p. a11

La última noche del Festival Vive Latino 2011, el pasado domingo, remató con la fuerza electrónica de The Chemical Brothers, que convirtió la noche en una oportunidad para sentir que el latido del corazón se unía con el ritmo que cruza el espacio y penetra la mente antrera.

Los 50 mil asistentes fueron advertidos de que estaba por cerrarse la venta de cerveza. Al apagarse la luz, luego de una estupenda y emotiva actuación de Babasónicos, comenzó la parefernalia que creó un fin común de luz y sonido.

Los británicos Tom Rowlands y Ed Simmons se apoderaron de sus tornamesas, y quienes estaban como en un marasmo despertaron y se dirigieron al gentío que cierra filas y pelea por el espacio, metro a metro. Miles comenzaron a bailar solos, otros en grupo. Aún se tenía la posibilidad de darse al sentimiento gregario. A algunos ya ni eso los despertaba. Envueltos en los influjos de Baco, deambulaban por los mundos de Morfeo.

La luz era tenue y eso abría las puertas de la intimidad. Las parejas se acariciaban. Total, ni quien les hiciera caso. Voyeurs al fracaso.

Un trío de gabachos resaltaba entre la multitud por su estatura. Igual, se dejaron llevar por el contagio de las jovencitas mexicanas que se movían siguiendo los leds iridiscentes; los beats llegaban al corazón, con ese latido que envuelve desde que el universo es. Y en el principio fue el ritmo.

Como trofeos, algunos apilaban los vasos de las cervezas que se tomaron hasta ese momento. Muestra de resistencia.

No me quiero ir, pero mi mamá va a estar a las once de la noche allá afuera, se lamentaba una joven y que quizá tuvo esa noche su primera jornada antrera... pero con The Chemical Brothers.

Tal fue la química de los hermanos británicos en el Foro Sol.

Y más...

La sorpresa de lo justo: en otro sitio, el Vive Latino abría un archivo para la memoria. Lino Nava, de la Lupita; Quique, de Café Tacvba, y El Abulón, de Las Víctimas del Doctor Cerebro, rindieron homenaje a Gustavo Cerati de la mejor forma que les es posible: cantando las rolas del argentino que enfrenta un difícil trance físico.

La ciudad de la furia puso la piel chinita y había que dejar de ser humano para no sentir ese lado cabrón que tiene la vida.

Al tributo se unieron más músicos, como Paco Huidobro y Adanowsky, así como Sabo Romo y Alfonso André.

Ella usó mi cabeza como un revólver y Vivo se metieron en los intersticios del alma. Cerati no está muerto ni morirá. El drama es el fin eterno; coma sin horizonte, corazón que late.

Aquí y en Argentina se escuchará su música ligera, con una bocanada que se aprecia a través de una persiana americana.