Economía
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Continúa el desfile de figuras que apoyan el movimiento; esta vez fue Alec Baldwin

Ocupa Wall Street evoluciona en una comunidad más permanente y organizada

Anuncian la presencia de Noam Chomsky en Ocupa Boston y la visita de Lech Walesa

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Campamento de activistas contra la avaricia corporativa en el parque Zuccotti, cerca de Wall StreetFoto Reuters
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 21 de octubre de 2011, p. 27

Nueva York, 20 de octubre. El plantón de Ocupa Wall Street aquí se ve cada vez más permanente, una comunidad organizada con biblioteca, comedor, una instalación médica, un sistema de comunicación a través del ahora famoso micrófono humano, un espacio para artes y hasta una especie de iglesia ecuménica debajo del árbol de la vida con veladoras y diferentes artículos sagrados.

Y también continúa el desfile de figuras; el actor Alec Baldwin fue el más reciente, lo mismo sucede en Ocupa Los Ángeles y Ocupa Boston (donde el sábado está programada la visita de Noam Chomsky), y hasta un premio Nobel de la Paz, el ex presidente polaco Lech Walesa, quien declaró su intención de acudir en los próximos días para ofrecer su solidaridad.

Hace un par de días la escritora feminista Naomi Wolf fue arrestada después de desafiar órdenes ilegales, según ella, de la policía para caminar sobre la banqueta, junto con manifestantes de Ocupa Wall Street, frente a la entrada a un acto de gala para premiar al gobernador de Nueva York Andrew Cuomo (quien acababa de no renovar impuestos para millonarios). Ella era una de las invitadas a la gala.

Pero tal vez el hecho más notable es que lo de Ocupa ya está, literalmente, en todas partes. Se escuchan comentarios en las calles, en cafés, en los principales medios, en los debates entre candidatos presidenciales, o sea, desde abajo hasta las cúpulas, Ocupa Wall Street es parte inevitable, más bien, obligatoria, de la conversación nacional.

Hoy, dos veteranos militares hablan en un vagón del metro de la línea F, apenas se van conociendo. El más viejo dice que la situación económica está del carajo, que todo es culpa de unos cuantos ricos que siguen haciéndose más ricos y que los políticos no valen para nada. “Cada día está peor, y si sigue así, pues estoy pensando que me voy a sumar a los chavos que están en Wall Street”. El otro le responde que todo es muy frustrante. El primero enfatiza que lo de participar en protestas no sería algo nuevo: yo regresé de la guerra y después participé en las manifestaciones de los sesenta; yo ya hice eso, y tal vez lo haga de nuevo ahora. Cuenta al que está sentado frente a él, mientras cada vez más pasajeros escuchan el intercambio: fui a Vietnam, dos turnos, seis años. Me sentía mejor allá que aquí, no por la guerra, sino por, pues, no sé cómo explicarlo, pero aquí en Estados Unidos, pues no me sentía bien. Creo que era el compañerismo, que todos estábamos en los mismo, qué raro, éramos felices comiendo raciones militares y haciendo todos las mismas tareas.

“Esos cuates en Wall Street tienen la razón”, le responde el más joven, quien le informa que él estaba en las fuerzas armadas en los ochenta, en la Marina, “nunca tuve que dispararle a nadie, era la guerra fría”. El más viejo le contesta esa guerra creo que era más difícil, uno no sabía quién era el enemigo. No, cómo crees, a ustedes que les tocó Vietnam, eso sí estaba duro, le responde. Hablan de sus experiencias, de submarinos, nuevas tecnologías marítimas (el más joven trabaja en eso).

Retoman el tema inicial: “en este país, ya no fabricamos casi nada, yo estoy más que dispuesto a trabajar en todo tipo de cosas, pero aquí ya todo es producto chino, de hecho, ya nos deberíamos de llamar chinos. O eso de comprar un automóvil supuestamente hecho aquí en Estados Unidos, pero ¿sabes qué? abres el cofre, y el motor está hecho en México; para nosotros ya hay cada vez menos trabajo, pero para los ricos, no importa, esos hacen lo suyo sin importar nada más. Te digo, los chavos en Wall Street tienen razón”. Contesta el más joven de los dos: se les entiende, por supuesto, y ya están por todas partes, hubo acciones en 87 países el sábado, imagínate.

Con todo, el veterano de Vietnam considera que aún necesitan enfocarse un poco más, como que no tienen bien elaboradas sus demandas. “Ajá –le responde el otro– aún no es cohesivo, pero creo que lo quieren así por ahora, como que es un cosa filosófica para ellos, que no quieren que se reduzca a unas cuantas demandas”. El más viejo señala: “pero tampoco tienen liderazgo, o sea, en los sesentas había gente que hablaba por nosotros… que eran líderes pues”. El más joven indica: me imagino que eso sucederá con los de Wall Street, que surgirán líderes, que irán desarrollando sus demandas y propuestas. El veterano asienta. Eso es lo que suele suceder, añade. Esto va para largo, le advierte el joven.

Por lo pronto, se registraron arrestos en Ocupa Minnesota en Minneapolis, y en varios estados sureños (Carolina del Norte, Georgia, Carolina del Sur) hubo acciones contra bancos y negociaciones en torno del ocupar espacios públicos.