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El organismo muere al servicio del imperio o renace para servir a América: Evo Morales

Reformas en la OEA y la CIDH, clamor en la Asamblea General

EU apoya los cambios pero no aceptará imposiciones de ningún gobierno: Roberta Jacobson

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El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, durante el discurso de apertura del 42 periodo de sesiones de la Asamblea General de la OEA, que se realiza en BoliviaFoto Xinhua
Afp, Xinhua y Reuters
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de junio de 2012, p. 27

Tiquipaya, Bolivia., 4 de junio. Una fuerte corriente por cambios en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a la cual se unió con reparos Estados Unidos, comenzó a tomar forma en el inicio de las sesiones del organismo hemisférico en este poblado boliviano.

Un bloque de naciones de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba), encabezado por Bolivia, Ecuador y Venezuela, lanzó una ofensiva a fondo para propiciar esos cambios ante la falta de eficacia y representatividad de la OEA, de acuerdo con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

El mandatario boliviano y anfitrión, Evo Morales, dijo en la apertura del 42 periodo de sesiones de la Asamblea General que “para la OEA hay dos caminos: o muere al servicio del imperio, o renace para servir a los pueblos de América.

En esta refundación de la OEA es importante la reorganización de la jurisdicción de la CIDH para la supervisión de los derechos humanos, no sólo en la región, sino en Estados Unidos también, planteó.

Si no quiere velar las garantías individuales en Estados Unidos, mejor que desaparezca la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fustigó Morales, quien también pidió eliminar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

La delegada estadunidense, Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para la región, dijo: “queremos reformar y perfeccionar la OEA y sus instituciones, pero significa que tenemos que trabajar constantemente para llegar a un consenso de cómo podemos alcanzar esos objetivos.

Yo creo que podemos llegar a un consenso, dijo Jacobson, quien asiste en lugar de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

En declaraciones a la prensa, la funcionaria estadunidense sostuvo que su gobierno apoya los cambios en la OEA y la CIDH, aunque aclaró que rechaza imposiciones de gobiernos.

Al tomar la palabra, Correa cuestionó a la CIDH, a la que calificó de defensora de la libertad de extorsión del periodismo, y pidió urgentes reformas que acaben con su espíritu de ONG que sirve a corporaciones.

“La Comisión Interamericana de Derechos Humanos está totalmente influenciada por países hegemónicos, por el oenegeísmo (por las ONG) y por los intereses del gran capital”, sostuvo el mandatario.

Tras denunciar la falta de eficacia y representatividad de la OEA, argumentó que es necesario transformar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos para que sus organismos protejan auténticamente las garantías de los ciudadanos, señaló.

Si no podemos corregir los últimos vestigios de neoliberalismo y neocolonialismo en nuestra América, debemos buscar algo nuevo, mejor y verdaderamente nuestro, señaló.

La CIDH, que tiene su sede en Washington como parte del sistema interamericano, funciona en forma autónoma de la OEA y sus críticos informes han molestado en el pasado a dictaduras de derecha que gobernaron en Latinoamérica durante la década de los 70 y parte de los 80 del siglo pasado. Actualmente, algunos de sus señalamientos perturban a gobiernos democráticamente electos, como los de Ecuador, Venezuela y Bolivia.

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Correa también arremetió contra los medios de comunicación, a los que acusó de actuar con discrecionalidad en la información y lamentó la falta de intervención de la OEA en este tema porque “cualquier poder es capaz de atentar contra los derechos humanos.

La única dictadura que sigue existiendo en América Latina es la de los negocios dedicados a la comunicación, sentenció el mandatario, y condenó lo que definió como la primacía del carácter económico en la prensa.

El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció el domingo, en nombre de los países de la Alba, la degradación del Sistema y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, autónomos de la OEA.

Nos hemos puesto de acuerdo para presentar los argumentos y las pruebas que tenemos todos los países de la Alba, junto a otros países de América Latina y el Caribe, sobre la degradación del Sistema Interamericano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, afirmó el ministro venezolano del Exterior, citado por la agencia estatal de informaciones Abi.

El canciller reiteró sus críticas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos de la OEA, al señalar que la CIDH se ha convertido en un instrumento de la política exterior del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Maduro anunció que los países de la Alba (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda) acordaron ir a fondo y convertir el asunto en tema central de esta Asamblea General.

Cada vez más son los que acuden a esta instancia: Insulza

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, sostuvo que pesar de todas las críticas se vive una extraña paradoja, ya que mientras algunos hablan de terminar con la OEA, o de superarla, o del organismo sin uno u otro país, cada vez son más los que acuden a ella, sabiendo que aquí encontrarán siempre un espacio de diálogo; aun cuando no se puedan resolver todas sus inquietudes, saben que al menos serán escuchadas y conocidas, subrayó.

En tanto, una treintena de ONG americanas rechazaron este lunes los planteamientos para introducir reformas en la CIDH.

Que los países de la OEA entiendan que no se pueden alcanzar liderazgos globales sin un genuino compromiso con la realización de los derechos humanos para todos los habitantes de América, expresó el comunicado enviado por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional.

El texto fue firmado por ONG de México, Bolivia, Argentina, Chile, El Salvador, Venezuela y Ecuador, entre otros.

Durante el primer día de la asamblea de la OEA, este lunes fue alcanzado un primer consenso: fue aprobada la Carta Social de Las Américas, instrumento concebido para complementar los procesos democráticos con un desarrollo económico inclusivo que permita superar la pobreza y desigualdad imperante en el continente.