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Ver día anteriorViernes 31 de agosto de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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FC: ¿oportunidades?

Reprobado en empleo

Inflación vs. ingreso

Q

uien tenga el hígado y la paciencia para ver y oír los cuantiosos promocionales que el inquilino de Los Pinos transmite por estas fechas a través de los medios electrónicos con motivo de su sexto Informe de gobierno, se enterará de que, según él, cumplió en materia de empleo y que los mexicanos hoy viven mejor, pues promovió muchísimas oportunidades laborales a lo largo de su sexenio. Aunque la realidad es diametralmente opuesta a su propaganda y el daño por él provocado es profundo, felizmente se trata de su última tanda de cuentacuentos. Es previsible, pero habrá que esperar qué dice en el acto faraónico que ha organizado para su despedida.

Pero en materia laboral no todos comparten su optimismo y autoelogio. Por ejemplo, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados advierte que la realidad en este renglón, como en tantos otros, es color de hormiga, y como muestra de ello subraya que a pesar de que la crisis (oficialmente) finalizó hace más de tres años, la desocupación, la subocupación y la informalidad siguen sin regresar a sus niveles previos al terremoto económico conocido como el catarrito.

El citado centro de estudios señala que, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo levantada por el Inegi, en julio pasado la tasa oficial de desocupación abierta se ubicó en 5.02 por ciento de la población económicamente activa (PEA), lo que representó una disminución –si así puede calificarse– de 0.61 puntos porcentuales respecto al resultado de un año atrás. No obstante, comparando con julio de 2007 (antes de la crisis), su nivel todavía se encuentra 1.07 puntos porcentuales por arriba. Si se elimina el efecto estacionario, tal indicador fue de 4.75 por ciento, para una reducción de 0.23 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Si tomamos en consideración que antes de la crisis esa tasa era de 3.71 por ciento (promedio en 2007), es claro que la disminución de la desocupación ha sido lenta e insuficiente. Incluso, manteniendo el actual ritmo de avance, la TD tardaría más de dos años en recuperar su nivel anterior.

Las oportunidades promovidas por el inquilino de Los Pinos en realidad equivalen a lo siguiente: los mexicanos ocupados en el sector informal de la economía representan 28.87 del total de la población ocupada, lo que equivale a poco más de 14.2 millones de personas. Si se compara con el mismo mes del año anterior, el sector informal ha crecido en 0.34 puntos porcentuales. Si la comparación se realiza respecto a julio de 2007, se observa que en los últimos cinco años la informalidad ha aumentado 2.10 puntos, lo que evidencia la falta de oportunidades laborales en el sector formal de la economía.

Asimismo, las personas que reportaron tener disponibilidad y necesidad de trabajar más horas (subocupación) se incrementaron 0.03 puntos porcentuales en su comparación anual, al pasar de 8.85 por ciento de la población ocupada en julio de 2011 a 8.88 por ciento en el mismo mes de 2012. El elevado número de personas en busca de trabajo en el sector formal también ha propiciado que los salarios de este sector permanezcan deprimidos. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, en julio el salario promedio de cotización al IMSS se ubicó en 7 mil 909 pesos mensuales (nominales), 340 pesos por arriba del salario del mismo mes de 2011. Lo anterior equivale a un crecimiento anual nominal de 4.5 por ciento. No obstante, en ese periodo la inflación se ubicó en 4.42 por ciento, por lo que el crecimiento real de los salarios fue de sólo 0.08 por ciento, o bien, de 6 pesos mensuales, en el mejor de los casos.

Además, los salarios del sector formal siguen sin recuperar su nivel previo a la crisis. Si se compara julio de 2008 con igual mes de 2012, ese salario promedio acumula una pérdida real de 0.77 por ciento, lo que se traduce en una reducción real del poder de compra de los trabajadores equivalente a 61 pesos mensuales. En suma, la recuperación económica sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades de empleo en el país. Por ello, las personas se han visto obligadas a ocuparse en el mercado informal, lo que al mismo tiempo ha ayudado a mantener el desempleo en niveles relativamente bajos (comparando con países desarrollados que cuentan con seguro de desempleo).

En este balance de oportunidades debe incluirse que la inflación va al alza, especialmente en alimentos, lo que afecta aún más el de por sí precario poder adquisitivo de la mayoría de los mexicanos. En la primera quincena de agosto de 2012, el aumento inflacionario casi duplicó el registrado un año atrás, apunta el CEFP, y detalla que el nivel inflacionario se explicó, sustancialmente, por el incremento de los precios de las mercancías no alimenticias (automóviles) y la educación (universidad y preparatoria) que contribuyeron con 0.09 y 0.04 puntos porcentuales, respectivamente (ambos, componentes de la parte subyacente del índice). Además, del lado no subyacente, el crecimiento de precios se debió al alza en la cotización de los energéticos (electricidad, gas doméstico LP y gasolina de bajo octanaje) y de los productos agropecuarios (huevo). La inflación no fue mayor debido a la caída en el precio de las frutas y verduras.

Así, la variación anual del índice nacional de precios al consumidor fue de 4.45 por ciento al cierre de julio pasado, casi un punto porcentual por arriba con respecto al año previo, y muy por arriba de la meta fijada para 2012. Por su parte, el índice de precios de la canasta básica de consumo registró un incremento de 0.27 por ciento en los primeros 15 días de agosto, mayor a la de un año atrás. Su aumento anual fue de 8.82 por ciento, tres veces más al que tuvo en el mismo periodo del año previo (2.91 por ciento).

El precio de los alimentos reportó una variación anual de 8.37 por ciento, superior a la que se tuvo un año atrás (5.75 por ciento) y a la del índice general. El CEFP concluye que si bien la inflación anual de los alimentos no es un alza generalizada en los precios, sí repercute en el poder de compra del salario, particularmente en el de aquellos que ganan menos dado que la mayor parte de su ingreso lo destinan a dichos productos. El salario mínimo general promedio real, ajustado por el índice de los alimentos, tuvo una caída anual de 3.84 por ciento en su poder adquisitivo al cierre de la primera quincena de agosto, lo que incide en la dinámica de la demanda interna del país.

Las rebanadas del pastel

Por instrucciones del Trife, favor de agregar el del copetón al de por sí voluminoso inventario de sexenios perdidos para el pueblo de México.