Política
Ver día anteriorLunes 17 de septiembre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Consignas de fraude se dejaron oír en el Zócalo; dirigen rayos láser al rostro del mandatario

Un minuto de vivas y horas de aguacero
Foto
Una multitud estoica aguantó la lluvia para presenciar los juegos pirotécnicosFoto Roberto García Ortiz
José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Lunes 17 de septiembre de 2012, p. 3

Bajo una fuerte lluvia y gritos de fraude/fraude, fuera-Peña/ fuera-Peña y asesino/asesino, el presidente Felipe Calderón lanzó la arenga por el 202 aniversario del inicio de la guerra de Independencia, en un acto que apenas rebasó el minuto de vivas a los héroes nacionales.

En lo que fue su última aparición en el balcón central de Palacio Nacional para esta festividad, el mandatario gritó: Mexicanos: ¡vivan los héroes que nos dieron patria!, ¡viva Hidalgo!, ¡viva Morelos!, ¡viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡viva Allende!, ¡vivan Galeana y los Bravo!, ¡vivan Aldama y Matamoros!, ¡Viva la Independencia nacional!, ¡viva México!, ¡viva México!, ¡viva México!

Once vivas que quedaron registrados como su última ceremonia del Grito. Todo muy rápido, apenas unos instantes en los que salió al balcón, ondeó la bandera nacional, tiró la cuerda para hacer tañer en seis ocasiones la campana de Dolores y lanzó la arenga patria. Después, el Himno Nacional y los juegos pirotécnicos desde la Catedral Metropolitana, acortados por la fuerte lluvia. 21 minutos en total.

Momentos antes, cuando en el balcón central daban los últimos toques al escenario para que apareciera el titular del Poder Ejecutivo, y secaban parte del piso, que tenía agua de lluvia, las rechiflas aumentaron y los gritos de protesta se repitieron una y otra vez, antes, durante y después de la arenga presidencial.

Estos gritos arreciaron cuando la imagen del Presidente apareció en la pantalla gigante colocada en la plancha del Zócalo, donde las personas seguían los pormenores de lo que en ese momento ocurría en el Salón de Protocolo. La guardia de honor, tras recorrer varios salones de Palacio Nacional, entregó a Calderón la bandera nacional, para que saliera con ella al balcón. La lluvia, y también los gritos, arreciaron.

Los jóvenes que gritaban y portaban algunas mantas en contra de Enrique Peña Nieto, presidente electo, y de la violencia que se vive en casi todos los rincones del país, le quedaban a Calderón abajo a su izquierda; difícil no verlos ni oírlos. En esa parte, las consignas se oían con mayor fuerza, pese al sonido de los vivas y el eco que hacían de ellos los miles de personas que se dieron cita en una plaza pasada por agua.

Durante su estancia en el balcón central, aún enmedio de la arenga independentista, Calderón recibió en el rostro las luces verdes hasta de cinco rayos láser que provenían de la plancha del Zócalo.

El fuerte aguacero que cayó no amedrentó a las miles de personas que no alcanzaron a llenar la plaza. Aguantaron a pie firme la pertinaz lluvia que por momentos se convertía en fuerte aguacero, muchos con paraguas en mano e improvisados impermeables de plástico.

Así vivieron la tradicional verbena popular y presenciaron el concierto de varios artistas que desfilaron por el escenario montado cerca de Catedral, entre ellos el trío Pandora y la grupera Jenni Rivera.

El ingreso a la plancha se realizó sin problemas, aunque fue lento debido a los procedimientos de revisión y el paso por los arcos detectores de metales instalados por el Estado Mayor Presidencial. Los invitados especiales, con menos requerimientos y sin fila de por medio, también fueron revisados.

Para las 20 horas, adentro de Palacio Nacional ya estaban los miembros del gabinete legal y ampliado, legisladores, invitados especiales e integrantes del cuerpo diplomático acreditado en México. Tras el Grito, el presidente Calderón, acompañado por su esposa Margarita Zavala y sus hijos, bajó al patio central del recinto, donde convivió con algunos invitados.