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El artista alemán vigorizó la colección, dijo Carmen Gaitán en la presentación del catálogo

Tras refrescar el acervo del museo de San Carlos concluye Amanecer, de Brinkmann

La exposición, que cierra hoy, reafirma que lo contemporáneo sería inexplicable sin el arte del pasado, considera el crítico Santiago Espinosa de los Monteros

 
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 3

El diálogo entre el arte contemporáneo y el acervo del Museo Nacional de San Carlos, propuesto por el artista alemán Thorsten Brinkmann, concluye este domingo. La exposición Amanecer, que significó la intervención de ocho salas del recinto, vigorizó la colección del museo, que va de la Edad Media hasta el siglo pasado, afirmó ayer la directora Carmen Gaitán, durante la presentación del catálogo de la muestra.

La funcionaria reconoció que hubo críticas de los visitantes por “atreverme a colocar basura al lado de las obras del acervo. Esta exposición no fue un chistorete, fue muy pensada; Brinkmann es un artista que ha expuesto en más de 20 países y obtenido premios interesantes. Pensamos que sus obras podrían dialogar y hacer homenaje al acervo de San Carlos, donde tenemos 2 mil 16 piezas.

Esta propuesta es para permitir que los artistas contemporáneos entren a dialogar y den frescura a las obras del pasado.

El crítico de arte Santiago Espinosa de los Monteros dijo que una de las primeras sensaciones al recorrer las salas intervenidas es que quizá un grupo de objetos que estaban guardados, en silencio, han salido a pasear, a verse entre sí mismos, en un ensamblaje que nos manda un mensaje de contemporaneidad. Parece mentira que reubicar estos objetos ofrezcan una perspectiva distinta.

Destacó la fuerza de piezas de Brinkmann, como los autorretratos, en los cuales el rostro está cubierto. Al no tener rostro, esos hombres se convierten en todos nosotros.

Foto
Hubo críticas por atreverme a colocar basura al lado de las obras del acervo, pero esta exposición fue muy pensada, comentó la directora del recinto en la presentación del catálogo, de donde proviene la imagen que se muestra

Amanecer, agregó, es un acierto del Instituto Nacional de Bellas Artes para la relectura de los acervos de sus museos. “La exposición pone los ojos en la contemporaneidad, nada de lo contemporáneo se explica sin el arte del pasado. Esta, a veces obsesiva división de lo contemporáneo aquí, lo moderno acá, lo decimonónico alla, nos hace leer nuestras artes de forma parcelada. Estas mezclas (como Amanecer) dan pie a explicar de dónde venimos.”

La periodista Magali Tercero, a su vez, leyó el texto que escribió para el catálogo, titulado El hombre con yelmo: Thorsten Brinkman, donde destaca que el artista alemán ha elegido emplear los desechos de la sociedad posindustrial como materia prima de su obra. Ropa vieja, zapatos tirados a la basura, botones rotos, mantelitos floreados, túnicas apestadas por la humedad, lámparas desechadas por gente que se mudó de casa porque crecieron los niños o sufrió un divorcio o ingresó a las filas de la viudez... Son tantos y tantos los objetos que el artista relaciona con amorosa fruición, que cuesta trabajo creer que alguien pueda considerarlos meros desechos.

Amanecer, de Thorsten Brinkmann, concluye este domingo. El Museo Nacional de San Carlos se localiza en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera (a unas cuadras de las estaciones Hidalgo y Revolución, del Metro. www.mnsancarlos.com)