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En Durango, el cantautor ofreció un recital de su gira Metamorfosis

Con sus populares canciones, Arjona cerró el Festival Revueltas

El guatemalteco provoca una fuerte interacción con el público, nos ayuda a atraer otros, que buscarán cultura, afirma Corine Martínez Contreras, del Instituto Duranguense del área

Foto
Ladrón de historiasFoto cortesía de la producción
Arturo Cruz Bárcenas
Enviado
Periódico La Jornada
Lunes 22 de octubre de 2012, p. a12

Durango, Dur., 21 de octubre. La gira Metamorfosis del guatemalteco Ricardo Arjona llegó la noche del pasado sábado a esta ciudad, en la plaza central, donde decenas de miles de seguidores se dieron cita para corear los éxitos del Ladrón de historias, como él se hace llamar.

Con la actuación del autor de Señora de las cuatro décadas se dio por concluido el Festival Revueltas, que culminó entre fuegos artificiales y la algarabía del público asistente, que desde temprana hora fue a apartar su lugar para ver y oír más de cerca al creador de historias de taxistas que conquistan damas de belleza tipo Miss Mundo.

Mitomanías aparte, la espera se hizo larga, pues estaba anunciada a eso de las ocho y media de la noche, pero comenzó hasta casi las 10. A las nueve de la noche el anunciador informó que Arjona venía retrasado por un problema con su vuelo. Ya estaban ahí el alcalde, funcionarios y sus esposas e hijos, e inclusive el gobernador. Para hacer menos difícil la espera se sirvieron cafés, margaritas de mango y cervezas o refrescos.

En algunas pancartas jóvenes expresaban su admiración por el centroamericano. A eso de las nueve y media se daba la primera llamada, ¡la primera!, y algunos ya mostraban desesperación; no obstante que las chelas ya habían hecho efecto y por momentos más valía tomar las cosas con calma.

De las bocinas se escuchaban rolas de los años 60 y 70, roqueronas, que fueron entonadas y dieron lugar a un juego de adivinanzas, para mostrar qué tan roquero se era. Así, unos adivinaron que tal era de Kansas o de Foreigner, y así por el estilo.

¡Por fin, a eso de las 10 de la noche, se abrió el telón y comenzó la tocada, llamada en esta ocasión El circo, lo que se destacaba con dos carpas como escenografía. La gritería de esas 30 mil personas no se hizo esperar y ya todo fue dejarse llevar por las melodías superconocidas.

Buenas noches, Durango. Por poco no llegamos, comentó Arjona, un tanto nervioso y hasta cierto punto enfadado, pero se notó que hizo un esfuerzo para concentrarse. Comenzaba la retahíla, el rosario de frases antitéticas, pues puede más el sentimiento cariñoso.

Los jóvenes cantaban al punto de desgañitarse El problema, en el que Arjona subraya lo difícil que es alejar a quien ya está lejos, pero que siempre está cercana. Otras frases suenan a lo absurdo en que puede caer el sentimiento amoroso, como la que refiere a hallarle pestañas a algo que nunca tuvo ojos.

Dime que no sonó fuerte. Es una de las mejores de su autoría y la más erótica, según ha dicho el ex basquetbolista profesional.

Las señoras más maduras esperaban su rola, la de las cuatro décadas, en la que Arjona les recomienda que no le pongan años a la vida, sino vida a los años.

¡Quiero una cerveza!, gritó un joven, a esa hora presa de sentimiento, de pasión norteña arjoniana.

Se escucharon algunos popurríes, que fueron, dijo, una pequeña vuelta al pasado. Gustó la de Te conozco, en la que con cierto machismo le dice a la querida que sabe hasta cómo ronca y duerme, de sus dietas fallidas. Bueno, sabe más que nadie de lo que está hecha por dentro y por fuera.

El público estaba feliz, pero cuando el toquín iba para arriba anunció el final.

Las luces se apagaron y Arjona se fue, en lo que se transformó en un cierre para que todos se fueran contentos: Mujeres se escuchó potente en toda la plaza, las pantallas reflejaron el buen momento de Arjona.

Se fue Arjona y comenzaron los fuegos pirotécnicos. La noche, la bóveda celeste se iluminó y un niño reflejó en sus ojos esas luces que despidieron el Festival Cultural Revueltas, en esta tierra, en este estado con forma de corazón.

Antes del concierto, en entrevista, Corine Martínez Herrera, titular del Instituto Duranguense de Cultura, expuso que los esfuerzos en esta entidad en materia cultural buscan el fortalecimiento de la estructura, del patrimonio, de la educación artística, de la modernización administrativa y de la promoción y difusión.

Trabajamos en coordinación con la Secretaría de Educación Pública y debemos seguir en la política de formación de públicos. Por eso también debemos buscar el apoyo a los espectáculos, con conciertos como el de Arjona.

El festival fue diverso y su oferta abarcó áreas de la cultura y el arte, por lo cual la oferta fue para todos los gustos y exigencias.

Este festival no tiene fines de lucro y tratamos de colocarnos en el entorno nacional e internacional. Por eso hace cuatro años se determinó una normatividad para el Festival Revueltas, que señala que cada año tenga un estado invitado, que en esta ocasión fue Oaxaca; una nación, que fue Argentina, y un municipio. Hay muchos artistas y sí, no sólo éste, sino todos los festivales tienen una fuerte carga de espectáculos. Debo decir que hay actividades culturales que han rebasado lo comercial y han resultado rentables. No vemos gran diferencia entre un artista como Arjona, quien además atrae promoción, con otros actos culturales. El guatemalteco provoca una fuerte interacción con el público, nos ayuda a atraer otros públicos, que buscarán cultura, inclusive alternativa.

Por si fuera poco, el saldo del festival fue totalmente blanco, a pesar de la mala fama del riesgo por la prevalencia del narco y la lucha contra ese flagelo.

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