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No se permitirán actos empresariales ni privados en el recinto, anuncia su director

La vocación del Museo Nacional de Antropología se respetará: Saborit

Un comité académico decidirá el programa conmemorativo por los 50 años de ese espacio, adelanta

Apegándome a la normatividad hay que definir para qué se utilizará, señala

Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de febrero de 2013, p. 4

Un festejo de largo aliento para celebrar los 50 años del Museo Nacional de Antropología (MNA), una amplia oferta cultural que incluya el funcionamiento de un cineclub, lecturas de teatro en atril y un buen festival anual de poesía, así como el compromiso de no permitir en el recinto actividades ajenas a la vocación del mismo, son los ejes que guiarán la labor de Antonio Saborit como director de uno de los espacios museísticos más importantes en el país.

Así lo afirma el historiador en entrevista con La Jornada, a pocos días de asumir el cargo, en sustitución de Diana Magaloni.

Lo primero, continúa el también escritor y editor, será la conformación de un comité académico que decidirá, entre otras cuestiones, las actividades para recordar que hace medio siglo nació el MNA: El aniversario no sólo se celebrará en septiembre de 2014, la idea es que continúen los festejos durante 2015 con exposiciones, coloquios, congresos y un vasto programa editorial, todo ello con la finalidad de reconocer la grandeza de del museo, tanto por su contenido como por la gran estatura arquitectónica del recinto; existen diversos proyectos en curso, muy innovadores.

Actividades privadas del patronato

El nuevo director reconoce que aún le hace falta preguntar y enterarse de cómo funcionan algunas cosas en el museo, sobre todo las que tienen que ver con las actividades privadas que organiza el patronato, pero asegura que una de mis tareas, en espacios como los auditorios Jaime Torres Bodet y el fray Bernardino de Sahagún, es promover actividades que tengan que ver con la vida del museo, esas dos salas están en magnífico estado y hay que darles vida, explica Saborit.

De 2006 a septiembre de 2012, el patronato que preside Marcos Fastlicht, suegro del dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, organizó en el Museo Nacional de Antropología al menos 165 actividades privadas, no sólo en los auditorios mencionados, sino en el patio central, la explanada del juego de pelota y el balcón de la sala Mexica.

Trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) denunciaron que la comercialización y uso del museo para actos empresariales, presuntamente ajenos a los fines culturales, violaba la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos vigente, así como la Ley General de Bienes Nacionales y el acuerdo 04-30-86, en el cual se especifica que los museos y monumentos arqueológicos dependientes del INAH no serán utilizados con fines ajenos a su objeto y naturaleza, a menos que se cuente con autorización del titular de la Secretaría de Educación Pública para la realización de actos culturales o cívicos relevantes.

Información del Ifai

De acuerdo con información obtenida por conducto del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai) por este diario, entre las actividades que durante el pasado sexenio se realizaron en el Museo Nacional de Antropología están desde una ceremonia de conmemoración de un grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, hasta la entrega de diplomas a alumnos y clausura de fin de cursos de escuelas como la Mexicana de Turismo, el Instituto Inglaterra, la Universidad Insurgentes, el Centro Universitario Grupo Sol, la Universidad del Valle de México y la Universidad Europea, campus Iztapalapa.

También hubo sesiones de funcionarios y gerentes de aseguradoras y de la empresa Coca-Cola, además de la presentación del uniforme oficial de la Selección Nacional de futbol (La Jornada, 19/12/11).

Tan sólo entre enero y septiembre de 2012 se realizaron 24 actividades, incluida una mesa redonda en el auditorio Jaime Torres Bodet, organizada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, titulada Experiencias de mujeres exitosas, por el que se pagaron 6 mil 629 pesos (la tarifa más baja), un par de conferencias y brindis del Instituto Tecnológico Autónomo de México, una conferencia organizada por el hospital Ángeles acerca de tratamientos contra el cáncer, y otros cocteles por los que se pagaron al INAH, en total, poco más de 230 mil pesos por concepto de derechos por uso de espacios.

Foto
Antonio Saborit fue nombrado director del museo el pasado 25 de eneroFoto María Luisa Severiano

La relación proporcionada por el Ifai no incluye el fastuoso acto realizado el 5 de diciembre de 2011, anunciado por el patronato como la primera cena de gala y concierto con la finalidad de recaudar fondos para un proyecto titulado Mejorando la Experiencia de Visitantes en el Museo.

A la fiesta, ampliamente reseñada por las revistas de sociales, asistieron 600 personas que pagaron 5 mil pesos cada una para acceder a la explanada principal, al pie de la fuente monumental conocida como el paraguas, donde se instaló un gran escenario, pantallas e iluminación (cor-tesía de Televisa, dijo la prensa de espectáculos), para el show del tenor Fernando de la Mora y el ballet folclórico de Amalia Hernández, mientras afuera protestaban trabajadores del INAH.

Tengo que enterarme de todas esas cosas y verlo con mucho cuidado, reitera Antonio Saborit; “hay que entender que la belleza de este lugar atrae y todos queremos una parte de ella en la celebración de algún acontecimiento central en nuestras actividades, pero apegándome a la normatividad, hay que definir para qué se utilizará el museo.

“Existe un para qué muy amplio, pues el museo no sólo son sus salas, es un espacio que genera conocimiento, todo lo que tenga que ver con la difusión de conocimiento y con la discusión académica lo pondremos por delante.

“Que el visitante no sólo recorra las salas, sino que venga a ver buen cine, a conocer una pieza teatral, a escuchar poesía, y me encantaría que hubiera música, conciertos, aunque eso es un poco más complicado en términos de logística.

Tengo que conversar con todos los actores interesados en que este museo continúe siendo el mejor del país, el mejor conocido en todo el mundo. Mi responsabilidad es coordinar todas esas fuerzas que al final de cuentas lo que buscan es que este lugar siga siendo lo que es. Hay que encontrar el equlibrio entre la vocación de servicio del museo y el interés de todos por participar, pero hay reglas que yo no establecí. Hay que aprender a jugar con ellas, se pueden hacer muchas cosas en los espacios del museo, pero también hay muchas otras actividades que merecen otros lugares, no el Museo Nacional de Antropología. Mi opción va a ser siempre por el respeto a la vocación del recinto.

El museo es de todos

Antonio Saborit reitera que no será él quien tome las decisiones, sino un comité académico que se integrará con los conocedores con los que cuenta el INAH, y también con especialistas de fuera, donde tenemos pares, se les invitará, pues el museo es de todos.

Otra línea importante de su trabajo, añade, será reanimar la discusión en torno a los temas del museo, entre los investigadores con los que contamos, para que las salas estén vivas. Es cierto que tienen un espacio limitado, hay más piezas que espacio para desplegarlas, pero también debemos ser muy cuidadosos en no saturar al visitante. No hay que visitar el museo como si fuera el último día de nuestra vida, habría que considerar hacerlo dos o tres veces al año, por eso es importante el impulso a actividades como el cineclub, ofrecer nuevos señuelos de interés para el público. Esa es la vida que quiero para el museo, concluye.

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