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El atropello a la casa de estudios no tiene justificación, dicen en misiva

Cien académicos rechazan la violencia como método para solucionar conflictos
Fernando Camacho y Arturo Jiménez
 
Periódico La Jornada
Domingo 28 de abril de 2013, p. 5

Un centenar de profesores e investigadores de diversas escuelas, facultades e institutos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dieron a conocer una carta en la que ponen de relieve la importancia de la máxima casa de estudios y rechazan de manera tajante el uso de la violencia como método de resolución de conflictos.

El documento, titulado Cien firmas en defensa de la universidad pública de calidad, tiene la adhesión de académicos como Pedro Salazar, Mónica González Contró, Hugo Casanova Cardiel, Enrique Carpizo y Rebeca Villalobos, y señala que la cadena de agresiones violentas hacia instalaciones de la universidad lastiman a toda la institución y por ello no podemos minimizarlas.

La violencia, subrayan los docentes, “es inaceptable en la vida pública de México y lo es más en la UNAM (…) que combate el au­toritarismo y el abuso desde la inteligencia de la razón y libertad que da el conocimiento. Por eso la arbitrariedad y el atropello hacia la UNAM no tienen justificación y deben cesar en definitiva”.

Al destacar la oportunidad que le ha dado la máxima casa de estudios a millones de mexicanos de acceder a la educación para mejorar sus condiciones de vida, los firmantes rechazaron el intento de los grupos violentos de arrogarse la representación de los jóvenes universitarios, cuyo patrimonio no debe ser dañado o secuestrado.

De igual manera, la carta enfatiza que la autonomía de la universidad se refiere a la libertad de cátedra e investigación, “no quiere decir que nuestra institución sea una ínsula separada del Estado mexicano (…). No puede ser utilizada por los violentos como paraguas a sus arbitrariedades, como coraza de impunidad”.

Por todo ello, señala el documento, las agresiones físicas contra el patrimonio de la UNAM y contra los universitarios deben ser sancionadas sin vulnerar ningún derecho individual y sin eludir las responsabilidades que la Constitución, los tratados internacionales y las leyes imponen.

Finalmente, los académicos consideran que oponerse a los violentos, exigir que los derechos de los universitarios sean respetados y salvaguardados para poder realizar en condiciones dignas y seguras la docencia, la investigación y la difusión de la cultura es hoy una manera de defender y reivindicar a la universidad pública de calidad.

En este escenario, ayer un grupo de personas que se identificaron como ex alumnos de la UNAM acudió a rectoría para exigir que los jóvenes que mantienen tomadas dichas instalaciones –a los que califica como vándalos y seudoestudiantes– se retiren de las mismas y se ejecute acción penal en su contra, por el probable delito de daño en propiedad ajena.

Unos minutos después de que se retiraron los manifestantes, varios estudiantes solidarios con la toma de la sede leyeron un comunicado en donde instaron al rector José Narro a definir ya la fecha de un posible diálogo como condición para retirarse del lugar y repudiaron la eventual entrada de la Policía Federal al campus.