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Inauguran en la ciudad de México exposición dedicada al artista ecuatoriano

José Luis Toaquiza muestra la tradición familiar en la pintura de su natal Tigua

La muestra incluye 44 acrílicos en cuero

Deja el arte inocente para convertirse en maestro de una técnica depurada, dice Alfonso López Araujo, embajador de Ecuador en México

Foto
José Luis Toaquiza con algunos de sus cuadrosFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Sábado 16 de noviembre de 2013, p. 3

El interés económico del hombre está creando su autodestrucción, la tremenda catástrofe que pasó en México por las lluvias es porque años atrás talaron bosques, dijo José Luis Toaquiza (Tigua, 1986), con motivo de la inauguración de una exposición dedicada al artista ecuatoriano y a la creación pictórica de Tigua, inaugurada este jueves.

“La belleza de la naturaleza es la verdadera riqueza que tenemos en el planeta, no sólo en Ecuador. Me da mucha tristeza el caso de África que era un paraíso y que gran parte de sus bosques fueron destruidos… Valoremos lo que tenemos”, esas inundaciones ocurrieron por la tala, ya que sin los árboles el agua arrasa los terrenos, manifestó el artista a La Jornada.

Con la participación del pintor y de Alfonso López Araujo, embajador de Ecuador en México, se inició la apertura de El mundo del maestro José Luis Toaquiza Chugchilán y la tradición familiar en la pintura de Tigua, la mayor muestra hasta ahora del arte de la zona fuera de la nación andina, con 44 piezas realizadas por el artista y siete familiares suyos.

Creador autodidacta

Durante el acto, el diplomático manifestó: Me llena de emoción y orgullo tener al maestro Toaquiza en este país. Nos permite compartir una importante tradición del Ecuador y también considero que es el asistir a la consagración a un maestro de la plástica ecuatoriana.

Agregó que esta será la última exhibición que José Luis realice de manera colectiva... no estamos hablando de un fin, sino de un principio, fruto del esfuerzo de un joven artista autodidacta que deja el arte inocente para convertirse en maestro de una técnica depurada.

López Araujo siguió: Su prolijidad y detalle con el pincel nos transmite un sinnúmero de sensaciones y vivencias que contemplan desde el vuelo de un cóndor, el bramido de un toro bravo, el frágil vuelo de un colibrí, la delicadeza de una orquídea, el frío del amanecer en un páramo andino, la humedad y la sinfonía de la selva tropical, etcétera, hecho que demuestra que a su juventud ya desarrolló los dones de un talentoso maestro de la plástica.

La colección reúne cuadros con motivos provenientes de los diversos ecosistemas de su país, como la selva y el páramo, la diversa tradición ancestral y el imaginario de Toaquiza, quien inició su labor pictórica a los ocho años en el taller de su padre, Luis.

Antes de la inauguración, Toaquiza afirmó: “Vengo de un pueblo indígena, y es un orgullo porque eso me ha ayudado a enriquecer mi arte…. Tuve la fortuna de nacer en un pueblo indígena, de hablar una lengua indígena, el kichwa… Al investigar he visto que los españoles impusieron su sangre, esta mezcla a la fuerza… ¿De quiénes debemos sentirnos orgullosos, de la madre o del padre violador?”

Acotó: “La sociedad ha cambiado, no puedo sentir rencor. Ya somos nuevos seres que de eso podemos aprender y ser más humanos, más conscientes y no ser tan agresivos como en la historia.

“Lo que me interesa es plasmar con lo que yo convivo día tras día, lo que veo, lo que me gusta. Me asemejo a un escritor: siempre está inspirado y quiere contar por medio de su pluma y papel lo que ve y empieza a sentir. Algo así me pasa… Hay muchas cosas que veo y emociona darlas a conocer.”

Más tarde describió la situación actual de los grupos originarios en su país: Se busca una igualdad de respeto y participar como líderes, porque cuando hay racismo el país sufre maltrato, así no sea físico. Lo digo con orgullo, porque el pueblo ya ha empezado a tener una igualdad de clase social, no digo en lo económico pero ya en el trato, en el respeto ya se empieza a ver. Yo soy el vivo ejemplo.

Curada por Óscar García Endara, la muestra propone una forma particular de abordar la creación pictórica y desarrolla lo que aprendió José Luis Toaquiza en su familia. También se puede apreciar el contraste dado por los restantes 29 cuadros de sus familiares.

El conjunto de pinturas, la mayoría realizadas con acrílico sobre cuero, será exhibido hasta el domingo 24, con entrada libre, en el hotel que se ubica en avenida Juárez número 70, Centro Histórico.