Política
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China: el tercer pleno
Jorge Eduardo Navarrete /II
E

xtiendo a una segunda nota el análisis de las conclusiones de la tercera reunión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China, celebrada a mediados de noviembre. Más allá de las cuestiones relacionadas con las modificaciones de la política demográfica y la reorientación de las acciones de reforma y apertura, examinadas hace dos semanas, el tercer pleno abordó algunos de los más presionantes asuntos políticos internos, con vistas a, si así puede decirse, establecer una interlocución fluida entre una ciudadanía cada vez más interesada y activa, que se siente ignorada o aislada de la toma de decisiones, y los órganos del partido y el gobierno, a menudo distantes y escasamente proclives a responder y rendir cuentas.

En general, el tercer pleno mantuvo el tradicional enfoque de ajustes mínimos en la operación del sistema político. Se reafirmó que el mecanismo de consultas directas a los ciudadanos por parte de los órganos locales del partido debe seguir siendo el principal instrumento de contacto y comunicación con ellos y se insistió en que debe funcionar de manera fluida y oportuna, como vehículo eficaz de transmisión de las preocupaciones y demandas de la población. También se buscará hacer más efectivos los procedimientos para la elección de los dirigentes locales del partido, abriendo opciones para la presentación de candidaturas y la discusión de puntos de vista diversos. Se reafirmó también que los esquemas institucionales ya existentes –en especial, las asambleas populares de las provincias, y de las ciudades y regiones autónomas, y las ramas provinciales y locales de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino– son los que deben seguir siendo los canales exclusivos de expresión y participación política. En este sentido, el alcance de las conclusiones del tercer pleno puede verse como muy limitado, sobre todo si se tiene en cuenta que la supervisión del funcionamiento de esas instancias corresponde a ellas mismas, en una suerte de autorregulación que no ha resultado efectiva hasta ahora.

El elemento adicional del que se echa mano para mejorar ahora la efectividad de los instrumentos tradicionales es una mayor actividad de los órganos disciplinarios del partido, y de supervisión y auditoría del gobierno. Un reforzamiento de la vigilancia central permitirá que las quejas y demandas de los ciudadanos sean mejor y más oportunamente atendidas. Diversos analistas han expresado enorme escepticismo respecto de la verdadera eficacia de este enfoque. El tercer pleno proclamó, además, la revisión de los procedimientos administrativos de supervisión y control, al tiempo que se adoptan acciones para aligerar la complejidad y el peso de las estructuras gubernamentales. Causó desencanto entre diversos observadores que el asunto de las relaciones interétnicas, que ha causado problemas considerables en años recientes, se haya consolidado dentro del tema general de la eficacia administrativa.

Es probable que la decisión del tercer pleno que ha recibido mayor atención, además de la liberalización de la política de un solo hijo, es la que se refiere a la regularización del estatus de los emigrados a las zonas urbanas y sus familias, a través de la expedición de permisos de residencia ( hukou). La carencia de este registro restringe o anula la posibilidad de que los trabajadores emigrados mismos –a los que se sigue considerando como residentes legales de la zona rural de la que proceden– y sus familiares obtengan acceso a educación, servicios de salud, otros apoyos sociales y, eventualmente, acceso a la vivienda. Ante la prioridad que el nuevo gobierno otorga a la urbanización acelerada, de acuerdo con las recomendaciones conjuntas de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo y el Banco Mundial, resultaba indispensable modificar el sistema de registro de residencia y adecuarlo a la cambiante realidad urbana en China. Sin embargo, en una limitación importante al alcance potencial de esta medida, se decidió que la expedición del registro a las familias rurales residentes en zonas urbanas será casi automática sólo en el caso de los pueblos y las ciudades pequeñas; controlado y gradual para las concentraciones urbanas medianas; limitado de manera estricta y condicionado a que se satisfagan criterios que están por definirse en el caso de las ciudades grandes, al tiempo que se controlará la población de las megaciudades para evitar su continuada expansión. Son estas dos últimas en las que se concentra el mayor número de inmigrados procedentes del campo. Inducirlos a moverse a ciudades de menor tamaño, en paralelo con el fomento de la urbanización acelerada, supone una enorme operación de ingeniería social, que despierta muchas reservas.

Otro tema de la mayor importancia, que muestra la voluntad de la nueva dirigencia china de superar herencias negativas de control y sanción política, es el anuncio de la abolición del llamado “sistema de liaojao”, es decir de los campos de reducación por el trabajo, establecido desde finales de los años 50, al que se atribuyen los casos de abuso más palpable de los derechos humanos. La estancia en los campos de trabajo de los detenidos podía extenderse hasta por tres años antes de que se les juzgara y dictara sentencia. En este sentido, el liaojao permitía la persecución por motivos políticos. Tras la abolición de los campos de trabajo, tendrá que ser más expedita la presentación de todos los detenidos a la autoridad judicial. En el texto aprobado por el Comité Central, este anuncio se acompaña por la reiteración de la ilegalidad de obtener confesiones de los detenidos por medio de la tortura u otras formas de abuso físico y se subraya la responsabilidad del Estado en la salvaguarda y garantía de los derechos legales de toda la población.

Finalmente, una área en que las decisiones del tercer pleno parecen muy alejadas de la gravedad de las manifestaciones recientes del problema es la de la contaminación atmosférica y, en general, la protección y restauración del ambiente. El comunicado del tercer pleno en esta materia, relegada a las páginas finales del documento, adopta un enfoque de enumeración de posibles acciones, sin el necesario orden de prioridad y el señalamiento de medios para implementarlas. Se habla, por ejemplo, de “definir una ‘línea roja’ en materia de contaminación atmosférica”, sin aclarar el alcance de tal definición. Si bien no podía esperarse un plan de acción detallado en la materia, es clara la insuficiencia de lo ahora acordado.

En suma, las conclusiones del tercer pleno –revisadas en una primera lectura en la anterior, publicada el 21 de noviembre, y la presente nota– equivalen a un itinerario, que el partido y el gobierno procurarán cumplir en, por lo menos, los próximos cuatro años. En edición del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM ha aparecido el libro China: el quinto relevo, derroteros para el decenio 2013-2022, del que soy autor. Será presentado al mediodía del martes 10 de diciembre en el auditorio del CEIICH, en el quinto piso de la Torre II de Humanidades, en Ciudad Universitaria.

Deseo una pronta recuperación a Andrés Manuel López Obrador, el más destacado dirigente popular de los decenios de la alternancia y la transición en México

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