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A la Mitad del Foro

Las prisas por retroceder

E

l PAN y el PRD inician sus procesos de recambio en los cuadros de mando. Si es que alguien manda de verdad en los partidos que se inclinan reverentes ante el poder del dinero y obedecen voces del pasado. O de quien los ha desheredado antes de haberse hecho del poder político. Del PRI ni hablar. Tienen más fuerza las expectativas que la realidad. Por eso circulan las imágenes de Luis Videgaray en plena veda de propaganda y durante la timorata contracción de la publicidad. A menos que sea por debajo de la mesa y por encima de las ondas electrónicas de las redes sin control y sin rumbo.

Gustavo Madero llega al Consejo Nacional del PAN con cuatro ases y el cubilete en la mano. Han de resolver de inmediato cómo se habrán de instalar los consejeros que elegirán nuevos dirigentes. Pero el del cubilete llega con la carga de las voces que lo acusan a gritos de ser jefe de una banda de ladrones. Y si su condición de líder del blanquiazul le permite contar con los recursos que el erario destina a cada partido político, la tradición centralista de la derecha de la vía legal le otorga poderes extraordinarios. Ante todo el de nombrar a los líderes de las bancadas panistas de las cámaras de Diputados y Senadores y así, a trasmano, controlar también el dinero y los haberes que distribuye el pluralismo del presupuesto libre de control de cada fracción parlamentaria.

De cada facción. Madero sacó a Ernesto Cordero y lo sustituyó en el Senado con Jorge Luis Preciado: de la vacua vanidad a la levedad etérea. Pero el cordero sacrificado pertenecía al rebaño de Felipe Calderón. Y a eso se atuvo para presentarse disfrazado de heredero de la corona, auténtico aspirante a la Presidencia de la República. Y el cordero de Felipillo santo conspiró, fingió ser independiente y capaz de enviar al descendiente de Madero el apóstol al retiro. El poder corrompe a quien no lo tiene, decía el italiano de la democracia cristiana que sirvió a la Iglesia y a la mafia. Y nunca lo tuvieron los que llegaron de la mano de Vicente Fox, el gerente que aspira a empresario en el auge de la legalización de la mariguana y ya organiza inversionistas de miles de millones de dólares para capitalizar a su favor la reforma energética.

De dinero sí entienden. Del botín de la democracia sin adjetivos; salario de los mozos de estribo de los dueños del gran capital, de los tatamandones de la oligarquía que impera en la desigualdad insostenible que aqueja a México. Y con los colaboradores de Calderón aprendieron los secretos del espionaje telefónico primitivo y las filtraciones hechas con regularidad sistemática: en cuanto hay algo en juego, elecciones constitucionales o elecciones internas, o nombramientos en puerta en la enorme cantidad de entidades autónomas que llegaron con la alternancia. Y se filtró una conversación del senador panista Cordero: Madero es jefe de una banda de pinches ladrones, dijo.

Y que el coordinador de los diputados, Luis Alberto Villarreal, dirige la recolección del moche, un porcentaje directo de los contratos exigido a presidentes municipales a cambio de que sus correligionarios legisladores les faciliten recibir las aportaciones federales que el presupuesto les asigna. Eso y más ha circulado en los mentideros de los que hacen como que hacen política. Así llega Madero a la hora de integrar el cuerpo de consejeros del cónclave del que surgirá entre humo negro el presidente del comité ejecutivo del PAN. Está en juego ese liderazgo y los de sus fracciones parlamentarias. Y si a ellos los mueve el dominio del botín, a los ajenos al conflicto interno de la pluralidad que súbitamente descubrió la negociación, los acuerdos políticos, los pactos que en este caso se hicieron uno, a los ciudadanos de esta pobre república, nos debiera importar sobre todo el resultado de los debates y votaciones de las leyes reglamentarias, en cuanto vuelva a sesiones ordinarias el Congreso.

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El diputado Luis Alberto Villarreal, al llegar ayer al Consejo Nacional del PANFoto Francisco Olvera

De todas. Pero a pesar de la urgencia de hacer efectiva la reforma en la educación pública y laica, es indispensable eludir la influencia de los cabilderos de las grandes corporaciones, porque las llamadas leyes secundarias de la reforma energética habrán de definir la propiedad soberana del petróleo y la existencia de un Pemex con capacidad y decisión de conservar el dominio sobre lo que ya integran sus reservas y logros en exploración; a partir de ahí, del enorme cero previsto en las reformas aprobadas, se podría compartir utilidades y no entregar alegremente las rentas petroleras. Los expertos, sean de izquierda o de derecha, saben que de eso depende no pasar de la ordeña fiscal de nuestro propio gobierno, a la explotación colonialista del capitalismo financiero.

Afortunadamente, diputados y senadores lo saben. Y los del PRD, los que buscarán nuevo dirigente entre los Chuchos, entre pequeños que a grandes voces proclaman su gran estatura de promotores de una izquierda moderna, no pueden darse el lujo de marginarse de este debate. Se equivocan Ortega y Zambrano si creen que la derecha panista es gemela de la derecha priísta, aunque compartan misas y hayan sido compañeros de banca en universidades católicas, aunque sonrían en privado al cantar que hay semejanzas maravillosas: origen es destino. Y los señoritos del PRI vienen de la Revolución, de la gestión social del cardenismo agrario, obrero, el de la expropiación de las compañías petroleras, de la nacionalización del petróleo.

Los curros panistas vienen de la Profesa, de la guerra contra las leyes de Reforma, el registro civil, la desamortización de bienes y, fatalmente, de servir al emperador que fueron a pedirle a Napoléon el pequeño; y de la conspiración empresarial contra el nacionalismo revolucionario de Lázaro Cárdenas, y de quemar los libros de texto gratuitos en el sexenio de Adolfo López Mateos. De la sacristía, de las Cristiadas, de la obsesión antiestatista que les dio el apoyo de los dueños del dinero hartos de su complicidad con el priato tardío. El PRD puede, si quiere, esperar que vuelva a darles alas Andrés Manuel López Obrador. Pero se suicidarán si en ausencia de éste no participan en el debate y votación de las leyes reglamentarias.

López Obrador está ahora contra todo y contra todos. En pos de un movimiento con registro de partido político; sin apoyo visible de capitales, de capitanes de empresa, o funcionarios públicos dispuestos al sacrificio en aras del conductor iluminado, del rechazo a toda tentación ideológica ajena a la desmesura tropical del tabasqueño. Fuera de Morena no hay salvación, es el estandarte de miles y miles de fieles. Pero la política no es cuestión evangélica, decía el muy católico general De Gaulle. Y aunque la economía no crezca, aumente el desempleo y se multipliquen los pobres y cada vez más millones padezcan hambre, se impone en el mundo de la globalidad la austeridad fanática de los neoconservadores.

Por eso, una pausa ante el fuego de la violencia desatada que devora a Michoacán. Y al resto del país. Hay que preservar la rectoría del Estado mexicano, en la educación, en los recursos petroleros y la energía eléctrica; hay que hacer efectiva su capacidad de garantizar la seguridad pública y la seguridad nacional. No se trata de leyes secundarias, sino de leyes reglamentarias de urgente resolución para preservar el Estado soberano y atender a la imperiosa necesidad de combatir la agraviante desigualdad que destruye la vida republicana.