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El Kremlin cuestiona la legitimidad del nuevo gobierno en Ucrania

Giran orden de arresto contra Viktor Yanukovich, escondido desde el sábado
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 25 de febrero de 2014, p. 24

Moscú, 24 de febrero.

Rusia ve con preocupación los vertiginosos cambios que se están dando en Ucrania, pero poco puede hacer aparte de cuestionar la legitimidad de los nuevos gobernantes, mientras el destituido presidente Viktor Yanukovich, repudiado hasta por sus propios compañeros, lleva escondido desde el sábado anterior, tratando de huir a territorio ruso y con una orden de arresto girada hoy en su contra.

Pero el duro lenguaje de Rusia parece tener como destinatario el auditorio interno, dado que la televisión local silencia que, gusten o no, los cambios están avalados por dos tercios de los diputados del Parlamento, de acuerdo con una correlación de fuerzas impensable hace apenas unos días en Ucrania.

El primer ministro Dimitri Medvediev empezó la ofensiva verbal este lunes al afirmar: si tenemos en cuenta que las personas que caminan por Kiev con pasamontañas negros y rifles automáticos AK-47 son el gobierno, entonces será difícil para nosotros trabajar con un gobierno de ese tipo.

Molesta a Moscú que la mediación de la Unión Europea haya conseguido doblegar a Yanukovich y que ahora le ofrezcan a Ucrania el dinero que necesita y Rusia, tras comprar deuda ucraniana por dos mil millones de dólares, dejó de dar como forma de presión política.

Es una aberración llamar legítimo a lo que en esencia es el resultado de una rebelión armada, dijo Medvediev en alusión a los países que ye reconocieron a las nuevas autoridades ucranianas.

Por la tarde, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió una declaración especial que resume la posición de Rusia:

Exhortamos insistentemente a todas las partes implicadas en la crisis en Ucrania para que ejerzan la máxima responsabilidad, no permitan que la situación continúe degradándose y restablezcan la legalidad y frenen de manera firme a los extremistas que aspiran a hacerse con el poder, sostiene el documento.

Prosigue: da la impresión de que el acuerdo del 21 de febrero (entre los opositores y el entonces aún presidente Yanukovich) con la aprobación silenciosa de sus patrocinadores extranjeros era sólo una cortina de humo para continuar con el guión del traspaso de poder en Ucrania mediante hechos consumados.

Critica: es obligado señalar que en la posición de algunos de nuestros socios extranjeros se observa, no una preocupación por el destino de Ucrania, sino cálculos geopolíticos unilaterales, así como que Occidente no ha condenado las acciones criminales de los extremistas, incluidas sus manifestaciones nazis y antisemitas.

Y lamenta: basándose sólo en consideraciones de urgencia revolucionaria, el Parlamento ucraniano está adoptando decisiones y leyes, algunas de las cuales infringen los derechos humanitarios de la población rusohablante y otras minorías étnicas que viven en Ucrania.