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American Curios

Postales desde EU

S

i uno estuviera de viaje por Estados Unidos en estos últimos días, éstas serían algunas de las tarjetas postales (obviamente, en nuestra era tan moderna, serían más bien correos electrónicos o mensajes por redes sociales) que uno enviaría a casa para contar los sucesos.

Si no puedes contra ellos, úneteles: en Phoenix, Arizona, el muy anglosajón y ex republicano Scott Fistler, candidato demócrata a representante federal, busca ganar en un distrito abrumadoramente latino. Ante ello, decidió cambiar su nombre legalmente para ver si con ello triunfa: ahora se llama César Chávez, el nombre del legendario líder jornalero y defensor de derechos civiles de los latinos. Pero la cosa se pone mejor: en algunos videos de propaganda de su campaña hay imágenes de multitudes con pancartas de ¡Viva Chávez! y coreando su apellido. Al fijarse más cuidadosamente, uno ve que curiosamente están vestidos con camisetas rojas y algunos con boinas rojas. Fistler/Chávez está usando imágenes de manifestaciones de apoyo a… Hugo Chávez. Fistler ha defendido su estrategia diciendo: estoy tratando de convencer a la gente de que todo es posible.

¡Aguas con los armados! Ciudadanos armados legalmente continúan matando a inocentes en universidades, escuelas y malls. El propio presidente comentó, después de un tiroteo más en una escuela en Oregon la semana pasada, que somos el único país desarrollado donde esto sucede, y sucede semanalmente. A finales de mayo, seis estudiantes de la Universidad de California, Santa Bárbara, fueron asesinados y otros 13 heridos al azar antes de que el pistolero de 22 años se quitara la vida con armas que había adquirido legalmente. Richard Rodríguez, padre de una de las víctimas, acusó que su hijo murió porque los políticos no habían hecho nada desde la masacre de 2012 en Sandy Hook, donde murieron 20 niños de primaria, como otras anteriores a lo largo de los últimos años. ¿No hemos aprendido nada? Estas cosas continuarán sucediendo hasta que alguien haga algo, entonces ¿dónde diablos está el liderazgo? Agregó que todos estamos orgullosos de ser estadunidenses. ¿Pero qué tipo de mensaje se envía al mundo cuando tenemos un banda de idiotas sin dirección en el gobierno?

Por todas partes hay odas a la libertad –en las bocas de políticos, en lemas en edificios y camisetas, en estadios deportivos que entonan himnos y juran lealtad a la bandera, en todo libro de texto– pero estamos en el país más con más encarcelados a escala mundial. Dos millones 200 mil humanos en jaulas, una proporción hasta cinco veces más de lo de otros países industrializados. Por ejemplo, aquí 710 de cada 100 mil están encarcelados, comparado con Francia con 98, o hasta México con 210 por 100 mil. El costo del sistema carcelario es de 80 mil millones de dólares al año. Dicen que eso se llama justicia, y que se hace, como las guerras, en defensa de la libertad.

Hablando de guerras: justo cuando Irak estaba por pasar a la historia como otro campo de batalla estadunidense más, los portaviones van de regreso y se preparan drones para misiones mortales (se descarta el regreso de botas en el territorio, o sea, será acción militar a control remoto y/o desde los cielos). Y en esta ocasión, en lugar de la llamada coalición internacional (que en verdad eran sólo Estados Unidos e Inglaterra), el socio para defender a Irak de los insurgentes es ese viejo aliado de Washington, Irán (eso lo dejamos para que alguien más inteligente nos lo explique y además, no cabe en una postal). Así, después de ocho años y más de 4 mil 500 estadunidenses muertos –y cientos de miles de iraquíes– en una guerra detonada con justificaciones falsas, Washington, una vez más, se adelantó al proclamar misión cumplida, mientras la historia que dejó en ese país invade de nuevo su presente.

Aquí les gusta decir que es un país de inmigrantes, aunque los están encarcelando y deportando a niveles sin precedente. A la vez, saben que dependen de su mano de obra barata. Tal vez por eso se les ocurrió combinar ambas cosas: los encarcelados por violaciones de leyes migratorias en instalaciones federales ahora trabajan también, pero por el pago de un dólar al día o incluso nada. El New York Times reportó que mientras el gobierno procede contra indocumentados al prohibir su empleo y encarcelarlos, miles (unos 5 mil 500 cada día en centros por todo el país, 60 mil a lo largo de un año) son obligados a trabajar en tareas de mantenimiento en los centros de detención por unos 13 centavos la hora. El gobierno y las empresas privadas que administran los centros ahorran más de 40 millones al año en costos al no tener que contratar trabajadores de servicios a los que tendrían que pagar por lo menos el salario mínimo federal de 7.25 dólares la hora.

Los políticos aquí dicen, como en todas partes, que el futuro del país son sus jóvenes y que la educación es la clave para asegurar ese futuro. Aquí, en los hechos, los jóvenes no sólo ven un futuro económico muy nublado, sino que son invitados a ese futuro con la carga de deuda más grande de la historia. La deuda estudiantil total en Estados Unidos es de más de un billón de dólares, y el estudiante deudor promedio egresa debiendo unos 29 mil dólares. Hay unos 40 millones de estudiantes endeudados, 7 millones de ellos en incumplimiento de pagos.

Pero no todos los jóvenes sufren: resulta que ser hija de un presidente ayuda a conseguir buena chamba en el gremio periodístico: Chelsea Clinton, trabajando como corresponsal especial de NBC News desde noviembre de 2011 gozaba de un salario anual de 600 mil dólares, reportó Politico.

Última tarjeta postal (para intentar resumir el viaje): ante cosas como las sucedidas en estos últimos días, a veces uno recuerda lo que dicen algunos turistas estadunidenses cuando viajan a otros países, “nice place to visit, but I wouldn’t want to live there” (es un país bonito para visitar, pero no quisiera vivir ahí).