Opinión
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La lucha continúa
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a semana pasada, el 30 de julio, se cumplieron 7 años de que estallaron tres huelgas mineras en luchas heroicas por la justicia, el respeto y la dignidad de más de 2 mil trabajadores de las minas de Cananea, Sonora; Taxco, Guerrero, y San Martín Sombrerete, Zacatecas. Estos movimientos por obtener mejores condiciones de trabajo, seguridad, salud e higiene y un mayor bienestar para las familias, son algunos de los conflictos más largos, sino es que los más, en la evolución del movimiento obrero y las luchas sociales de México.

La concesión del Estado otorgada en estas minas recae en la empresa más arrogante y deshumanizada del país que es el Grupo México de Germán Feliciano Larrea, exactamente la misma compañía que provocó la muerte de 65 trabajadores en la mina de carbón de Pasta de Conchos, municipio de San Juan de Sabinas, Coahuila, el 19 de febrero de 2006. A la fecha, siguen abandonados 63 cuerpos a 120 metros de profundidad debido a la insensibilidad de la empresa, sus accionistas y equipo directivo, así como por la indiferencia de los dos gobiernos anteriores del PAN y el actual del PRI en el poder.

A ambos partidos no les ha importado el dolor de las familias, los reclamos y demandas permanentes del Sindicato Nacional de Mineros, que me honro en presidir, ni las exigencias de organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el IndustriALL Global Union e incluso la Interpol, para acabar con esa impunidad y la vergüenza de abandonar a los trabajadores que con su esfuerzo y sacrificio de muchos años generaron la riqueza de esta y otras empresas insensibles y criminales que han recibido y siguen recibiendo privilegios y extensiones de tierra que son propiedad de la nación.

Será que en México hemos llegado a un grado tal de cinismo y de corrupción que a nadie le importa más una tragedia, sólo a los que la sufren y experimentan en vida propia. Cómo es posible que empresas como Grupo México, de Germán Larrea; Peñoles de Alberto Bailleres González, y Grupo Acerero del Norte, de Alonso Ancira Elizondo, sigan obteniendo protección y encubrimiento sobre actos de negligencia criminal evidentes, que en el mundo las catalogan y definen como algunas de las compañías menos éticas del planeta y que operan y existen sólo en beneficio de las utilidades y al costo de la vida y la salud de sus propios trabajadores.

Esos señores y barones de la minería que desean todos los días estar en las listas de los más ricos del mundo, son los mismos que explotan las minas y plantas industriales como verdaderos campos de concentración y con sistemas propios de la esclavitud, atropellando a cada instante los derechos de los trabajadores. Pero la dignidad de los obreros está y estará siempre muy por encima de su avaricia y de su corrupción.

Lo que es peor, aún continúan recibiendo concesiones de tierras, recursos y nuevos privilegios fiscales. La pregunta que los mexicanos nos hacemos es ¿en manos de quién estamos que no les importa nada el sufrimiento de miles de familias en Pasta de Conchos y en las tres minas que se encuentran en huelga ya por 7 largos años? Es irresponsable y absurda esta situación. No se rescatan los cuerpos de los mineros caídos para que no se conozca a los culpables de la grave conducta de negligencia criminal, pero tampoco se resuelven las tres huelgas que llevan ya más de 7 años de que fueron provocadas por el mismo Grupo México.

Otra pregunta: ¿qué, no hay nadie en el gobierno que tenga la suficiente sensibilidad y calidad humana para frenar y resolver estos abusos? Recordemos que un gobierno que no respeta el estado de derecho y la justicia, es un gobierno que va al fracaso y a la descomposición social.

Hoy es más importante y urgente obligar a Grupo México y a todas las demás empresas a respetar los contratos colectivos de trabajo y a sentarlas a negociar la solución de las tres huelgas, así como a definir las tareas para el rescate inmediato de los cuerpos de los mineros sacrificados. Andan por el mundo pregonando que la estabilidad y la paz laboral de México son un modelo para otras naciones del planeta. ¿A poco, de verdad creen que los escuchan y les hacen caso conociendo la realidad que prevalece en México?

La manipulación y la mentira deben tener un límite y este cada vez se vuelve más urgente y necesario si queremos recuperar algo de lo mucho que ha perdido la imagen de México en el exterior. Hay que ser congruentes y prudentes para resolver el fondo de nuestros males y problemas nacionales que frustran las esperanzas de la población.

Por eso es necesario resolver estas huelgas dentro de la ley y con pleno respeto a los derechos fundamentales de los trabajadores, sean mineros, metalúrgicos, siderúrgicos o de cualquier otra industria de transformación y manufactura de los metales y el acero. Las autoridades deben actuar de inmediato para resolver estos conflictos, las tres huelgas y el rescate de los seres humanos abandonados en Pasta de Conchos. No hay lugar para la indiferencia del gobierno o de los políticos y empresarios responsables, ni en estos casos ni en ninguno otro, sea mina, fundición o planta industrial del país.

Por eso el Sindicato Nacional de Mineros lucha y continuará luchando hasta sentir seguros y protegidos a todos los trabajadores de esta industria y de todo México. La justicia y la responsabilidad social deben actuar y ser parejas para todos.

Si por eso nos atacan, difaman y calumnian, como lo han hecho demencial y perversamente durante estos últimos 8 años, entonces diremos que estamos satisfechos del resultado de esta larga lucha que no termina, pero que cada vez exhibe con mayor claridad la miseria moral y la nula calidad humana de esos empresarios y políticos deshonestos y de sus propias familias. Al final, al que obra mal se le pudre la conciencia.