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Más allá de ir al baño y dormir, pocas actividades las hacemos en silencio, dice a La Jornada

Leemos en el tiempo considerado residual por la sociedad mercantilista: Sasturain

Por más que cambien los soportes, el acto de leer no se puede modificar, opina el escritor

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En la época de madame Bovary la posibilidad de expansión de la imaginación estaba nada más que en los libros, pero hoy éstos compiten con medios mucho más calientes, dice Juan Suasturain (en la imagen, en la feria editorial en el Zócalo)Foto Marco Peláez
 
Periódico La Jornada
Martes 14 de octubre de 2014, p. 5

Por más que cambien los soportes, el acto de leer no se puede modificar, expresa el periodista, guionista de historietas, escritor y conductor de televisión argentino Juan Sasturain (Adolfo Gonzales Chaves, provincia de Buenos Aires, 1945).

“Leer requiere de ciertas condiciones que no se parecen a casi ninguna de las actividades que realizamos hoy. Para leer hay que estar solo, en silencio y concentrado haciendo una sola cosa.

Hoy, más allá de ir al baño y dormir, hay muy pocas actividades que cumplen esas condiciones, continúa Sasturain, quien charló con el escritor Paco Ignacio Taiblo II, el domingo pasado, en la edición 14 de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo.

Entrevistado por La Jornada, Sasturain –autor de una docena de novelas, cinco del género policial– llama a recuperar la posibilidad de hacer cosas para uno mismo. “En el fondo hay un equívoco, que es el problema del tiempo. Las cosas pueden ser más rápidas (por los avances de la tecnología), pero tu tiempo personal no se estira, nadie te regala más tiempo. Tu día tiene 24 horas y esta idea de saturar el tiempo que se supone uno tiene que utilizar para consumir y mantenerse, lo hace cada vez más estrecho.

Este tiempo, entre paréntesis de ocio, que cada uno debe regalarse, una sociedad tan mercantilizada como la nuestra lo considera perdido, residual. En ese tiempo suele entrar la literatura. Somos lectores, primero que nada.

Invitación desde el placer

“A veces –prosigue Sasturain– con todas las nuevas tecnologías y los estímulos que vienen de la pantalla, se divulga con mucha liviandad la idea de que los jóvenes no leen, porque la sociedad lee menos. ¿A qué se debe? Porque no se dan las condiciones arriba mencionadas. En la época de madame Bovary había más tiempo, pero menos personas letradas. La posibilidad de expansión de la imaginación estaba nada más que en los libros. Hoy estos compiten con medios mucho más calientes.

La pregunta es si somos lectores habituales, ¿por qué lo somos? Porque nos gusta y encontramos placer en hacerlo. Primero leí, porque disfruté de ello y quise seguir leyendo porque encontré en el ejercicio de la lectura un modo de placer. Hay muchas formas de placer, pero la lectura es básicamente un acto placentero.

El gusto por la lectura, sin embargo, supone la prexistencia de capacidad para leer: “Para tener una actitud de lectura primero necesitamos leer correctamente, haber tenido una formación básica que nos debe dar el sistema educativo de poder leer y escribir con soltura.

“Uno disfruta de la lectura cuando, primero que nada, ésta es fluida. Eso sí es la obligación del sistema educativo, del Estado, para una educación libre y gratuita que permite el acceso a ese mismo conocimiento.

Después, todo lo demás, acceder a todo lo que está escrito; la invitación a entrar a ese universo a veces intimidante tiene que ser desde el placer. Porque hay, por ejemplo, 100 libros que debes leer antes de morir. Esas son ganas de joder, voy a leer lo que quiero.

Sasturain considera que el libro es “un invento realmente funcional que ha durado los siglos, al igual que una cuchara, un paraguas o el papel higiénico. Tanto es así que las tecnologías más avanzadas de lectura en pantalla hoy, su mayor mérito es que se parecen al libro en que se tiene que emplear el dedo para pasar las hojas.

La tecnología, como siempre sucede, aporta nuevos medios y experiencias que provocan inicialmente una sensación de rechazo para los que provenimos de un universo tecnológico oprimido, o por lo menos que se siente amenazado. Pero eso es una mala actitud. Las cosas suceden y en general son absolutamente irreversibles en el campo de la tecnología. Hay que ir con los tiempos, aunque no son los nuestros. Somos saludables dinosaurios portadores de otros genes y otros saberes.

Los libros más recientes de Sasturain son Dudoso Noriega y Breccia: el viejo.