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Desde hace 26 años Rafael Pardo dirige la tradicional representación

Comenzó temporada la pastorela más antigua que se presenta en el DF

Se monta hasta el 28 de diciembre en el Centro Cultural Helénico

 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de diciembre de 2014, p. a10

La Tradicional Pastorela Mexicana, dirigida por Rafael Pardo desde hace 26 años, empezó ayer su temporada en el Claustro del Centro Cultural Helénico, con la participación de 52 personas, entre actores, bailarines y músicos.

El origen de las pastorelas mexicanas, que se celebran la semana previa al 24 de diciembre, se remonta a la época medieval; representan una manifestación popular típica del teatro mexicano, que con más de cuatro siglos de representaciones se ha convertido en símbolo de identidad nacional vigente y en constante renovación.

Convencido de que mantener nuestras tradiciones fortalece nuestra identidad, Rafael Pardo asegura que la pastorela cumple muchos puntos culturales de nuestras tradiciones y costumbres, pero aclara que su escenificación no tiene ningún afán religioso.

Es un rito teatral y nosotros nos quedamos con la cultura mexicana como es la representación, el aspecto de las piñatas, la comida tradicional y la música; hacemos una fiesta mexicana completa, señala el productor y director de la puesta en escena.

La gran pasión por el teatro y por las tradiciones mexicanas de Rafael Pardo hizo que esta pastorela sea la más antigua que se presenta en la ciudad de México, además de que reúne a papás, abuelitos y niños.

Recibimos al público con un ponche; posteriormente se inicia la pastorela, cuya duración es de una hora con 20 minutos. En ella intervienen músicos en vivo y más de 26 actores. Las piezas son de distintas regiones del país, así como música navideña.

Como ya es tradición, en la pastorela se representan las siete tentaciones: la gula, la avaricia, la lujuria, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, y los arcángeles Miguel y Rafael, quienes aparecen en el escenario montados en un burro.

Como novedad, los Reyes Magos son representados por tres títeres gigantes de tres metros y medio, y Lucifer es un alebrije gigante que también baila. Cada año nos damos a la tarea de mejorar la producción, aunque la estructura es la misma. Creemos que la gente busca un rencuentro con las tradiciones entonces sólo cambiamos vestuario o agregamos elementos al escenario, como es el caso del burro, una especie de títere que se puede montar. Nos centramos en aspectos de la producción, pero mantenemos la sencillez que envuelve a la pastorela.

De acuerdo con el director, el origen de la pastorela es reflejarnos en nuestros vicios, y tratamos de que exista un reflejo no sólo en la parte de lo que son las virtudes o la cuestión negativa, también está el reflejo social del momento en el que estamos, nuestra manera de ser y ver la vida, y aunque no pretendemos enseñar ni educar, simplemente preservar una cultura de manera amena que permite la convivencia familiar.

La Tradicional Pastorela Mexicana, que culmina con una posada con merienda de tamales y atole, rifa de piñatas y cánticos, se presentará hasta el 28 de diciembre, excepto el día 24, en el Claustro del Centro Cultural Helénico (avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn) con funciones a las 18 y 20:15 horas.