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Claudio Lomnitz obtiene el premio LASA con El regreso del camarada Ricardo Flores Magón

Mucho del ideal revolucionario se fermentó en la frontera con EU

Más que una biografía, se trata de una novela de no ficción que cuenta la historia del primer movimiento radical de colaboración trasnacional en Norteamérica, explica el antropólogo

El libro aborda personajes catalogados como menores alrededor del mal llamado magonismo

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Los datos son reales y tienen origen en una extensa investigación en archivos, tanto en México como en Estados UnidosFoto Luis Humberto González
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2015, p. 2

No es un biografía, se apresta a puntualizar el antropólogo Claudio Lomnitz (Santiago de Chile, 1957) sobre su libro El regreso del camarada Ricardo Flores Magón, reconocido este 2015 con el premio de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés).

En realidad, es la historia del primer movimiento radical de colaboración trasnacional en Norteamérica, explica el catedrático de la Universidad de Columbia durante una de sus visitas al país que lo adoptó en la adolescencia.

No está escrito para historiadores, reconoce al afirmar que es una obra sumamente personal y le es difícil describirla, porque, como hizo Truman Capote con A sangre fría, es una novela de no ficción. Pero este es un trabajo histórico altamente documentado, explica, mientras un mosaico de talavera vela su espalda durante la entrevista en un hotel con vista al Zócalo capitalino.

Ricardo Flores Magón murió de madrugada en el calabozo de la penitenciaría de Leavenworth, en Kansas, Texas, el 21 de noviembre de 1922. La Marsellesa, himno libertario de ese tiempo, fue entonado en español, inglés, italiano, yidis, ruso y alemán durante la ceremonia fúnebre en Los Ángeles. Dos décadas después sus restos fueron repatriados para ser depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Personajes fascinantes, que coincidieron con Flores Magón, forman esta biografía múltiple que se dedicó a desentrañar Lomnitz. Han sido catalogados como menores, alrededor del mal llamado magonismo. Librado Rivera, Manuel Sarabia, John Kenneth Turner y su esposa Ethel Duffyy, así como María Talavera, pareja sentimental de Ricardo, son algunos de varios nombres en una historia de mucha movilidad, creatividad y transformación. No sólo a nivel colectivo, sino personal.

La escritura fue en forma de novela. Sin embargo, los datos son reales y tienen origen en una extensa investigación en archivos, tanto en México como en Estados Unidos. La escribí para quienes nos importa este tema, que somos variopintos. Nos interesa por muchas razones, puede ser por la experiencia de cooperación, o para quienes sienten que lo que está pasando hoy tiene que ver con lo que pasó antes. A quienes admiran a los personajes o quieren descubrirlos. Y lo escribí para mí.

Agrega: Lo escribí también para los tiempos actuales. Porque soy un antropólogo de formación. La historia y la antropología tienen algo en común: nos pide aprender a mirar a los otros a partir de nosotros. Es una manera indirecta de conocernos.

El libro The Return of Comrade Ricardo Flores Magón fue publicado en 2014 por Zone Books en Estados Unidos. La edición en español se lanzará en unos meses en la editorial Era, con la traducción de Jorge Aguilar Mora.

Este año recibió el premio en el área Humanidades de LASA, la mayor asociación internacional que reúne a estudiosos sobre América Latina.

El título es una doble alusión. Primero apunta al regreso del exilio en 1945 del intelectual anarquista. Por otra parte, se refiere a la vigencia no sólo de Flores Magón, sino de la red de relaciones entre radicales mexicanos y estadunidenses.

Flores Magón fue, paradójicamente, una figura que unió a este grupo de intelectuales alrededor del Partido Liberal México (PLM) y la revista Regeneración. Cuando se cuenta la Revolución Mexicana, uno se imagina un montón de sombrerudos, gente del campo de México. Obviamente eso fue central, pero en el ámbito de pensamiento, el fermento se dio mucho en un espacio fronterizo donde hubo cooperación.

La tendencia fue contar y acotar la historia como nacional, pero existió este movimiento que comenzó en nuestro país con las ideas de antirrelección. Y luego siguieron la militancia en el exilio, a partir de 1904. No sólo eran mexicanos, sino eran estadunidenses, europeos, muchos italianos, judíos y rusos.

Coincidieron al otro lado de la frontera. Eran trabajadores de todas partes, que se conocían en el ferrocarril. Laboraban en los campos de algodón, talaban madera en el norte de California. O en las minas de cobre en Colorado. Era un momento de mucha movilidad y en contexto cosmopolita, aunque muy proletario. Es una parte que se ha contado insuficientemente.

Cuenta Lomnitz, quien al final de la investigación terminó hablando de tú con estos personajes, que muchos de estos migrantes económicos están buscando trabajo, pero eso no quiere decir que no les interesa la política. No sé quién dijo que eso sea así, nunca ha sido, ni es ahora. Muchos tenían intereses políticos y en cuanto aprendían a leer y escribir se metían en esos asuntos.

También estaban los propiamente exiliados, los que ya no podían estar acá. Eran perseguidos políticos, que temían ser encarcelados o asesinados.

Un relato épico y trágico es como Zone Books reseña el libro del antropólogo mexicano. La historia jamás contada de los camaradas que se unieron con devoción, casi al estilo Tolstoi, a la causa mexicana de la Revolución.