Opinión
Ver día anteriorMartes 3 de noviembre de 2015Ver día siguienteEdiciones anteriores
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María Elena Medina Mora y las adicciones
Javier Flores
M

aría Elena Medina Mora Icaza es una mujer extraordinaria. Tuve la oportunidad de conversar con ella con motivo de una entrevista que será publicada próximamente en la revista del Foro Consultivo Científico y Tecnológico. Desde hace varios años, la actual directora del Instituto Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente ha desarrollado su actividad profesional en el campo de las adicciones, tema en el cual tiene una producción académica copiosa y una visión muy particular, pues combina un conocimiento profundo de los aspectos biomédicos vinculados con este fenómeno –como los derivados de la genética o las neurociencias– con sus aristas sociales, por su formación profesional y experiencia en la sicología social, en particular en los estudios comunitarios. En suma, su voz es una de las más autorizadas en este campo del conocimiento en México y a escala internacional.

La reciente atención de un caso en la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la resolución que ha preparado el ministro Arturo Zaldivar, que de aprobarse abriría la puerta a la producción y consumo de mariguana con fines recreativos, convierte en más que oportunos los puntos de vista de expertos como la doctora Medina Mora, por lo que me permito presentar un adelanto de algunos puntos contenidos en la conversación referida.

Para la especialista, quien es integrante de las academias Mexicana de Ciencias y Nacional de Medicina, el problema principal de nuestro país no es el consumo de drogas, pues la prevalencia, aunque ha ido en aumento, es muy baja comparada con la que existe en otros países. Nuestros problemas más importantes forman parte de otras dimensiones: “Tienen que ver con la posición de México como productor, como distribuidor, como vía de paso, y es lo que hace que el fenómeno sea muy especial (…) Los problemas sociales relacionados con el consumo son bajos, los vinculados con los delitos que cometen para conseguirlas las personas que tienen dependencia a sustancias son relativamente bajos, pero nuestros problemas relacionados con el narcotráfico y los intereses de grupos son muy grandes”, me comentó.

Para la integrante de El Colegio Nacional (en la actualidad sólo dos mujeres son parte de este selecto grupo, ella y Linda Rosa Manzanilla Naim), si bien el tema es muy complejo, pues tiene varias dimensiones, debe ser ubicado dentro de la óptica de la salud pública: Una perspectiva de salud pública asume que todas las políticas tienen costos. No podemos pensar que una política no tiene costos, pero, ¿cómo decidir cuáles son éstos? A la luz de los beneficios. Si el fin último es el bienestar de la sociedad, uno toma decisiones probablemente diferentes desde esta perspectiva, y agregó: Creo que hemos aprendido suficiente del tema (del consumo) de las drogas como para saber que sí es una enfermedad, y que la cárcel no es una respuesta a las enfermedades.

Para María Elena Medina Mora, lo anterior no significa que la mariguana sea inocua. Afecta a una menor proporción de personas en términos de dependencia si se le compara con otras sustancias prohibidas y sus efectos nocivos son motivo de atención principalmente en los adolescentes, pues un cerebro en desarrollo, dice la experta, es más vulnerable, no sólo a las drogas, sino a muchas otras cosas: “En general, lo que hemos visto en población adulta es que el problema cognitivo asociado al uso crónico no permanece; el cerebro se recupera después de un tiempo de haber dejado de usar la mariguana así como ocurre con otras drogas que tienen un impacto un poquito más fuerte en el cerebro. En los adolescentes no es muy claro, pero tampoco tenemos todas las respuestas en investigación (…) la caída en el coeficiente intelectual es importante, pero no sabemos si hubo un determinante previo. Ahora se está realizando investigación al respecto y eventualmente tendremos respuestas en ese sentido”.

Medina Mora insistió en que no es una sustancia inofensiva, sobre todo cuando se asocia a otros factores determinantes de riesgo como el alcohol, pero también dejó claro que hay que examinar los hechos a partir de los resultados de la investigación científica.

Las ideas de María Elena Medina Mora sobre cómo enfrentar el problema de las drogas en nuestro país son de gran profundidad: Me gustaría que el enfoque estuviera más dirigido a la persona y menos a la droga. Entonces los indicadores no serían precisamente sobre cuánta droga se decomisa o a cuántas personas se detiene, sino cuál es el bienestar de las comunidades y cómo lo estamos logrando. Cómo podemos pensar en una seguridad, no desde el punto de vista judicial, sino una seguridad ciudadana, una seguridad de las personas que implica desarrollo, que tengan los medios para sobrevivir; y esta perspectiva nos permite la salud pública, con este enfoque social complementario que nos lleva a tomar decisiones diferentes.