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Peña se quedó con la versión miope del pacto: Gustavo Madero

Los presidentes son secuestrados por los poderes fácticos, se esclerotizan
 
Periódico La Jornada
Jueves 31 de diciembre de 2015, p. 8

El Pacto por México, que podía haber arrojado dividendos históricos generacionales, se perdió porque el gobierno se quedó con la versión miope, chiquita, reducida de las llamadas reformas estructurales, definió Gustavo Madero Muñoz.

En entrevista con La Jornada, el ex dirigente nacional del PAN y firme promotor del Pacto por México, evalúa ese acuerdo entre PRI, PAN y PRD, con el presidente electo Enrique Peña Nieto, entre los meses de agosto y diciembre de 2012, para darle viabilidad al nuevo gobierno.

“El pacto sí, el cumplimiento no, la implementación menos. El pacto, hay que reconocerlo y reiterarlo, fue un gran ejercicio de política moderna de construcción de acuerdos, no obstante, en primer lugar, la mitad quedó sin aprobarse ni legislarse. Incluyó más de 100 acuerdos y muchos de ellos todavía están pendientes. De los que sí se aprobaron surgieron 10 reformas.

“Se quedó con sus mínimos. El gobierno se vio satisfecho, embriagado con la portadas de la revista Time de Peña Nieto, con el Saving Mexico y dijo ‘ya la hice con esto’. No entendió que el secreto del pacto era tener sentados en una misma mesa al gobierno federal y a las principales fuerzas políticas de oposición para hacer compromisos.”

–La mayoría de los analistas proclives al poder político, concedieron al citado pacto una capacidad resolutiva inédita –se le comentó.

–Sabíamos desde el principio que el pacto no iba a tener resultados inmediatos. Este gobierno se quedó con los primeros dividendos al abandonar este compromiso, y cuando el PRD se levantó de la mesa el gobierno dijo esta es mi oportunidad y doy por concluido el pacto, y sin tener santa sepultura se diluyó, se perdió.

–El acuerdo se construyó con el presidente electo. ¿Qué cambió con el presidente en funciones?

–Sólo pudo haberse construido como se logró, porque los presidentes en funciones son secuestrados por el aparato, por la tecnocracia, los intereses, los poderes fácticos; se esclerotizan y ya no pueden dar respuesta ni comprometerse.

Empezaron a surgir los poderes fácticos, a esclerotizar al poder, a diluir los compromisos y entonces todo se redujo a los mínimos. Ahí está la reforma educativa: fue nada más cambiar un engrane del sistema, pero sin cumplir satisfactoriamente el objetivo de dar a todos los niños educación de calidad, que puedan tener mejores condiciones y oportunidades de desarrollo. Eso no se está cumpliendo.

–¿Qué resta al pacto?

–Debemos tener una visión más audaz, más comprometida con la transición. Tengo que hacer una confidencia: cuando nos sentamos a discutir el Pacto por México las primeras veces todos hablábamos de fortalecer al Estado mexicano frente a los poderes fácticos.

“Los tres partidos (PRI, PAN y PRD) reconocíamos que los poderes estaban fuera de control y que el Estado mexicano estaba débil ante las televisoras, el narcotráfico, la corrupción y los monopolios.

Se trató de un compromiso histórico, la única manera de empezar a modificar todo ese contexto era por medio de un instrumento como el Pacto por México.

–¿Como ve el aumento de la pobreza en el país?

–Si preguntan a la mayoría de las familias no les alcanza para llegar a la quincena. Ese es el problema del país y en el discurso de (Enrique) Peña Nieto nunca encontrarán esa visión. En el discurso de la mayoría de los actores políticos no están las demandas y necesidades de la mayoría de la población, por eso López Obrador ha tenido tanto éxito y por eso le tienen tanto miedo.

“Yo creo que Andrés Manuel tiene un gran acierto, el diagnóstico, que comparto, pero no sus recetas y medidas para salir adelante de esos problemas. Él tiene plenamente identificado que sí hay que poner primero a los pobres.

“Tenemos que volver la mirada a un país que ha concentrado gran parte de su agenda política para solucionar los problemas de los privilegiados, y no de las mayorías, de los excluidos. En ese sentido todavía el Pacto por México es una asignatura pendiente.

Yo estoy muy desilusionado con el resultado, no del ejercicio, y gran parte de la responsabilidad está en la Presidencia de la República.

–¿Qué formato político puede sustituir al pacto en la sucesión de 2018?

–Un gobierno de coalición. Ese es el mecanismo que aprobamos en la reforma política y que permitirá construir una mayoría legislativa estable.