Sociedad y Justicia
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La reciente tala de 22 hectáreas en Tajamar arrasó con animales y especies protegidas

Justifica Semarnat devastación de manglares en laguna de Cancún

Fonatur obtuvo el permiso en 2005 de un empleado federal ahora inhabilitado por la Función Pública

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Cocodrilos, entre las especies sepultadas por la tala de manglares en la laguna TajamarFoto Carlos Águila Arreola
Angélica Enciso L.
 
Periódico La Jornada
Jueves 21 de enero de 2016, p. 35

La autorización ambiental del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para devastar decenas de hectáreas de manglar en la laguna Tajamar de Cancún, el pasado fin de semana, fue otorgada en 2005 por Ricardo Juárez, entonces titular de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos naturales (Semarnat), quien fue inhabilitado en 2007 tras haber otorgado al menos 70 permisos irregulares y denunciado por ello ante la Secretaría de la Función Pública.

La tala de manglares realizada el fin de semana responde a que el permiso para el cambio de uso de suelo para la realización del proyecto Malecón Tajamar Cancún vence en febrero. En un comunicado emitido anoche, la Semarnat defendió la actuación de Fonatur, al argumentar que cuenta con todos los permisos, ha cumplido las condicionantes establecidas en las autorizaciones y respetó el rescate de fauna; precisó que se talaron 22 hectáreas.

Explicó que Fonatur cuenta con permiso para talar 49.10 hectáreas de manglar, sabana, selva baja caducifolia y secundaria. Asimismo, dijo que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha recibido en esta semana ocho denuncias populares y que se pospone el inicio de obras civiles, ya que existe una suspensión provisional concedida por el juez segundo de distrito en Quintana Roo.

Cuando en 2005 Fonatur presentó a la Dgira la manifestación de impacto ambiental (MIA), ocultó que en la laguna Tajamar había gran superficie de manglar, y pese a que esto le fue señalado a Ricardo Juárez por el gobierno del estado, otorgó la autorización, explicó Aracely Domínguez, presidenta del Grupo Ecologista del Mayab. El manglar es una vegetación protegida por la legislación ambiental a partir de 2007. Desde entonces, organizaciones ambientalistas han presentado 4 mil 333 denuncias sobre este caso ante la Profepa.

Barrera natural contra huracanes

Entre las autorizaciones que Juárez otorgó durante su permanencia en la Dgira, entre 2001 y 2007, están el proyecto Mayan Palace de la Riviera Maya, planes turísticos a un lado de la reserva de la biosfera Chamela Cuixmala, permisos de importación de delfines y obras turísticas en zonas de manglar.

Desde 2004 se preveía la creciente destrucción de manglar en Quintana Roo, donde expertos como Exequiel Ezcurra, ex presidente del Instituto Nacional de Ecología, estimaron que se habían talado alrededor de 100 mil hectáreas. Hace casi una década se planeó la ampliación del desarrollo turístico Riviera Cancún y otros proyectos de Fonatur, por lo que la norma oficial mexicana (NOM) 022, que se llevó siete años de trabajo de investigadores y fue publicada en 2003, un año más tarde fue modificada y ello dio lugar a la autorización de múltiples planes turísticos, como el del Malecón Tajamar, de Fonatur, en 2005.

Domínguez explicó que con los terrenos, el permiso y el proyecto de un complejo comercial en la laguna Tajamar, el fondo pagó a la empresa Bi and Di un adeudo que tenía, y en julio de 2015 este grupo empresarial comenzó a talar la zona, pero la Profepa suspendió las obras. Actualmente hay amparos interpuestos, pero aun así, la madrugada del sábado entraron al predio a talar. Ni siquiera cumplieron con las condicionantes consignadas en la MIA; debían reubicar el mangle y las especies, agregó.

Los manglares son una barrera entre el mar y la tierra, forman las llamadas lagunas costeras y cuando llegan los huracanes reducen su intensidad y las inunda ciones; se trata de una vegetación que tarda entre 20 y 30 años en crecer, además de que alberga una enorme biodiversidad pesquera, explicó por su parte Miguel Rivas, de la campaña de océanos de Greenpeace. Lo que ocurrió este fin de semana fue un ecocidio, señaló.