Opinión
Ver día anteriorViernes 10 de junio de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
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¿Bienvenido a Francia?
Vilma Fuentes
E

n Francia, no puede sino decirse en estos días que la atmósfera es tornadiza. Atmósfera climática del cielo como la atmósfera mental de la población. Cabe recordar la célebre frase de la gran actriz Arletty, en la película de Marcel Carné, Hôtel du Nord, cuando responde a Louis Jouvet, quien acaba de decirse que tiene necesidad de cambiar de atmósfera: “Atmosphère! Atmosphère! Est-ce que j’ai une gueule d’atmosphère?” (¿Acaso tengo una pinta de atmósfera?) Réplica clásica, grabada en los oídos de los aficionados, quienes la escuchan para siempre con el acento popular, la guasa, de la actriz. Por ahora, cada francés tiene ganas de lanzar el mismo grito.

Inundaciones, crecidas de ríos como no eran vistas desde hacía 30 años, y, luego de lluvias y frío, un súbito calor asfixiante. Verdaderamente, ¡qué atmósfera! Y es en estos momentos cuando se desencadenan huelgas, duras y determinadas, a causa de una ley sobre el código del trabajo mal presentada y mal construida. Los trenes se bloquean y las refinerías petroleras en huelga hacen correr el riesgo de no poder abastecer las gasolineras.

Sin hablar de los intermitentes del espectáculo o de los basureros, quienes, también en huelga, provocan en cuanto se puede acciones más radicales y vistosas. Pero existe un peligro aún más grave que planea en la atmósfera: el evento más importante del futbol europeo, la Euro, se abre esta semana con sede en Francia. Esto supone turistas venidos de todo el mundo en gran número y temores fantásticos por la seguridad.

Ante esta situación, el presidente François Hollande halló una réplica que corre el riesgo de quedar en las memorias de manera tan indeleble como la de Arletty. A las preguntas de periodistas sobre su apreciación del estado del país, respondió: Eso va mejor, va mejor. Una frase que debería pasar a la Historia.

Un periódico imprimió en grandes mayúsculas, sobre toda la primera plana, el comentario más sarcástico que pudo lanzar: Bienvenido a Francia.

Los franceses están así hechos: nunca son tan dichosos como cuando puede denigrarse con ferocidad. En este sentido, muchos mexicanos se les parecen. Decir mal de sí mismo, ponerse en ridículo, es una pasión al menos equivalente a la del chovinismo, siempre en busca de las frases más halagadoras para exaltar el amor a la Patria. En apariencia, dos pasiones contradictorias, tal vez dos caras de la misma moneda. Puede observarse una especie de enfermedad mental, una forma de esquizofrenia, sin embargo, no es acaso sino el signo más verídico de la naturaleza de la especie humana. El hombre es necesariamente loco, decía el matemático filósofo Blaise Pascal. Hay tantas pruebas de esta hipótesis que no es necesario citarlas.

En un país donde existe y convive un tan gran número de personas singulares y diferentes, donde coexisten organizaciones políticas, tales como los monárquicos realistas de Acción Francesa y grupos revolucionarios marxista-leninistas, católicos integristas y musulmanes salafistas, para no mencionar sino algunos ejemplos simples. Existen muchas otras, sin duda incluso más que variedades de quesos, pues cada quien desea, por encima de todo, conservar su carácter único e individual, lo cual hace correr el riesgo de que la división triunfe sobre la unión.

Una palabra circula mucho en estos días: comunitarismo. Designa el fenómeno que se desarrolla en tiempos de crisis. El miedo del porvenir, los disturbios creados por el destino de Europa y la mundialización, provocan un repliegue sobre sí mismos de los ciudadanos inquietos. Lejos de unirse, cada uno vuelve a sus orígenes y hacia aquellos que le parecen cercanos.

En unos días se verá si se impone la fraternidad o el separatismo de cada uno para sí. El suspenso es fuerte: según el resultado del equipo nacional, según el resultado de la organización general del campeonato amenazado tanto por las huelgas como por los atentados, el euro-futbol habrá sido un éxito o una catástrofe.