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Sin él no puede entenderse el México moderno: Félix Hernández Gamundi

A 48 años del movimiento estudiantil persisten las prácticas del autoritarismo

Ha contribuido de manera generosa a la lucha democrática del país, aseguró el ex líder estudiantil

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Al igual que en 1968, los poderes Legislativo y Judicial se han hecho cómplices del Ejecutivo en turno y actúan con la misma cerrazón, sostuvo el ex dirigente del Consejo Nacional de HuelgaFoto Archivo Histórico de la UNAM
 
Periódico La Jornada
Domingo 2 de octubre de 2016, p. 10

A 48 años de distancia no hay duda de que el movimiento estudiantil de 1968 ha contribuido de manera generosa a la lucha democrática del país, aunque todavía ahora, desde el poder del Estado, persisten las prácticas y valores del autoritarismo.

Para Félix Hernández Gamundi, ex líder estudiantil e integrante del Consejo Nacional de Huelga (CNH), el México moderno no puede entenderse sin lo ocurrido durante esos agitados meses de 1968, que culminaron con la matanza de Tlatelolco la tarde-noche del 2 de octubre de ese año.

Señala que la enorme solidaridad popular manifestada de manera espontánea tras los sismos de 1985 y la irrupción y efervescencia política de 1988 también son resultado, de alguna forma, de esa y otras generaciones de mexicanos que con el movimiento estudiantil aprendieron a ocupar las calles, las plazas y los espacios públicos, y que en los 70 obligó al régimen a abrirse con una reforma política sin precedente para ese tiempo.

Este domingo Hernández Gamundi y otros líderes del Comité 68 encabezarán la marcha por el 48 aniversario de los hechos que marcaron la historia moderna de México, que partirá a las 12 horas de la Plaza de las Tres Culturas al Zócalo capitalino.

En entrevista, Hernández Gamundi afirmó que la sociedad mexicana es hoy mucho más demandante y crítica, pero todavía está en la búsqueda de un derrotero para la transformación del país, que enfrenta hoy graves problemas sociales y una tremenda impunidad y falta de rendición de cuentas de los gobernantes.

Acusado de 23 delitos

Detenido la noche de ese 2 de octubre en el edificio Chihuahua de Tlatelolco, el entonces estudiante de 20 años de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional fue llevado primero al Campo Militar uno y después estuvo dos años y medio preso en Lecumberri. Quedó libre a finales de abril de 1971, acusado de 23 delitos, entre ellos rebelión, sedición, robo y homicidio.

Hernández Gamundi destaca que a pesar de que se habla del movimiento estudiantil, ninguna de las demandas del pliego petitorio del CNH tenía ese sentido. Las exigencias eran la libertad de todos los presos políticos; derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal, porque era el instrumento de represión contra los movimientos sociales en México; desaparición de los granaderos, porque en ellos se centraba la imagen de la represión, y destitución de los jefes policiacos.

El movimiento y el pliego petitorio tenían solución y respuesta, que no quisieron darse en ese momento, dice. Prueba de ello es que todas las demandas fueron concedidas tras la brutal represión y sólo quedó pendiente un punto: el diálogo, el cual todavía 48 años después es una deuda histórica del Estado con la sociedad y es un reclamo generalizado.

Todo este tiempo también nos ha dejado ver la tozudez del régimen, que no ha cambiado. Si (Gustavo) Díaz Ordaz era un gobernante autoritario, hoy tenemos ese mismo autoritarismo en el poder. Y al igual que en el 68, los poderes Legislativo y Judicial se han hecho cómplices del Ejecutivo en turno y actúan con la misma cerrazón, cancelando cualquier posibilidad de comunicación, advirtió.

Lamentó que los partidos de izquierda, que se supondría fueran los más cercanos al movimiento, no hayan sabido aprovechar la experiencia del movimiento del 68. Estos partidos se metieron en una ruta donde muy rápidamente se fueron pareciendo al poder que trataban de cambiar, y hoy hay total pérdida de credibilidad de todo el aparato político.