Opinión
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México SA

Larrea, una vez más

Incumple en Sonora

Gobierno protector

Carlos Fernández-Vega
E

l tóxico empresario marca Forbes Germán Larrea (dueño, entre muchas otras cosas, del contaminante Grupo México) lo ha hecho de nuevo y sin más procede así, porque cuenta con el apoyo incondicional (salvo ciertos e$tímulo$) del gobierno federal –y los estatales–, el cual le garantiza impunidad en todas las tropelías que llevan su firma.

No es novedad, porque con este personaje es tiro por viaje, pero entre lo reciente destaca lo publicado por La Jornada (Cristina Gómez Lima): “El consorcio Grupo México, responsable del peor desastre minero en el país tras el derrame de 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado y otros metales al río Sonora (el 6 de agosto de 2014), pretende suspender la construcción de la clínica destinada a los afectados por la contaminación y sólo entregar un centro comunitario. A finales de marzo anterior, en una reunión con representantes del gobierno estatal y de la Secretaría de Gobernación, la empresa propiedad de Germán Larrea propuso reducir, de 27 a nueve, las plantas de tratamiento para sanear las aguas del cauce.

“Wenceslao Cota Montoya, delegado de Gobernación en Sonora, aseguró que los representantes de Grupo México ante el comité técnico del fideicomiso (del Río Sonora), creado para atender a los afectados, impulsan la propuesta de suspender la construcción de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Ambiental (Uveas, cuya construcción debió iniciar el 31 de octubre de 2015) y las plantas potabilizadoras. Refirió que los empresarios pretenden dejar de invertir en laboratorios y equipo clínico, y sólo entregar un edificio vacío que, a casi tres años del peor desastre ambiental en la historia del país… Ahora, el consorcio de Germán Larrea pretende incumplir los compromisos pactados con los lugareños, a pesar de los daños que causó el derrame de tóxicos proveniente de la mina Buenavista del Cobre, ubicada en el municipio de Cananea.”

Germán Larrea es uno de los ejemplos más puntuales de la impunidad empresarial en México y muestra fehaciente de la mezquindad que puede tener una persona, pues desde el citado derrame –que afectó a cerca de 25 mil habitantes de la zona– Grupo México acumula utilidades netas cercanas a 4 mil 500 millones de dólares (algo así como 85 mil millones de pesos al tipo de cambio actual), más del doble del presupuesto de 2017 aprobado para la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

De hecho, según su propio informe financiero, en sólo un trimestre (el primero de 2017) la empresa de Larrea obtuvo utilidades netas por 423 millones de dólares, monto más de tres veces superior al que supuestamente comprometió en el Fideicomiso Río Sonora (alrededor de 133 millones de billetes verdes o 2 mil millones de pesos), de tal suerte que al ritmo que lleva apenas tardaría 28 días reunir la cantidad comprometida en tal fideicomiso, aunque serían sólo tres días si se limita a juntar el dinero que comprometió para la construcción de la clínica (279 millones de pesos).

A pesar de ello, se niega a construir la clínica (la citada Uveas) destinada a los afectados por el derrame tóxico de su empresa Buenavista del Cobre (antes Minera Cananea, otrora propiedad del Estado), no obstante formar parte de los acuerdos a los que llegó con el gobierno peñanietista y que fueron firmados para dar cuerpo al Fideicomiso Río Sonora, en el que participan (¿participaban?, porque desde hace más de un año no hay un solo informe sobre el ejercicio de los recursos), cuatro secretarías del Ejecutivo (Semarnat, Sagarpa, SCT y Salud) y tres dependencia más (Profepa, Conagua y Cofepris).

Tal fideicomiso se conformó el 15 de septiembre de 2014 (un mes y nueve días después del derrame tóxico) y quedó constituido en Nacional Financiera como fuente de pago único para remediar, reparar y/o compensar los daños ambientales y a la salud humana causados por el derrame (versión oficial), con un monto base comprometido de 2 mil millones de pesos, aportado (también versión oficial) por Grupo México. Hasta la fecha sólo se tienen documentados (oficialmente, por tercera ocasión) poco más de mil millones.

Pero ahora resulta que el mezquino de Larrea se niega a cumplir “los acuerdos en materia de salud, ambiental y económica hechos con los pobladores, entre ellos el número de plantas potabilizadoras que construiría, en beneficio de 25 mil habitantes de la región, que redujo de 27 a nueve. El consorcio minero tomó esta decisión con base ‘en los estudios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), según los cuales disminuyeron los niveles de metales pesados en las aguas del río’, dijo Cota Montoya. La única planta que funciona se encuentra en Bacanuchi, pero no opera, pues la compañía y el ayuntamiento se niegan a pagar el mantenimiento” (ídem).

Así es: como es tradición en la cúpula gubernamental y empresarial –que a final de cuentas son una misma–, mucho bla, bla, bla, pero en los hechos nada de nada, y todos quedan impunes y felices, mientras ningunean a los afectados, con todo y que el propio gobierno federal calificó de el peor desastre ambiental minero el protagonizado por Grupo México en Sonora, y como tal multó al consorcio con 23 millones de pesos que Larrea gasta en propinas dadas a los cuidadores de sus caballos pura sangre.

En su momento, la Semarnat aseguró que para el gobierno de la República la prioridad es subsanar los daños causados a la población y al capital natural causados por la minera Buenavista del Cobre en las aguas de los ríos Sonora y Bacanuchi, pero ahora –junto con las otras dependencias del Ejecutivo– finge demencia con la clínica y las plantas potabilizadoras, y al empresario le reduce sus compromisos a la mínima expresión, y descontando.

Y si de bla, bla, bla se trata, ahí queda el discurso del empresario: En Grupo México hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para cuidar y proteger a nuestras comunidades, a sus ríos y sus tierras. Congruentes con nuestra apuesta por la sustentabilidad, hemos concluido con todos los trabajos de limpieza y remediación como consecuencia del derrame de solución acidulada con sulfato de cobre, ocurrido el 6 de agosto de 2014 en un represo de nuestras operaciones de Buenavista del Cobre. Cuando Sonora y nuestras comunidades estuvieron en riesgo, apoyamos inmediata e incondicionalmente para garantizar todas las necesidades de la población.

Las rebanadas del pastel

Entonces, con empresarios así –y gobiernos que los protegen– para qué necesita México más enemigos.

Twitter: @cafevega