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Sobrevivientes e hijos de las víctimas realizan muestra fotográfica, a 50 años del suceso

Acapulco: marchan para recordar la matanza de copreros
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 20 de agosto de 2017, p. 28

Acapulco, Gro.

Sobrevivientes, así como los hijos de 35 copreros asesinados el 20 de agosto de 1967 por pistoleros del cacique Rosendo Ríos Rodríguez en la Unión Mercantil de Productores de Coco, marcharon por calles de este puerto y realizaron una exposición fotográfica para conmemorar el suceso.

Jorge Salas Pérez recordó que productores de coco marcharon en aquel entonces para exigir un aumento de tres centavos por kilo de su producto, pues los acaparadores se los compraban en 50, pero el Estado fue cómplice de la matanza, por lo que el reclamo de justicia sigue vigente.

El Estado fue cómplice con la intervención del gobernador Raymundo Abarca Alarcón, quien solapaba que caciques de la región fijaran los precios. También participó el Ejército Mexicano para proteger a los perpetradores de la matanza, indicó.

Familiares de sobrevivientes también recordaron a los caídos con una proyección de fotos inéditas, donde recalcaron que es ya común la impunidad en Guerrero, por la falta de castigo a los asesinos de luchadores sociales.

En el recinto del edificio de La Coprera, los manifestantes dijeron que las imágenes de aquella época muestran los cadáveres en la avenida Ejido y lo que ahora es la calle 6 de la colonia Bella Vista.

“Es una triste historia que no se olvidará. En los años 50 y 60 la palmera de coco era como el oro para los campesinos. Se acordó buscar mejores compradores, por eso se creó la Unión Mercantil de Productores de Coco.

El día de la matanza, la marcha en la que participamos decenas de productores era pacífica a fin de solicitar un alza de tres centavos por kilo de coco. La marcha se hizo sin consignas ni agresividad. El gobierno se camufló con los caciques, nadie fue castigado, contó Salas Pérez

Señaló que elementos del Ejército ayudaron a sacar a los pistoleros para que no los lincharan, y se los llevaron a la ex zona militar en Hornitos. Según mis investigaciones murieron más de cien personas, 35 aquí en la balacera, otros en sanatorios, sus familiares no querían venir por temor a que los mataran, narró.

Refirió que medio siglo después de la matanza, las condiciones de explotación, acaparamiento y bajos precios de los copreros de Guerrero siguen vigentes, lo que mantiene en la marginación a sus familias.