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Algunos de ellos están en el albergue Hermanos en el Camino

Migrantes centroamericanos se suman a las labores de rescate tras el sismo
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de septiembre de 2017, p. 15

Sin importar que a su paso por México hayan enfrentado dificultades, varios migrantes centroamericanos que han encontrado refugio en el albergue Hermanos en el Camino se han sumado a las labores de apoyo y rescate en la zona del Istmo, en Oaxaca, tras el sismo del jueves pasado.

José Filiberto Velázquez, integrante de este albergue dirigido por el sacerdote Alejandro Solalinde y que tiene sede en Ixtepec, detalló durante un foro sobre migración la sensación de bienestar que han tenido estos hombres procedentes de países del triángulo norte de Centroamérica al apoyar a los mexicanos.

Presentó un testimonio en video de un joven hondureño, quien se ha sumado a las labores de remoción de los escombros de viviendas destruidas por el terremoto. El hombre agradece el apoyo que ha tenido en México y asegura que su participación es una forma de retribuir a los mexicanos.

Velázquez narró que una mujer afectada por el sismo literalmente lloró cuando confesó que ella trataba muy mal a los migrantes a su paso por el Istmo. Y ahora son ellos los que me están ayudando.

Afirmó que cuando la gente se ve vulnerable rompe paradigmas y comienza a humanizarse y sentir empatía por otros.

Durante el foro Rompiendo muros, que se realizó ayer en el Museo Memoria y Tolerancia y que lleva el mismo nombre de la exposición inaugurada hace unos días en el recinto, Adán Jácome, integrante del colectivo Deportados Unidos en Lucha, contó que en diciembre de 2016 las autoridades de Estados Unidos lo deportaron.

Vivió y trabajó por 16 años en Las Vegas, Nevada, y cuando regresó su principal sentimiento era la decepción. Se encontró con otro problema: Lo más difícil es que la misma gente de aquí no te acepta. Para encontrar trabajo en muchos lugares tomaban mi ingreso al centro de detención migratoria como un antecedente penal.

Fue hasta que se sumó al colectivo en el que hoy participa cuando encontró un nuevo sentido. Dijo que tres veces por semana, van al aeropuerto de Ciudad de México a recibir a los migrantes deportados.