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La escritora y actriz Carmen Zavaleta ofreció 12 funciones en ese espacio

El monólogo Satisfaction culminó temporada en el foro A Poco No
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Carmen Zavaleta, en el foro A Poco No, donde escenificó el monólogo Satisfaction, de su autoríaFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Martes 27 de febrero de 2018, p. 6

El monólogo Satisfaction, escrito y protagonizado por Carmen Zavaleta, concluyó temporada en el foro A Poco No, del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Al término de la última función se develó una placa alusiva por Ángel Ancona, coordinador de ese sistema de teatros, y Pepe Zepeda, director de prensa de Ocesa, empresa de entretenimiento y espectáculos.

Los dos reconocieron la capacidad y calidad de trabajo del equipo encargado del montaje de esta obra, la cual fue nominada como mejor monólogo en 2016 por la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales.

En su regreso a escenarios capitalinos, la obra tuvo 12 funciones en ese recinto.

Durante casi una hora, ese unipersonal es una propuesta desparpajada y con fino sentido del humor. Cuenta la historia de Sara, de 45 años, soltera y sin hijos, quien en varios pasajes de su existencia se ha quedado con la sangre helada y sin voz.

Enamorarse de King Kong cambia la vida de Sara

Abandonada por la madre al momento de nacer y con un padre abstraído durante toda su vida por su trabajo de contador, Sara tiene una infancia tranquila y mágica, acompañada por infinidad de muñecas, su afición por los números y el descubrimiento de que comer llena todos los huecos: los del cuerpo y el alma.

A los siete años de edad, su padre la lleva por vez primera al cine y su vida cambia para siempre al enamorarse de King Kong, por quien siente un calor que la invade de los pies a las manos y le laten partes del cuerpo que jamás imaginó que podrían latirle.

Desde entonces y conforme crece buscará en todos los hombres que se aparecen en su existencia a ese primate peludo que la haga sentirse amada.

Es un camino en el que ve con emoción cómo su cuerpo se transforma y sus senos se convierten en su tarjeta de presentación y su “pase all inclusive”, además de lo fácil que es hacer promesas a Dios y no cumplirle.

Pero también es cuando enfrenta situaciones que le hielan la sangre, como el intento fallido de abuso por su primo de 17 años, la incapacidad de su padre por definirle qué es estar enamorado y la violación que sufre a los 18 años por un taxista.

En la batalla por recuperarse como mujer y persona, Sara se vuelve devoradora de hombres y, ante la insatisfacción que esto le produce, busca refugio en la comida hasta sufrir un desorden que la llevará al hospital.

El director Ángel Luna propone un montaje dinámico, ameno y, en varios pasajes, conmovedor. Se usa un sillón que se convierte en el hogar, la escuela, el cine y un bar, sitios en los cuales el personaje descubre su vida.

Satisfaction, ha dicho Carmen Zavaleta, es una puesta con voz de mujer, que no busca ser feminista sino hablar de frente desde lo femenino sobre el deseo, la sangre, el amor, la violencia y el cuerpo.