Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 2 de julio de 2006 Num: 591


Portada
Presentación
Bazar de asombros
La muerte de Dios postmoderna
ANGÉLICA M. AGUADO Y JOSÉ J. PAULÍN
entrevista con DANY-ROBERT DUFOUR
La otra campaña y la izquierda estadista en América Latina
ULRICH BRAND
Traficantes de ilusiones
LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO
Denis de Rougemont:
100 años de pasión

ANDREAS KURZ
Cortesías y mesianismos
LUIS C.A. GUTIÉRREZ NEGRÍN
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUIA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

MENTIRAS TRANSPARENTES

Felipe Garrido

EL RAYO

Dicen que en el principio no había otra cosa que tinieblas y agua. Y sucedió que el Gran Espíritu, que reinaba sobre ellas, sintió un terrible malestar, un dolor de estómago muy fuerte, y haciéndose a un lado vomitó el Sol, la Luna y las estrellas. El Sol comenzó a calentar, las aguas se fueron convirtiendo en nubes, y a medida que fue bajando su nivel fueron surgiendo las montañas y los valles, la tierra seca, con las plantas, los grandes árboles y las lagartijas. Luego el Gran Espíritu volvió a vomitar, y esta vez arrojó el jaguar, el águila, las estrellas fugaces, el rayo, la serpiente y a la primera mujer. Se vivía en concordia, excepto por el rayo: tenía tan mal carácter que el Gran Espíritu terminó por condenarlo a vivir en el cielo. Los hombres se quedaron entonces sin fuego, y el Espíritu les enseñó a sacarlo de su escondite en los leños. Rencoroso, el rayo vuelve a causar daños, a veces, cuando asalta con su furia la Tierra.