Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 10 de septiembre de 2006 Num: 601


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
El malpensante
GESUALDO BUFALINO
Poesía joven de Perú
RICARDO VENEGAS
(selección)
Dos relatos
La Sinfonía del deshielo, un grito de libertad
NORMA ÁVILA JIMÉNEZ
Los dos rostros de Shostakovich
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR
Pickpocket ataca de nuevo
ROBERTO GARZA ITURBIDE
Entrevista con MARTÍN LASALLE
180 años de caricatura
AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Albricias
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ


Directorio
Núm. anteriores
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Norma Ávila Jiménez

La Sinfonía del deshielo, un grito de libertad

A Juan Arturo Brennan

Era el 27 de febrero de 1995. En la Sala Nezahualcóyotl, la Orquesta Filarmónica de la unam interpretaba el cuarto movimiento de la Sinfonía 10, de Dimitri Shostakovich (25/ix/1906-9/viii/1975). Su hijo, Maxim, cómplice de los sentimientos de su padre, proyectaba su espíritu a través de la batuta e iba esculpiendo en el aire la palabra libertad, la cual retumbó en el último compás al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás y abría los brazos. En la mente del público quedó grabado el mensaje que el autor ruso estructuró en esta obra creada en 1953, después de la muerte de quien tomara el poder de la ex Unión Soviética desde 1924: José Stalin.

Shostakovich, uno de los grandes artistas del siglo xx, sufrió, al igual que otros creadores rusos –entre ellos el compositor Prokófiev y el pintor Malevich–, el embate del autoritarismo stalinista que pretendió controlar todo, incluso las manifestaciones artísticas. Recordado especialmente este año por el centenario de su nacimiento, este autor fue condenado por el Estado soviético en 1936 por su ópera Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, calificada de formalista, esto es "de ser pura, como el arte abstracto, y por no expresar los valores de la nación", puntualiza Karl Bellinghausen, investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (cenidim). Aurelio Tello, también especialista de este centro, afirma que Stalin catalogó esa obra como una "pornofonía", por ser diferente a los gustos del proletariado, y el diario Pravda se refirió a sus sonoridades como "discordancias neuropáticas [...], rugidos chillantes y trituradores".

Aquella apertura que Lenin había otorgado al arte a partir de que estuvo al frente de la ex Unión Soviética después de la Revolución de Octubre de 1917, quedó enterrada; la vida cultural, sumamente animada en busca de innovación, perdió su brillo, subrayan Bellinghause y Tello.

El mismo año en que recibió la primera condena, Shostakovich ya ensayaba su Sinfonía 4; el lenguaje sonoro de avanzada, audaz –como lo califica Bellinghausen–, desarrollado en ella, podría ser considerado de formalista, por lo que decidió autocensurarse y no presentarla hasta un mejor momento, que se cumplió en 1961. Esta sinfonía es la expresión del "arte ensimismado", como lo llamaría Rupert de Ventós, esto es, una obra autónoma, plena por sí misma, sin significados; es el equivalente al arte abstracto de Kandinsky, con cuyos lienzos lograban tocar las cuerdas del alma a través de los colores utilizados.

Llama la atención que, a manera de subtítulo, en su Sinfonía 5, estrenada en 1937, escribió: Respuesta de un artista soviético a una crítica justa. ¿Esto quería decir que se replegaba ante las críticas stalinistas, que había decidido construir lo que pudiera dentro de las limitaciones existentes, o que era tan hábil que detrás de una supuesta aceptación seguiría escribiendo lo que su creatividad le dictaba? Fuera lo que fuera, Dimitri siguió desarrollando un arte capaz de embelesar los sentidos hasta con el simple sonido de una nota, pero emitida en el momento preciso por un corno, un clarinete o una flauta.

Cuatro años después, la partitura fue sustituida por una manguera de presión: el también autor de conciertos, cuartetos de cuerda y romanzas, se convertía en uno más de los héroes rusos contra el sitio de los nazis a su ciudad, al unirse como voluntario a los bomberos. La revista Time le brindó un homenaje al publicar, en una de sus portadas de 1941, la imagen de su rostro con un casco de bombero. La Sinfonía 7, declaró, "está inspirada en los grandes sucesos de nuestra patriótica guerra, pero no es una música de batalla. El primer movimiento está dedicado a la lucha y, el último, a la victoria". Su inspiración fue "la grandeza de nuestra gente, los elevados ideales de la humanidad, lo hermoso de la naturaleza humana", publicó en Pravda. Al igual que la Sinfonía 5, la Sinfonía 7 fue recibida con gran entusiasmo y llegó a ser interpretada sesenta y dos veces en Estados Unidos, entre 1942 y 1943. En esa época, Carlos Chávez, impulsor de los nuevos lenguajes sonoros, y quien afortunadamente marcaba el rumbo a seguir de la música en México, no tardó en traer esta partitura para dirigirla el 10 de octubre de 1942.

Aun con esos logros, en 1948 la Comisión de Cultura del Partido Comunista emitió el decreto de Zhdánov en el que nuevamente a él y a otros artistas se les acusaba de formalistas, "de hacer arte con base en un esteticismo burgués y, por lo tanto, la mayor parte de su música fue prohibida", asegura Tello. La noche en que se publicó el decreto, Shostakovich incluso esperaba ser arrestado, lo cual no ocurrió. En febrero de 1995, cuando Máxim Shostakovich vino a México, en entrevista para La Jornada relató a Pablo Espinoza que la gente llegó a apedrear su casa porque Stalin lo llamaba "enemigo del pueblo": "Había un árbol frente a la ventana del estudio de mi padre, y yo me subía a ese árbol para defender, con mi resortera, a mi padre de la gente que iba a aventar piedras [...] Μi padre hubiera vivido muchos años [...] Stalin mató a Dimitri Shostakovich."

Aquí cabe recordar lo que Jorge Velazco escribió en su libro Dos músicos eslavos: "¿Acaso la tiranía detesta a la música por no poder dominarla? Tal vez a causa de que la música sólo transcurre en el tiempo y este es inaprensible y, por lo mismo, indomable." Y como es indomable, las hojas pautadas siguieron llenándose, tal vez no con obras de gran magnitud, pero sí con piezas que reflejaban su espíritu.

Hasta 1953 se propagó ese grito de libertad que es la Sinfonía 10, también llamada la Sinfonía del deshielo, y en la cual está incluido un retrato sonoro de Stalin. No es un homenaje; es una imagen a la que humorísticamente le asegura que aun cuando trató de frenarlo, siguió moviéndose.