Opinión
Ver día anteriorLunes 22 de marzo de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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¿La Fiesta en Paz?

Premios contrata-urinos

Leonardo Páez
A

ún respetuoso de la verdad del toreo y en su afán de fortalecer una tradición casi insostenible, no por obsoleta y sanguinolenta sino por la degradación a que la someten sus protagonistas, este espacio otorga cada año o siempre que se acuerda reconocimientos simbólicos pero contundentes a los valores contrata-urinos más destacados de la temporada grande en la Plaza México.

Contrata es la obligación firmada con que las partes aseguran los contratos hechos para ejecutar una obra o prestar un servicio por un precio determinado, y urino indica pertenencia al uro, bóvido salvaje antecedente del toro de lidia y también, por derivatio ad líbitum, lo relacionado con el urinario o lugar destinado para orinar.

Contrata-urinos deja de ser entonces juego de palabras ocioso para convertirse en término preciso que designa la arraigada costumbre que muchos taurinos tienen de mearse en sus obligaciones y en la tradición, organización y demás compromisos contraídos con el arte de lidiar reses bravas.

En apurada polémica que de ninguna manera excluye a otros candidatos con merecimientos de sobra, se otorgaron los siguientes galardones por desempeño, actitud o resultados:

La zalea de manta, a las contumaces cuanto solicitadas ganaderías de Teófilo Gómez, Julio Delgado y Bernaldo de Quirós, entre otras, por la solidez de su mansedumbre.

El exvoto roto, nuevamente a los ases europeos, que persisten en exigir el toro de la ilusión para eventuales faenas de ficción, en perjuicio del espectáculo y de ellos mismos.

La muñeca de oro, por la cancelación de su contrato o componenda respectiva a Enrique Ponce y a Cayetano Rivera, que mediante un cínico parte médico plantaron a varias empresas.

El peto al respeto, por la falta de éste a la suerte de varas a cargo de picadores, monosabios y ayudas demagogas cada vez que un semidormido jamelgo fue derribado.

La coyunda desechable, que por enésima vez recayó en la inservible Comisión Taurina del Distrito Federal y sus fantasmagóricos miembros.

El criterio en cautiverio, a la delegación Benito Juárez, jueces de plaza, asesores técnicos y demás especialistas en premiar y aprobar lo que ordenan los que mandan.

Dos menciones honoríficas: La estrella de la perseverancia, a los Capea, por su conmovedora búsqueda de toritos a modo, y El hijo desobediente, al juez Miguel Ángel Cardona, enviado a su casa por el Gobierno del DF, en armoniosa relación con la empresa.