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La fondista desea dar batalla para volver a la senda triunfadora

Adriana Fernández, motivada por su hijo para lograr presea en Centroamericanos
 
Periódico La Jornada
Martes 13 de julio de 2010, p. a15

La fondista Adriana Fernández se resiste a dejar el atletismo, porque, afirma, a sus 39 años de edad aún tiene ilusiones y metas que alcanzar, más cuando la exigencia viene de su pequeño hijo, quien anhela verla como campeona.

Dice que cumplió la promesa que le hizo a Daniel, de nueve años, de que clasificaría en la prueba de 5 mil metros para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero viene lo más difícil: traer la medalla.

La abogada, hija de un taxista y de una enfermera jubilada, espera no defraudar al hijo que procreó con su entrenador y esposo Rodolfo Gómez, porque si hace un par de años había pensado retirarse por las lesiones, por un supuesto dopaje que la dejó fuera de la cita anterior de Cartagena o para dedicarle más tiempo a su primogénito, ahora todo ha cambiado y quiere darse otra oportunidad.

La ganadora del maratón de Nueva York y segunda en Londres en 1999 revela que por el momento no está en sus planes correr esa distancia en lo que resta del año.

En cambio, aspira a seguir cosechando medallas en las pruebas de fondo (5 y 10 mil metros), porque si todo va como lo tiene planificado le gustaría despedirse como la máxima ganadora de metales en Centroamericanos y Panamericanos, pues acumula siete preseas, tres en regionales y cuatro doradas continentales.

Del barrio de Azcapotzalco, Fernández divide sus entrenamientos en las veredas de Tezozomoc, El Ocotal y en la pista del Centro Deportivo Olímpico Mexicano.

Se muestra segura de conseguir sus metas. “He mejorado mucho, me siento más madura y plena. Eso me da confianza y espero el 29 de julio (en Mayagüez) darle una alegría a mi hijo, porque es lo que me motiva a seguir adelante.

Él no vio mis grandes éxitos y sólo le tocó verme perder. Ahora quiero que vea a su madre triunfadora, ser un buen ejemplo. Nadie sabe lo que cuesta la victoria; el día que me retire será con el sabor del triunfo, contenta y a gusto, enfatizó.

Con la delgadez que distingue a las corredoras de elite y el cabello más corto que de costumbre, Adriana Fernández no oculta su entusiasmo de poder dar batalla.