Mundo
Ver día anteriorMiércoles 1º de diciembre de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Los uniformados permanecerán el tiempo que sea necesario: Lula

Primeras denuncias de abuso en favelas ocupadas por la policía en Río de Janeiro
 
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de diciembre de 2010, p. 38

Río de Janeiro, 30 de noviembre. Las favelas de esta ciudad brasileña tomadas la semana pasada por la policía y el ejército retomaron su actividad hoy, mientras el presidente Luiz Inacio Lula da Silva dijo que los militares permanecerán en la zona todo el tiempo que sea necesario para garantizar la paz, aunque ya comenzaron las primeras denuncias de abuso de los efectivos policiales.

Los habitantes de la Vila Cruzeiro, en el norte de Río de Janeiro, una de las favelas arrebatadas a los narcotraficantes la semana pasada, reabrieron sus comercios bajo la vigilancia de la policía militarizada.

Esta fuerza policiaca es vista como la más violenta y temida en Río, y justamente las autoridades tratan de mitigar esa imagen, convencidas de que el éxito reside en ganar la confianza de la población.

Según la Secretaría de Educación, este martes se reanudaron las clases en unas 31 escuelas primarias del complejo Alemao, también en el norte de Río de Janeiro, recuperado por los cuerpos de seguridad brasileños el domingo pasado.

Ahí la presencia policial es casi asfixiante. Los habitantes son revisados, interrogados y bajados de sus vehículos, e incluso sus casas pueden ser registradas sin una orden judicial.

El presidente Lula dijo este martes que los militares se quedarán en las favelas de Río todo el tiempo que sea necesario para garantizar la paz, al renovar su respaldo al plan contra el crimen organizado que lleva a cabo el estado de Río de Janeiro, sede del Mundial de Futbol 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016.

Sin embargo, en los últimos tres días se multiplicaron las denuncias de abusos de los agentes policiales que participan en las búsquedas de narcotraficantes en el conjunto de favelas que alberga a unas 65 mil personas.

Esto generó manifestaciones de indignación del gobernador Sergio Cabral, quien se dijo convencido de que los agentes responsables de abusos son la excepción y serán castigados.