Opinión
Ver día anteriorJueves 13 de enero de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Recuento del (d) año
E

n las celebraciones de los centenarios, el Instituto Nacional de Bellas Artes estrenó, referente a la Independencia, además de alguna propuesta cabaretera de muy poca monta, un espectáculo de gran éxito de público pero a mi entender muy fallido dramatúrgicamente y con pocos recursos de producción, Las tandas del Centenario debida a Carlos Pascual; en cuanto a la Revolución, estuvo la escenificación mucho más digna de Ignacio Flores de la Lama, quien rescató Antonia, el melodrama en que Rafael Bernal expone la teoría de que el revolucionario brutal y rapaz vence a su contraparte idealista y puro. Y a propósito de la Coordinación de Teatro, habría que reparar en que Juan Meliá no es un experto en las artes escénicas y que lo reconoce con su proverbial sencillez, por lo que ha reunido un comité de asesores. Lo débil del asunto es que en ese comité –salvo las consabidas excepciones– no todos los miembros cuentan con una trayectoria que los avale en su desempeño, por lo que cabe preguntar si es válido que algún creador importante se deba someter al juicio de quienes lo sean en menor medida o tengan mucha menor trayectoria.

El departamento de teatro que dirige Enrique Singer en la también centenaria UNAM celebró las efemérides muy a su manera. Como antecedente de las causas del bicentenario escenificó La controversia de Valladolid de Jean Claude Carrière acerca de la tenencia o no de alma por parte de los indios y la necesidad de la esclavitud –que sería tiempo después abatida por Miguel Hidalgo– de los negros. Para el centenario de la propia universidad organizó un ciclo de muy corta duración llamado Los maestros, en que Héctor Mendoza –en su última escenificación en vida– y Germán Castillo escribieron una obra cada uno para montarla con sus respectivos alumnos del Colegio de Literatura Dramática y Teatro; a este ciclo sucedió en el teatro Santa Catarina una obra de y para universitarios, El filósofo declara, la excelente comedia de Juan Villoro.

Dentro de estas conmemoraciones se estrenó un nuevo espacio teatral privado, el Foro Cultural Chapultepec, con la escenificación de El Gesticulador de Rodolfo Usigli en adaptación y dirección de Antonio Crestani, el director del Centro Cultural Helénico que cumple sus 25 años de vida pagando insultantes rentas salidas de nuestros impuestos al muy mediocre Instituto del mismo nombre. Y de manera muy extraña, y a pesar de la sensibilidad de Crestani, el Helénico se acercó a los festejos con un espectáculo indigno de su espacio y que muchos nos negamos a ver, La güera Rodríguez que es el título que se dio a la vieja obra de Federico Schroeder Inclán, Hoy invita la güera, lo que no tendría nada de malo a no ser porque se incluyó a los comercialísimos y poco eficaces artísticamente, Jorge Ortiz de Pinedo en la dirección y Chantal Andere como la protagonista.

Las casi siempre fallidas y muy onerosas celebraciones oficiales de las efemérides centenarias no lograron borrar de la opinión pública los espantosos hechos de sangre y la suerte de nuestros migrantes, y el teatro respondió a esas inquietudes. Por ejemplo, Zoot Suit el clásico chicano de Luis Valdez presentada por la CNT nos hizo pensar en las racistas leyes de Arizona aunque sin la contundencia de la obra de Kara Hartzler escenificada por Barclay Golsmith para El círculo, que se llama precisamente Arizona. La barbarie encontró eco en la premonitoria Usted está aquí de Bárbara Colio que tuvo temporadas en diferentes sedes. Muy violenta y tan llena se sangre como el país, ¿Quién es Macbeth? del creador tamaulipeco Medardo Treviño resultó una metáfora de lo que ocurre en los estados norteños, mientras Cananeas escrita y dirigida por el sonorense Sergio Galindo para el TATUAS de San Luis Potosí urde la trama entre antecedentes de la Revolución y sucesos recientes de explotación laboral.

Probablemente hubo muchos más obras y montajes acerca de nuestra brutal realidad, pero no los conozco todos. Un hálito de esperanza para el año que empieza lo constituyen el afianzamiento de La Casa de la Paz de la UAM bajo la dirección de Jaime Chabaud y, en otro orden, del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura del D.F. que toma nuevo aire bajo la coordinación de Nina Serratos.