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Exhibe muestra al alimón con Carolina Kerlow en la Casa de la Cultura de Azcapotzalco

Inda Sáenz explora la violencia en la Revolución y la que vivimos ahora

De qué paz, de qué futuro, de qué situación social hablamos, cuestiona la pintora

Foto
Sofía y la soldadera, 2010, óleo de Inda Sáenz que forma parte de El arte en la Revolución, muestra que realiza con la también pintora Carolina Kerlow en la Casa de la Cultura de AzcapotzalcoFoto Cortesía de la artista
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de enero de 2011, p. 6

La pintora Inda Sáenz explora la problemática de la violencia en el país, a partir de su cuadro Sofía y soldadera (2010).

De qué paz, de qué futuro, de qué situación social estamos hablando, manifiesta en alusión al esqueleto de papel maché en ese óleo, que una niña contemporánea carga en los brazos.

Esa obra se incluye en El arte en la Revolución, muestra que realiza al alimón con su colega Carolina Kerlow en la Casa de la Cultura de Azcapotzalco (avenida Azcapotzalco 605).

Ante el momento que vivimos de una terrible violencia con más de 30 mil muertos, el óleo plantea una interrogación en relación con el uso de la violencia en la Revolución, que tenía un sentido de cambio social y la que vivimos ahorita como un poco sin sentido, expresa Sáenz.

Kerlow y Sáenz se conocieron en 2008 al participar en Oro negro, exposición de un centenar de artistas en contra de la privatización del petróleo. De allí en adelante han mantenido comunicación.

Inda Sáenz sabía que Kerlow ya trabajaba sobre la Independencia, mientras ella desde 2006 se concentraba en el tema de la Revolución.

“Al caminar por los campamentos (del plantón poselectoral de 2006) –relata Sáenz– me vino la idea de que la ciudad se había convertido en un paisaje cubista, y me vino a la mente el cuadro de Diego Rivera, Paisaje zapatista. Entonces, empecé la serie con esta idea de la imagen de la ciudad contemporánea, pero que contiene todavía este simbolismo y esta imagen de la Revolución. Empecé con dos paráfrasis del cuadro de Rivera (incluidas en El arte en la Revolución).

Después seguí con obra muy relacionada con la Escuela Mexicana, con los símbolos, las imágenes de las rieleras, de los zapatistas en la ciudad.

Kerlow y la Independencia

Carolina Kerlow recuerda que ambas participaron también el año pasado en la acción artística colectiva De la ira al deseo, mostrada en los camellones de Miguel Ángel de Quevedo, en Coyoacán. Si empezó a trabajar el tema de la Independencia fue porque participó en la creación de un grabado de un kilómetro de largo en Paseo de la Reforma.

Leyó y consultó diferentes fuentes, entre ellas, un artículo de Luis Villoro que plantea la Independencia también como una revolución social. Como que me movieron cosas, es decir, más allá de los festejos te dices, qué pasa, estamos viviendo algo que es muy similar en cuanto a la injusticia, la defensa del petróleo y de los recursos naturales, de algún modo una lucha por la independencia. De sus lecturas nació un cuadro en que cuenta que María Reyes, una revolucionaria que combatió con Morelos en el sitio de Cuautla, iba al campo militar y se levantaba la falda, entonces, los soldados realistas se distraían”. Pero, más allá de contar las anécdotas, le importaba hacer una reflexión de la historia ahorita.

Aunque ambas son artistas figurativas, su obra es muy diferente. En los años recientes, a Inda Sáenz le ha interesado plantearse la problemática de la Escuela Mexicana. Leer el libro La CIA y la guerra fría cultural, de Frances Stonor Saunders, le dio una visión sobre la campaña en contra de la Escuela Mexicana, de las posiciones políticas de los artistas, los contenidos sociales, inclusive de los medios, las técnicas, de todo lo que pretendían hacer como una obra de excelencia dirigida, además, al pueblo.

De modo que, en el medio del arte contemporáneo, en que cualquier cosa se lleva al museo y, si está en el marco del museo tiene todo un discurso que apoya a la idea que eso es arte, en este momento me interesa afirmar lo contrario. Decir que la tradición de la Escuela Mexicana es valiosísima, que es nuestra historia simbólica y artística, y no tenemos por qué desconocerla, echarla a la basura ni desprestigiarla.

Conocida por cuadros sobre el cine mexicano, por ejemplo, de ciencia ficción, para la presente muestra Carolina Kerlow quiso recuperar su estilo “más naif para contar estas historias, pero también hacer referencia en algunos de los cuadros a estas monografías (usadas de referencia en la escuela primaria) que veíamos que, la verdad, eran unos dibujos bastante feos y medio kitsch”.

Carlos Taboada, director de Casas de Cultura, acota que la exposición El arte en la Revolución es parte de un programa general denominado Tres siglos de arte en México. La muestra concluirá el 23 de enero y es posible que se monte en otro espacio.