Política
Ver día anteriorViernes 11 de febrero de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Fue uno de los principales ejecutores del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya

A México, militar que evitó llevar a EU un chavismo disfrazado de democracia

Miguel Ángel García Padgett será agregado militar de la embajada de Honduras en nuestro país

El general asegura haber impedido que el narcotráfico y el terrorismo llegaran a Washington

Arturo Cano
 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de febrero de 2011, p. 7

Janet Napolitano puede estar tranquila. El hombre que detuvo el plan de llevar hasta el corazón de Estados Unidos un socialismo, un comunismo, un chavismo disfrazado de democracia, el general que evitó que el narcotráfico y el terrorismo llegaran a territorio estadunidense, viene a México.

Miguel Ángel García Padgett, uno de los cuatro principales ejecutores del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya en junio de 2009, será el agregado militar de la embajada de Honduras en nuestro país.

Ex comandante general del ejército hondureño, García Padgett, regresa al lugar donde realizó parte de su formación (en el Colegio Militar), luego de que su llegada al máximo cargo castrense de su país fuera vetada por el embajador estadunidense Hugo Llorens (según un cable divulgado por el sitio de Internet Wikileaks).

El 4 agosto de 2009, los cuatro principales mandos de las fuerzas armadas de Honduras comparecieron en el canal de televisión de mayor audiencia en aquella nación centroamericana. El general Romeo Vásquez Velázquez, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, trató una y otra vez, en vano, de evitar que García Padgett hablara ante las cámaras con un lenguaje propio de la guerra fría.

El futuro diplomático acreditado en México desnudaba así a la jerarquía militar hondureña, que hasta entonces decía sólo haber obedecido una orden de la Corte Suprema de Justicia, derivada de presuntas violaciones a la Constitución por parte de Manuel Zelaya.

Plan Caracas

Nuestro país es parte de un plan general, el Plan Caracas, cuyo objetivo es llegar hasta el corazón de Estados Unidos; nuestra nación es un objetivo intermedio. Honduras, sus fuerzas armadas, pararon ese plan de llevar hasta el corazón de Estados Unidos un socialismo, un comunismo, un chavismo disfrazado de democracia, dijo entonces el general García Padgett.

Colocados en círculo, en un escenario completamente negro, los generales hondureños escuchaban nerviosos a su colega explicar el plan expansionista venezolano para que en diez años Centroamérica fuera un mercado abierto al terrorismo, al narcotráfico y sobre todo a bases militares contrarias a lo que es nuestra democracia.

A su lado, el general Romeo Vásquez quería corregir con frases como: No estamos con una ideología, lo único es que tenemos que defender el imperio de la ley.

Pero nada. El ahora agregado en la embajada hondureña en México se lanzaba una y otra vez: “Ha sido Honduras el que ha parado ese plan expansionista… ¿O qué va a pensar Estados Unidos cuando dentro de diez años venga el narcotráfico, el terrorismo, el crimen organizado en su territorio? Ya tiene el crimen organizado y el narcotráfico en su frontera con México”.

Pese a los servicios prestados por García Padgett, fue el veto de Washington lo que pesó para que no fuera nombrado jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras.

Hace pocas semanas, el sitio Wikileaks difundió un cable que detalla una reunión entre el presidente Porfirio Lobo y el embajador Llorens. En dicho cable, fechado en febrero de 2010, Lobo informa que está recibiendo presiones del cuerpo de oficiales para nombrar a García Padgett como jefe supremo.

Según el cable, el embajador hizo ver a Lobo que los dos militares más vinculados al lado militar del golpe (de Estado) eran Padgett y Vásquez Velásquez, así que mejor haría en descartar esa idea.

Lobo tardó en descartarla, pues fue hasta principios de este año que pudo hacer los cambios en las fuerzas armadas y mandar a García Padgett al exilio, como dice la prensa hondureña.

Ahora va a despachar en la colonia Condesa de la capital mexicana, aunque en la embajada de Honduras no sepan nada, como tampoco en la cancillería. Sólo la Dirección de Protocolo de las fuerzas armadas del país centroamericano confirmó a este diario, escuetamente, que el general de marras viene a México.

Quizá desde la calle Alfonso Reyes pueda explicar, como lo hacía en 2009, la ingratitud “de los americanos: Hace tres años y medio acudimos al Centro de Estudios Hemisféricos, en la ciudad de Washington, donde hicimos ver el peligro que representaba el hecho que EU había casi olvidado a Latinoamérica… (Luego) nuestro país ya estaba formando parte de la Alternativa Bolivariana Latinoamericana”.

Y tal cosa, decía el general, era imperdonable para Honduras, un país que siempre ha sido el baluarte en Centroamérica de cómo se defiende la democracia, contrario a la situación crítica de subversión vivida en Guatemala, Nicaragua y El Salvador.