Opinión
Ver día anteriorDomingo 13 de febrero de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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La piel suave
E

n 1964, Francoise Truffaut, cineasta excepcional, creador, junto con Rohmer y Chabrol de la llamada nouvelle vague, da a conocer una de sus bellas películas: La peau douce (La piel suave) y, una década después, L’Argent de poche (La piel dura). Ambos filmes vinieron a mi escuálida memoria con motivo del ridículo y tercermundista affaire que promovió nuestro embajador en Inglaterra, Eduardo Medina Mora.

Ya todos sabemos lo acontecido en una emisión del programa Top Gear que trasmite la BBC, en la que se externaron comentarios burlones y ofensivos sobre nosotros. Palabras más o menos, se dijo: Los mexicanos son gordos, flojos, irresponsables y flatulentos. Se la pasan dormidos y ensarapados. Su comida es grasosa y llena de queso. Si tú te levantas y recuerdas que eres mexicano, lo mejor que puedes hacer es volverte a dormir.

No sé cuanto tiempo/aire duraron los comentarios, pero estoy convencido que es un espacio mayor al conseguido hasta la fecha por las agencias publicitarias que contrata el gobierno para promocionar el turismo y realizar extremo make over a la deteriorada imagen nacional.

La reacción del señor embajador, de algunos comentaristas, así como de sectores sociales orgánicos, fue de vergüenza no ajena, sino propia. Desgarraron sus vestimentas y se envolvieron en la bandera nacional. El honor patrio había sido mancillado por la Pérfida Albión y ellos, sin riesgo alguno, saltaron a la palestra, aprestaron el acero y el bridón (¿cuántos sabrán lo que el término significa?) y, ¡vámonos tendidos a retemblar la tierra!

Los comentarios vertidos son opinión de tres ciudadanos ingleses en pleno uso de la libertad de expresión que en Inglaterra es vasta y tradicional. Nada tiene que ver la casa real, el primer ministro o el Parlamento, bueno, ni siquiera la dirección de la reconocida cadena televisiva. Pienso que el señor embajador, por inexperto y protagónico, se equivocó. Que tal si de manera digna, firme, pero sin azotes ni solemnidad, envía una comunicación a los conductores, les explica las características del auto mexicano criticado (si lo amerita) y, junto con el dictamen de la UNESCO sobre la comida mexicana, les extiende una invitación a probarla: pues ganamos otros minutos más de publicidad gratuita en la BBC. Nada de restregarles en la cara que el roast beef and yorkshire pudding, tiene como insumo principal los corderos australianos, que las fish and chips fritas en aceite, tienen más grasa que los taquitos michoacanos, que la hemofilia no es enfermedad nacional y que nuestros gobernantes suelen poner cuernos, no lucirlos. No se trata de jugar a: mi papá es marino y le gana al tuyo que es de la SSP de García Luna.

En la televisión estadunidense uno de los programas de mayor audiencia es Saturday night live. A tiro por viaje se trasmiten los comentarios y las burlas más desmedidas: que si la esposa del presidente es alcohólica, y la hija es narco/gay. Que si el verdadero affaire de Clinton no fue Mónica sino Gore. En Married with children, el patán de Al Bundy, el personaje principal, va hasta Londres para, desde la respetada Hyde Park Corner, lanzar sobre los franceses toda clase de agravios. En The Nanny, los ingleses son presentados como frígidos y axesuados y ellas como bebedoras profesionales. Pero el colmo se da en la película de Sacha Baron Cohen: Borat, el segundo mejor reportero de Kazajstán. En su recorrido por Estados Unidos, con palabras e imágenes irreverentes, subversivas (y para mi de pésimo gusto), hace trizas valores, creencias, símbolos, costumbres de los WASPs. Pese a ello, la película fue ganadora en la selección oficial del Instituto Americano de Cinematografía y del Globo de Oro.

En México, por supuesto que se cuecen habas. Desde siempre, Los Venancio, los Hanz y Fritz y aún Dn. Humberto Cauich han sido las nominaciones para burlarnos de españoles, alemanes y, aún de los oriundos de la hermana república. Pero que yo recuerde, el peor ejemplo de nuestra inverecundia e insensibilidad lo documentó Monsi, en el recuento de los sangrientos gracejos que surgieron en torno a la tragedia de San Juanico: decenas de chistes sobre los niños allí incinerados (abuelos instantáneos –Vallejo– de los beneficiarios de las guarderías regenteadas por un familiar muy cercano y autorizadas por un ex secretario de Comunicaciones).

Lo dicho por los comentaristas de la BBC ha sido superado por la opinión del senador Eduardo Nava Bolaños: los campesinos (mexicanos, por supuesto), son muy flojos, se la pasan chismeando en el pueblo. Al gobierno federal no le toca sembrar y cosechar. Por flojera, más del 30 por ciento de los campesinos no siembran sus parcelas. Asómense a los ejidos y van a ver al señor sentado (¿flatulento?) en su casa sin trabajar (¿no estará muerto de inanición?).

El senador veterinario (quien, por el rapport con sus pacientes, debe ser un excelente profesionista), se identifica con el también panista Jeffrey Max Jones: los 32 millones de toneladas de los principales 10 cultivos que producen los campesinos deben ser, para mayor utilidad, cambiados en insumos para los narcos.

Los propongo como suplentes de Jeremy Clarkson, Richard Hammond y James May. Como me faltó uno, agréguese a Mony de Swaan..

En fin: cuando terminó la emisión y el embajador despertó, los tres leones leopardos, lampasados y armados en azur, estaban allí (perdón, Dn. Augusto).