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Echeverría pensó en cambiar el nombre del tricolor ante el efecto Madrazo

EU dudaba de la viabilidad del PRI
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Para Dulce María Sauri, en caso de que AMLO ganara en las elecciones de 2006, Beatriz Paredes (en la imagen) era la indicada para dirigir el tricolor, pues sería un interlocutor natural con el gobiernoFoto Cristina Rodríguez
Arturo Cano
 
Periódico La Jornada
Lunes 4 de abril de 2011, p. 4

Frente a la debacle de su partido en 2006, el ex presidente Luis Echeverría Álvarez dijo que su partido, el Revolucionario Institucional, debía cambiar de nombre. No hizo la propuesta, que se sepa, en las instancias adecuadas del tricolor, sino en un desayuno con personal de la embajada de Estados Unidos en México (cable 06MEXICO3196).

El PRI no cambió de nombre ni sucedió el escenario de su extinción sobre el que especulaban los funcionarios de la embajada en sus despachos al Departamento de Estado, convencidos de que el principal responsable de la tragedia del partido que gobernó México durante 70 años era el candidato presidencial, Roberto Madrazo Pintado.

Madrazo parece congénitamente incapaz de proyectar una imagen de principios y de probidad, se lee en uno de los cables (el 06MEXICO2460) dedicados a bucear en las entrañas del PRI, gracias a la información y opiniones que proporcionan los insiders a la embajada, aunque en su mayoría no ventilaban públicamente sus dichos.

Opiniones como las que la embajada resume así, en el despacho fechado el 9 de mayo de 2006: Prácticamente todos nuestros contactos auguran que tras la elección correrá sangre en el PRI, lo cual podría determinar su dirección e incluso su viabilidad.

El innoble PRI

En los cables, a medida que se acerca la elección, Madrazo es ya un perdedor sin remedio. Pero cuatro meses antes, la percepción de la embajada era distinta. Un análisis enviado en el cable 06MEXICO456 y firmado por Anthony Garza dibujaba una contienda de tres fuerzas, con ventajas nada desdeñables para el PRI: “Muchos priístas están tan hambrientos de volver al poder, que van a utilizar todas las tácticas a su disposición –no importa cuán innobles sean– para ganar”.

En una contienda reñida, dice el análisis, podría ganar el candidato que cometiera el menor número de errores, una dinámica que podría favorecer a Madrazo, dada su amplia experiencia.

Sin embargo, cita a analistas que estiman que no había manera de conciliar el supuesto voto duro del PRI, de 10 millones de electores, con el 20 por ciento de Madrazo en las encuestas.

No podemos dejar de preguntar si incluso para muchos priístas antes leales un voto por Madrazo es demasiado, o si simplemente el candidato no tiene ninguna atracción más allá de su base.

Congénitamente incapaz

Del éxito relativo en los comicios intermedios de 2003, el PRI pasa, en el análisis de la embajada, a la antesala de una abrumadora derrota. ¿Cómo se explica este dramático revés de la fortuna?, preguntan los diplomáticos.

Ese 9 de mayo de 2006 el cable explica el distante tercer lugar de Madrazo en las encuestas: El primero de los factores es el propio candidato, cuya campaña ha sido caótica y basada en una estrategia acorde a los tiempos de la hegemonía del PRI y distante de la actual etapa de democracia multipartidista.

En una conclusión que podría ser suscrita en el ámbito académico, los analistas de la embajada estiman que el PRI nunca se ha adaptado plenamente a su condición de partido de oposición. Sin el árbitro todopoderoso en Los Pinos, la disciplina de partido se ha roto, y las disputas rutinarias rápidamente terminan en reyertas e incluso en deserciones.

Pero ese enorme dilema del PRI ya estaba ahí antes de 2006. En el año de la elección presidencial los ojos estadunidenses quieren subrayar otro problema: Madrazo parece congénitamente incapaz de proyectar una imagen de principios y de probidad.

Y si alguna vez tuvo oportunidad de proyectar una imagen distinta, nunca la aprovechó. Los funcionarios de la embajada ponen ejemplos: Madrazo se curó en salud cuando salieron a la luz las acusaciones de corrupción contra el gobernador Arturo Montiel y defendió al poblano Mario Marín en el caso de Lydia Cacho.

Más recientemente, cuando Roberto Campa (candidato del Partido Nueva Alianza) afirmó que Madrazo no había pagado los impuestos federales en los años recientes, la primera respuesta de Madrazo no fue intentar refutar la acusación, sino más bien acusar a Campa de la ilegal divulgación de información privilegiada, lo que refuerza la impresión de que había algo que ocultar.

Al hecho de que la campaña no tuviera un coordinador formal se añadía la incapacidad del candidato para armar el rompecabezas de facciones, figuras y responsabilidades.

El priísta coahuilense Simón Vargas –alguna vez brazo derecho de la profesora Elba Esther Gordillo, pero en 2006 ya con algún tiempo distanciado de ella– juzga a petición de la embajada: “La incapacidad de Madrazo para decir ‘no’ a sus subordinados y aliados agrava el problema”. Un ejemplo en el que se explayan los analistas de la embajada es la elaboración de documentos de campaña, tarea encargada al mismo tiempo a Manlio Fabio Beltrones, Mariano Palacios Alcocer y Emilio Chuayffet.

Madrazo parece no entender que en el nuevo sistema político multipartidista en México los presidentes ya no son ungidos, remata Vargas.

En otro párrafo, los poloff –funcionarios de la embajada que regularmente se reúnen con actores políticos del país para redactar informes que luego firman el embajador o algún otro alto diplomático– señalan una debilidad más de la campaña madracista: la mala relación con los principales medios de comunicación, que atribuyen a las considerables deudas de las campañas pasadas.

Los pequeños emperadores y la victoria indeseable

Habla un madracista. Ángel Lico Buendía, operador de Madrazo desde sus tiempos de gobernador, explica a los funcionarios de la embajada la tragedia del PRI: los pequeños emperadores –así llama Buendía a los gobernadores priístas– se han sentido libres para desafiar a los líderes del partido y seleccionar a sus candidatos a diputados, privilegio antes reservado a la jerarquía del partido (en realidad, reservado a Los Pinos). Teniendo en cuenta la mayor autonomía de la que ahora disfrutan los gobernadores, Buendía afirma que muchos consideran una victoria de Madrazo como indeseable, pues temen que un presidente del PRI trataría de frenarlos.

Harto documentado está cómo jugaron, con ese cálculo, algunos de los pequeños emperadores en 2006.

La conclusión en el cable diplomático es que a medida que el PRI se enfrenta a la posibilidad de un tercer puesto, sus fallas geológicas internas parecen cada vez más evidentes. Estas fallas dividen a camarillas rivales, y también dividen a los reformadores de los dinosaurios del partido. A menos que la fortuna electoral del PRI se revierta rápidamente, los conflictos se pueden intensificar después de las elecciones. La consiguiente sangría podría determinar si el PRI puede adaptarse y sobrevivir como un partido moderno y de centro o si se marchitará como un vestigio del pasado autoritario de México.

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De Roberto Madrazo se dijo que era congénitamente incapaz de proyectar una imagen de principios y de probidadFoto Francisco Olvera

EU: escéptico frente a encuestas mexicanas

Faltan diez días para las elecciones de 2006. Los madracistas tratan de poner su mejor cara, pero la embajada de Estados Unidos prefiere dar crédito a otros dirigentes fuera del círculo del candidato. Son más realistas y sinceros, dice el cable fechado el 23 de junio de 2006 (06MEXICO3465).

Los informantes priístas aseguran que Madrazo está fuera de la contienda y ponen sus esperanzas en obtener buenos resultados en la elección de diputados y senadores.

La mayoría de los contactos de la embajada se quejan de una grave falta de fondos. Unos la atribuyen a la multa por el Pemexgate. Otros van más allá: Especulan que los fondos del partido pudieron ser objeto de apropiación indebida.

El ex gobernador de Oaxaca, Heladio Ramírez, otro de los informantes, dice a los diplomáticos que no puede recordar otro momento en que el PRI haya estado tan presionado para financiar esta crucial operación.

Rosario Green, quien en 2005 remplaza a Elba Esther Gordillo en la secretaría general del PRI, confiesa ser una de las que no dan ninguna posibilidad a Madrazo.

Han pasado tres meses desde que los representantes de la embajada vieron a la ex canciller. Era otra en el cable 06MEXICO1509, del 20 de marzo de 2006, cuando decía a la embajada que sólo Roberto Madrazo tenía la posibilidad de derrotar a Andrés Manuel López Obrador, ya con Calderón fuera de la contienda (afirmación sorprendente, anota el embajador Garza, quien también recoge la habitual crítica de Green al candidato perredista (autoritario y extremista).

La actual senadora, quien dijo recientemente que Calderón debe declarar persona non grata al embajador Carlos Pascual, era descrita así por Anthony Garza: Menos informada que contactos de bajo rango y posible última víctima del doble juego de Madrazo.

En todo caso, los contactos priístas de bajo rango todavía veían, volviendo al cable de la víspera de los comicios, buenas posibilidades para el Congreso, alentados entre otras cosas por los resultados de una encuesta de María de las Heras, publicada el 22 de junio: el PRI tiene un sólido primer lugar en las preferencias para diputados y senadores. (La encuesta de marras daba al PRI 35 por ciento de las preferencias, contra 31 del PAN y 29 de la alianza encabezada por el PRD.)

Aunque alaban la seriedad de la encuestadora De las Heras, los funcionarios políticos de la embajada son rudos con los demóscopos nacionales: Generalmente somos escépticos respecto de las encuestas mexicanas.

La noche de los cuchillos largos del PRI

Dulce María Sauri, ex presidenta nacional del PRI, se queja de que el PRI dilapidó la enorme ventaja que le daba el control de 17 de las 32 gubernaturas: Los gobernadores tienen acceso a considerables recursos para movilizar a los votantes, admite Sauri en el cable del 23 de junio de 2006.

El problema, sigue la también ex gobernadora de Yucatán, es que dada la falta de popularidad de Madrazo dentro del PRI y las divisiones del partido, muchos gobernadores del PRI están apoyando a Madrazo sólo de nombre. Sauri estima que tal vez sólo la mitad de los gobernadores del PRI están dando algún apoyo sustantivo a la campaña de Madrazo.”

Las fuentes coinciden en que la derrota de Madrazo dará lugar a una feroz lucha intestina por el control del PRI o, como dice Sauri, una noche de cuchillos largos. El ex secretario de Gobernación Diódoro Carrasco (quien ya para entonces no es un insider, pues ha declarado su público apoyo a Calderón y forma parte de la lista de aspirantes del PAN a la Cámara de Diputados), dice que el cambio no sería inmediato, porque Madrazo mantendría el control de la maquinaria priísta por varios meses más.

El futuro del tricolor visto en 2006

Todos los priístas que informan de la vida interna de su partido a la embajada estadunidense coinciden en que el PRI debe transformarse para seguir siendo competitivo. Algunos contactos, como el ex presidente Echeverría, ven un partido que se rehace con un nuevo nombre. Para la senadora Sauri, en cambio, la marca PRI sigue siendo valiosa. La lucha será ver qué facción asume el control, dice Sauri.

Los gobernadores serán la fuerza más influyente en esa lucha por el poder, dice el funcionario que redacta el informe.

Sauri especula sobre el futuro de su partido, cuando suenan ya los nombres de Enrique Jackson y Beatriz Paredes para presidirlo. Si López Obrador gana la elección presidencial, dice la yucateca, Paredes sería un interlocutor natural con el gobierno, pese a que su apoyo interno podría verse disminuido por su mediocre campaña en pos del Gobierno del DF. Si el ganador era Calderón podría verse favorecido el más conservador Jackson.

Aunque no buscaba la presidencia del PRI, los analistas de la embajada mencionan a Manlio Fabio Beltrones como posible líder, mientras lo definen como un caudillo, políticamente hábil e influyente, pero miembro del ala no reformada del PRI. Su elección, dicen los funcionarios de la embajada, alejaría a los reformadores del partido.

Los disidentes

En febrero de 2006, funcionarios de la embajada se reúnen con disidentes para ampliar nuestra comprensión sobre la dinámica interna del PRI (cable 06MEXICO858).

En conversaciones francas, los disidentes dicen que el partido es rehén de Madrazo, que su unidad es frágil y está en veremos debido a la posibilidad de que las listas de candidatos no satisfagan las ambiciones de miembros clave del partido.

Genaro Borrego de plano califica de corrupto a Madrazo y dice que la unidad en torno suyo es artificial.

Especuló que si a mediados de abril Madrazo no había logrado pasar a una sólida segunda posición en las encuestas, muchos abandonarán la campaña como una causa perdida, forjando alianzas con otros partidos para proteger sus propios intereses. Tal como ocurrió.

Enlaces:

Esta nota con vínculos a los cables

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks