Opinión
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Sempra y Téllez: un Estado dentro de otro Estado
Jaime Martínez Veloz
D

urante el proceso de negociación en Chiapas entre el EZLN y el gobierno federal, después de firmar los acuerdos de San Andrés Larráinzar el ex presidente Ernesto Zedillo adujo que dichos acuerdos vulnerarían la soberanía nacional y crearían un Estado dentro de otro Estado.

Lo cierto es que los pueblos indígenas de México jamás lo han pensado, ni existe acción alguna que demuestre la más mínima insinuación al respecto. Simplemente han tenido la aspiración de poder tener acceso a usar y disfrutar los recursos naturales de sus tierras y territorios, salvo aquellos que son de dominio de la nación. La ofensiva mediática para descalificar lo que hoy se conoce como la iniciativa Cocopa fue brutal y descarnada para evitar que los derechos de los pueblos indígenas de se plasmaran en la Constitución.

En paralelo a esta descalificación absurda y maniquea, dentro del gobierno federal había venido avanzando una estrategia para desmantelar al Estado mexicano y permitir que empresas privadas extranjeras se fueran apoderando de servicios y actividades que por razones económicas, de estabilidad y seguridad nacional, deben estar en manos del Estado.

A manera de ejemplo podemos señalar que el gobierno de Zedillo entregó los puertos y aeropuertos del país a empresas extranjeras, por lo que hoy los administradores de esos espacios de seguridad nacional son nombrados desde España, Francia, Alemania, Dinamarca, China y Estados Unidos. Ante la llamada guerra contra el narcotráfico, o ante cualquier conflicto, ¿cuál es el control que tiene el Estado en espacios administrados por personas cuyo cargo se lo deben a una empresa extranjera. Como dijeran en mi barrio, baja el cero y no contiene.

En el campo de la energía, los gobiernos panistas han tenido los ingresos petroleros que no tuvo jamás presidente alguno en el país. Según la Auditoría Superior de la Federación, de 2001 a 2008 el gobierno federal obtuvo por concepto de excedentes petroleros la cantidad de un billón 281 mil 902 millones de pesos, equivalente al endeudamiento del sector público, que fue de un billón 262 mil 562 millones de pesos.

Sin embargo, en lugar de invertir en la creación de infraestructura para la producción energética, los excedentes petroleros se han vuelto ojo de hormiga.

En el año 2002 la Comisión Federal de Electricidad contaba con un padrón de 24 millones y medio de consumidores, de los cuales 120 mil facturaban 53 por ciento de los ingresos de la empresa. En ese entonces Vicente Fox impulsó una serie de reformas en donde en el discurso decía que no existía ninguna pretensión de privatizar la CFE y que el interés era de que los consumidores pudieran tener opciones. De esta manera se crearon las figuras anticonstitucionales de la cogeneración, el autoabastecimiento, los productores independientes y la exportación e importación de energía. Hoy casi están a la par en cantidad de energía producida por las empresas privadas trasnacionales y la CFE. La pregunta es: ¿cuál empresa en el mundo es rentable si le quitan 53 por ciento de la facturación? A la CFE dicen que no la van a privatizar, pero la van a convertir en chatarra, para después venderla barato igual que los bancos y luego rescatarla mediante el erario. Fórmula infalible hasta ahora.

De esta manera, sin guardar las formas ni recato alguno, la camarilla de funcionarios que ha dirigido el desmantelamiento del Estado mexicano ha sido la misma que lo ha hecho desde que gobernaba el PRI, luego con el PAN y ahora ya son funcionarios de las trasnacionales beneficiadas. Una de las cabezas más visibles de esta estrategia ha sido Luis Manuel Enrique Téllez Kuenzler, secretario de Energía en el periodo de Ernesto Zedillo y secretario de Comunicaciones y Transporte en el principio del presente sexenio. Dentro y fuera del gobierno ha estado al servicio de las trasnacionales, las cuales han sabido reconocer los servicios prestados a sus intereses.

El funcionario de marras aparecía como consejero de la empresa Sempra Energy en el año 2006, y además como dueño de un paquete de acciones. Al tomar posesión como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en forma obsequiosa el 20 de junio de 2007 firma el decreto que habilita como puerto de altura y cabotaje el lugar donde Sempra Energy tiene su regasificadora en Ensenada.

Posteriormente a su salida, después de una filtración telefónica donde despotrica contra su antiguo jefe, Carlos Salinas de Gortari, de nuevo la empresa beneficiada por las acciones realizadas durante su paso por la función pública lo premia, y ahora aparte de ser el presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, el 28 de septiembre de 2010 Luis Téllez es nombrado director de la junta corporativa de administración de Sempra Energy. ¿Así, o más sinvergüenzas?

De esta manera la empresa Sempra Energy es poseedora de una parte de nuestra patria, incluyendo un puerto, que a pesar de lo que dicen la normatividad y las leyes, ellos controlan como espacio propio, en donde por razones operativas son los únicos que controlan lo que llega y lo que sale por ese lugar, gracias a la complicidad de una camarilla de funcionarios que cuando dejan el cargo, la trasnacional los acoge en su seno. Durante el recorrido de la comisión de diputados la semana pasada a la terminal de gas, ninguno de ellos vio las instalaciones del gobierno federal ubicadas en el recinto portuario, tal y como lo indica la propia concesión otorgada por el funcionario Luis Téllez, ahora flamante directivo de Sempra Energy, la cual se ha convertido ahora en un Estado (extranjero) dentro de otro Estado (mexicano).

Cosas de la vida, tanto que se apuraba Zedillo porque según su apreciación el subcomandante Marcos quería crear zonas que se convertirían en un Estado dentro de otro Estado y nunca se dio cuenta de que el experto para consumar una infamia de esa naturaleza era uno de sus colaboradores más cercanos.

Como dijera Reyli: Así es la vida, mi hermano.