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Un agente de tránsito detuvo al joven regiomontano por su actitud sospechosa, hace ocho meses

El último rastro de Jehú Abraham quedó en un cuartel de la Marina, en Nuevo León

Sin mostrar ningún papel, la Armada negó que lo tenía, luego aceptó, y ahora otra vez lo niega

Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 17 de julio de 2011, p. 10

El rastro que dejó el joven Jehú Abraham Sepúlveda Garza antes de desaparecer termina en un cuartel de la Marina instalado en un gimnasio de la Unidad Deportiva Oriente, en la avenida López Mateos de San Nicolás de los Garza, Nuevo León. Fue hace ocho meses y la Armada de México negó, aceptó la detención, y volvió a negarla.

El caso de este joven regiomontano muestra de manera paradigmática la forma recurrente en que las policías locales, en colaboración con la Marina o el Ejército, violan las garantías individuales de los ciudadanos bajo la llamada guerra contra el narco.

El 12 de noviembre del año pasado, Jehú Abraham salió de su trabajo en la constructora MGM en su camioneta Chevrolet Tornado tipo pick up, y se detuvo en una tienda para comprar un refresco. Al salir, un agente de tránsito del municipio de San Pedro Garza García lo paró argumentando que tenía actitud sospechosa. El joven no traía su licencia de conducir y sólo llevaba su credencial de trabajo, por lo que el oficial decidió llevarlo detenido en la patrulla número 441. En lugar de llamar una grúa, un segundo policía se subió a la camioneta y se la llevó.

Jehú Abraham estuvo unas horas en las oficinas de Policía y Tránsito. Sin orden de aprehensión, los oficiales lo entregaron posteriormente a unos policías de la Ministerial de Monterrey: Tenemos el video donde los policías ministeriales Javier Rangel y el comandante Miguel Ángel Escobedo se llevan a mi hermano esposado y lo suben a un automóvil tipo Malibú. El video nos lo proporcionó el director de Policía y Tránsito de San Pedro, Camilo Cantú. Las cámaras instaladas allí son municipales y el alcalde Mauricio Fernández autorizó que nos entregaran el video, dice su hermana Verónica Sepúlveda Garza.

La Policía Ministerial retuvo a Jehú Abraham durante tres días para investigarlo. El agente Javier Rangel dice en su declaración que mi hermano tenía mucha hambre. Estuvimos yendo tres días seguidos a visitarlo y él nos dijo que no nos preocupáramos, que estaba bien, tranquilo y comiendo.

Al día siguiente volvieron a las oficinas de la corporación y la sorpresa de las hermanas y la esposa de Jehú Abraham fue monumental: “La policía nos dijo como si nada que la Marina se los quitó y se lo llevó a su campamento, sin mostrarnos ningún papel. Fuimos a investigar al lugar que tienen instalado en San Nicolás y en un principio la Marina negó los hechos, pero 15 días después dos marinos –sin ser identificados– se presentaron ante la procuraduría a declarar y aceptaron que habían tenido a mi hermano. Dijeron que como no le encontraron delito lo dejaron ir, y se fue en un taxi. Pero no nos mostraron ningún papel. Es algo que no creemos, porque los marinos dicen que lo tuvieron 15 minutos bajo investigación y luego lo dejaron ir. Es mentira. Eso de que se fue en un taxi, ni un niño se la cree. No sabemos qué intentan tapar”.

La familia de Jehú Abraham empezó una búsqueda que continúa. Presentaron denuncias ante la Procuraduría de Justicia de Nuevo León, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo), la Armada de México, y las contradicciones empezaron a surgir: Lo peor es que 15 días después de que los dos marinos aceptaron que tenían a mi hermano, declaran lo contrario, negando sus propia versión y cayendo en múltiples contradicciones. Estamos muy consternados. Son muchos meses y la pista de mi hermano se queda en la Marina. Desde que ellos se lo llevaron no sabemos nada de él. Tienen que investigar. Que nos den la cara, pero sin mentiras .

No contestó más el teléfono

El día que fue detenido, a las 19:30 horas Jehú Abraham llamó por teléfono a su esposa, Janeth Olazarán Balderas, y le dijo que estaba detenido en Policía y Tránsito de San Pedro, que lo tenían unos ministeriales. Le comentó que no le habían permitido hacer ninguna llamada. La esposa se comunicó entonces con el jefe de Jehú Abraham, quien también logró hablar con él. Dice que le comentó: Todo está bien; de hecho, me dicen que ya me van a dejar ir. Luego no contestó más el teléfono”.

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Las hermanas y la esposa de Jehú Abraham Sepúlveda Garza se dicen decepcionadas de la MarinaFoto Sanjuana Martínez

Janeth y Jehú Abraham estaban recién casados; su hija Ximena apenas tenía cinco meses cuando su padre desapareció. Janeth tiene esperanza de que pronto vuelva y exige explicaciones a la Armada de México: Los últimos que tuvieron a mi esposo fueron los marinos. No han querido darnos información, todos se avientan la pelotita, a pesar de que tenemos pruebas y nombres. Queremos saber por qué lo detuvieron si no cometió ningún delito, por qué se lo llevaron sin orden de detención. No hay ni un papel. ¿Por qué no lo llevaron con un juez calificador? Nadie hace nada. ¿Dónde está?

En mayo acudieron a la Armada de México y hablaron con un teniente que les dijo que se requerían 45 días hábiles para investigar la denuncia, tiempo que ya pasó y siguen sin recibir respuesta. Luego, su visita a la Siedo tampoco dio resultados, porque de entrada les señalaron que no podían hacer nada tratándose de la Marina.

Janeth tiene los documentos con las declaraciones de dos marinos que afirman haber tenido en sus instalaciones a Jehú Abraham. “Yo les dije: ‘si tuviste 15 minutos a mi esposo debes tener un papel donde diga que lo tuviste y lo dejaste ir’. Eso es lo que no quieren enseñarnos, lo cual nos hace pensar mal de la Marina. Si lo dejaron ir en un taxi, que comprueben que lo hicieron”.

La camioneta Chevrolet Tornado fue retenida durante más de seis meses sin motivo alguno, y apenas se las acaban de entregar. Tenemos suficientes pruebas y no hacen nada. Exigimos la verdad. Ya no confiamos en la Marina; se supone que está en Monterrey para combatir la delincuencia, y es al contrario. Me quitaron a mi esposo. Lo secuestraron. No se de qué lado esta la Marina, si hace algo ilícito. No creo que sean delincuentes, pero parecen. Lo que hicieron con mi esposo es un delito. ¿A dónde vamos a parar? Se supone que los marinos eran el consuelo que nos quedaba, y resulta que desaparecen personas.

La esperanza

Blanca Nelly, Verónica y Yadira Sepúlveda Garza, hermanas de Jehú Abraham, están afuera de la Procuraduría de Justicia de Nuevo León junto a Janeth Olazarán. Las cuatro llevan camisetas blancas con su fotografía. Acudieron con Javier Sicilia y Emilio Álvarez Icaza a una reunión con el procurador del estado, Adrián de la Garza, y Consuelo Morales, directora de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, para conocer los avances de la investigación en torno a la desaparición del joven regiomontano.

En el encuentro constataron que las autoridades ni siquiera se han tomado la molestia de estudiar el expediente. Álvarez Icaza calificó la reunión de decepcionante por la falta de resultados en este y otros nueve casos de desaparición forzada: Hay expedientes de hace cuatro años y otros más recientes. Las víctimas dieron información y evidencias, pero parece que cuentan con más datos que ellos. Nos preocupan los desaparecidos de Nuevo León y la autoridad tiene que dar resultados.

El caso de Jehú Abraham fue incluido en el reciente informe de Human Rights Watch (HRW) con el título: Ausencia de justicia por asesinatos y desapariciones en Monterrey, donde critica al gobierno de Felipe Calderón por la impunidad que cubre a las fuerzas armadas.

El director de HRW para las Américas, José Manuel Vivanco, fue enfático: La decisión de no llevar ante la justicia a soldados y policías responsables de asesinatos, desapariciones forzadas y otro tipo de violaciones graves envía el mensaje de que estos crímenes son tácticas aceptables para combatir el crimen organizado.

Verónica llora y comenta que su corazón le dice que su hermano está vivo: Quisiéramos tener una señal, una esperanza. Siento que lo van a liberar. Siento que va a regresar.

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