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Molesta a pobladores que funcionario del GDF desconozca los alcances del proyecto

Ciudad Progresiva, suspendida en tanto no se eliminen riesgos

Descartan representantes del INAH valor arqueológico en la zona

Ladrillos que se hallaron datan de hace 80 años

Crearán comisión para verificar relleno de excavación cerca de iglesia

 
Periódico La Jornada
Martes 31 de enero de 2012, p. 40

Con una aprobación forzada, los vecinos del pueblo de Xoco, en Benito Juárez, aceptaron que se hiciera el relleno de la excavación que la empresa Ideurban realizó en la colindancia de los terrenos del proyecto Ciudad Progresiva y la iglesia de San Sebastián, catalogado como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Con la determinación de la comunidad se busca parar el daño al monumento, que data del siglo XVII, mientras se elaboran los dictámenes para determinar la afectación.

Sin embargo, la suspensión de la obra se mantendrá hasta que se eliminen los riesgos a las viviendas de los habitantes de Xoco.

El pueblo está enojado, se siente agredido, pues el desarrollo urbano intenta eliminar una comunidad que por años se ha mantenido. La iglesia cerró y desde el pasado domingo las ceremonias religiosas se ofician en el atrio.

Ayer se hizo un recorrido con representantes del INAH para determinar si en el subsuelo había vestigios arqueológicos, pero se informó que la plancha que se descubrió durante las obras está formada por ladrillos colocados hace alrededor de 80 años; quizá el piso de alguna casa que se pretendió construir, pero no se terminó. Con ello se descarta el valor arqueológico que argumentaban.

Durante el encuentro con el director de Concertación Política del Gobierno del Distrito Federal, Martín Juárez, se plantearon reuniones para la exposición del proyecto Ciudad Progresiva, pero los vecinos señalaron que conocen el documento, y su interés, señalaron, es que se dé a conocer si Ideurban realizó las medidas de prevención de riesgos, antes de comenzar las obras.

Una de las vecinas preguntó al funcionario si conocía el proyecto. La respuesta negativa de Juárez originó la molestia de la comunidad, que reclamó personal capacitado para que dé respuestas y atienda los riesgos que implica la obra, pues ello significa daño en su patrimonio, así como en la integridad física de las familias que viven en el pueblo.

Pese a los reclamos, los habitantes aceptaron el relleno, pero acordaron crear una comisión para que verifique los trabajos.